23.06.2016
Un pico de malaria en la provincia de Haut-Uélé, al noreste de la República Democrática del Congo, ha provocado que 1,600 niños fueran admitidos al hospital con malaria severa y que más de 40,000 personas fueran atendidas por esta enfermedad durante las últimas siete semanas por un equipo de emergencia de MSF, que trabaja en colaboración con el personal de las instalaciones médicas de las áreas de Pawa y Boma-Mangbetu. 
 
“Con una afluencia de pacientes tan grande, las instalaciones médicas locales se han quedado sin medicamentos para tratar la malaria,” explica Stéphane Reynier de Montlaux, coordinador de emergencia de MSF en Pawa. “Desde que llegó el equipo de MSF el 9 de mayo, nos hemos asegurado de que pruebas de malaria rápidas y tratamiento contra la enfermedad estén disponibles en 32 centros médicos de la región para atender los casos simples de malaria y prevenir complicaciones. Sin embargo, llevar suministros del medicamento a la región sigue siendo un desafío y nuestro apoyo logístico es muy necesario.”
 
El equipo de emergencia de MSF también instaló centros de tratamiento y cuidados intensivos dentro de los principales hospitales en Pawa y Boma-Mangbetu, proporcionó personal médico adicional (doctores y enfermeros), medicamentos y equipo técnico vital, un suministro de electricidad de 24 horas, camas, colchonetas y suministros médicos. 
 
95% de nuestros pacientes dieron positivo en la prueba de malaria. Más de cuatro de cada cinco personas admitidas al hospital con malaria severa son niños menores de 12 años, que son especialmente vulnerables a la enfermedad. 
 
“Muchos de los pacientes jóvenes llegan al hospital en graves condiciones,” afirma Stéphane. “Muchos tienen anemia severa y necesitan transfusiones sanguíneas, pero no hay suficientes donantes de sangre para abastecer los bancos de sangre de los hospitales.”
 
 
“También estamos viendo un significativo número de casos de malnutrición severa entre los pacientes, así que también hemos tenido que atender la malnutrición y entrenar al personal sanitario local sobre la manera en que se debe lidiar con esa enfermedad,” dice Stéphane. La malnutrición debilita el sistema inmune de los niños, volviéndolos más susceptibles a otras enfermedades mortales, incluyendo la malaria. 
 
En el centro médico de Babonde, localizado entre Pawa y Boma-Mangbetu, MSF instaló un centro de estabilización para quienes son incapaces de llegar a un hospital. En algunas áreas remotas, la gente vive a más de 50 kilómetros del hospital más cercano y se enfrentan a caminos que pueden ser imposibles de tomar o al precio del transporte, que comunmente no pueden costearse.
 
El objetivo de MSF es hacer mejoras en la forma en que se realizan las referencias de los pacientes con malaria severa al hospital, y mejorar las habilidades del personal sanitario local, pues son quienes están en la primera línea de atención a los pacientes. El equipo también está trabajando para mejorar la concientización de la población sobre la malaria, para que la gente con síntomas pueda recibir tratamiento lo más rápido posible. 
 
Otras áreas sanitarias también han levantado una alarma sobre la malaria. Después de que se notó un incremento en los casos de malaria en la región Dingila de la provincia Bas-Uélé, se envió un equipo de MSF a ésa área.  
 
A pesar de que la situación se ha estabilizado, el número de casos en los alrededores de Dingila sigue siendo elevado. La población local está experimentando dificultades para acceder al tratamiento, principalmente porque las instalaciones médicas se han quedado sin medicamentos. El equipo de MSF planea apoyar al sistema sanitario y hacerse cargo de atender los casos de malaria severa, especialmente en áreas rurales. 
 
El pico de malaria actual en Haut y Bas Uélé es casi sin precedentes. “Sólo nos encontramos con una situación similar una vez,” dice Stéphane. “Entre junio y octubre de 2012, MSF atendió a más de 60,000 niños en las áreas de Ganga-Dingila, Pawa, Poko Y Boma-Mangbetu. Este año, la organización respondió de manera oportuna y ha trabajado de cerca con las autoridades sanitarias para frenar el brote. Si bien el número de casos parece estar decreciendo en algunos centros médicos, esta no es una situación generalizada y es demasiado pronto para bajar la guardia, ya que la temporada de malaria apenas comienza.”