08.01.2018
Miembros del grupo Revolución y Justicia (RJ) y combatientes del grupo Movimiento para la Liberación de la República Centroafricana (MNLC) han tenido violentos enfrentamientos en la región de Paoua, cerca de la frontera con Chad, desde el 27 de diciembre de 2017. Alrededor de 30,000 personas han huido de los enfrentamientos buscando refugio en la ciudad de Paoua. La situación sigue siendo extremadamente tensa. 
 
Todos los centros médicos de los alrededores están cerrados y muy pocos heridos han podido llegar al hospital en Paoua. El equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el hospital ha atendido a 13 víctimas de los enfrentamientos y los ataques. 
 
“Esto es muy poco, si tomamos en cuenta el número de personas desplazadas que han llegado a Paoua y la extrema violencia que han reportado a nuestros equipos,” dice Gwenola François, jefa de misión de MSF. “Muchos (sobrevivientes) nos hablan de tiroteos perpetrados por personas a caballo contra cualquiera que se mueva; y sobre los heridos y muertos que se quedaron atrás, en el bosque. Estamos muy preocupados por la situación”. 
 
 
Léonard Gangbe, un agricultor de 33 años, fue uno de los heridos que logró llegar al hospital en Paoua. Cuando estallaron los enfrentamientos, él y varios vecinos huyeron de su pueblo para ir hacia casa en el bosque. Le dispararon en su mejilla izquierda mientras intentaba detener a los hombres armados que intentaban robar el ganado que había llevado con él. La bala atravesó su nariz y su labio superior. 
 
Debido a los enfrentamientos, nuestros equipos han tenido que suspender su trabajo en los siete centros médicos en los distritos de la periferia de Paoua en los que proporcionan atención. Se reportó que tres de estos centros han sido saqueados. 
 

Una región que se ha vuelto vulnerable por la persistente violencia

 
La región de Paoua estuvo relativamente a salvo de los enfrentamientos y la escalada de la violencia durante el año pasado. Pero aún así, incluso en las regiones relativamente seguras del país, las personas se encuentran bajo una violencia generalizada y sostenida. 
 
La violencia no sólo se caracteriza por los enfrentamientos entre grupos armados, ataques selectivos contra la población y el número de personas muertas y heridas; es fomentada por la incapacidad de las autoridades estatales para proporcionar seguridad en gran parte del país y por la proliferación de hombres armados que viven a expensas de la población. Estos hombres usan cualquier excusa para imponer un impuesto: estar en una carretera en particular, poseer ganado o incluso por vivir en su propia casa. 
 

La historia de Josianne

 
Josianne Wankian tiene 37 años y es madre de nueve niños. Actualmente vive en Paoua pero es originaria de Betokomia, un pueblo a unos cuántos kilómetros de distancia. A las cinco de la mañana del 28 de diciembre de 2017, escuchó disparos cerca de su hogar. Su esposo y su hijo de 13 años huyeron porque se rumoraba que las mujeres no serían heridas pero los hombres serían asesinados inmediatamente. 
 
Estaba sola con sus hijos cuando hombres armados llegaron demandando comida y dinero. Jossiane pidió prestados 12,000 francos centroafricanos (18 euros) a un comerciante para que ella y sus hijos pudieran buscar refugio con su hermana mayor que vive en Paoua. Esta no fue la primera vez que hombres armados pidieron dinero a Josianne y su familia. En agosto de 2017, incendiaron su casa. 
 
“Mi esposo es agricultor, así que pudimos cultivar más y vender nuestros productos para aumentar nuestros ingresos,” explica Josianne. “Cuando los hombres armados ven una casa decente demandan comida, ganado o dinero. Nos ordenaron que pagáramos un impuesto de 50,000 francos (76 euros) por nuestro ganado y 120,000 (183 euros) para poder seguir viviendo en nuestro hogar. No tenemos esa cantidad de dinero”. 
 
Josianne les dio 25,000 francos (38 euros), era todo lo que tenía. “Como la casa todavía no tenía techo, nos dijeron que regresarían cuando estuviera terminada,” comenta. “Pero eso no impidió que nos robaran nuestras pertenencias e incendiaran nuestra casa. Después de eso, mis ocho hijos y yo pasamos varios meses viviendo en el campo. Habíamos comenzado a reconstruir nuestra casa en Betokomia cuando los enfrentamientos comenzaron de nuevo, hace unos cuantos días.”
 
 
Al igual que Josianne, 30,000 o más personas en la región de Paoua han huido a pueblos vecinos y buscado refugio con sus familiares en la ciudad, que se está volviendo cada vez más peligrosa. Cada casa alberga frecuentemente a más de 40 personas desplazadas, y la provisión de agua y comida suficiente para esta población prontó será un problema. 
 
MSF trabaja en Paoua desde 2006. La organización brinda apoyo a la sala de uregncias y el departamento de pediatría del hospital y se asegura de que los niños y mujeres embarazadas tengan acceso a atención primaria en los centros médicos de los alrededores. Actualmente, MSF proporciona atención médica a las poblaciones en Bria, Bambari, Alindao, Batangafo, Kabo, Bossangoa, Boguila, Paoua, Carnot y Bangui. Desde la escalada del conflicto armado a principios de 2017 hemos tenido que adaptar varios de nuestros proyectos para responder a las urgentes necesidades de las poblaciones afectadas directamente por la violencia.