"En 2014 abrimos una unidad neonatal que está separada del departamento de pediatría. Al introducir sólo unos pocos métodos simples, hemos podido salvar un gran número de vidas".

Florence FongoEnfermera de MSF
28.12.2016
Médicos Sin Fronteras (MSF) intervino por primera vez en Gety, en la región oriental de la República Democrática del Congo, a finales de 2006. En ese momento, violentos enfrentamientos entre milicias y las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo provocaron el desplazamiento de miles de personas, que tuvieron que refugiarse en los bosques de eucaliptos que rodean a Gety, en la provincia de Ituri. Florence Fongo, enfermera, fue miembro de aquel primer equipo en el terreno hace 10 años.
 
"Trabajamos en los campos de refugiados de diciembre de 2006 a abril de 2007, y luego dejamos el área. Sin embargo, la lucha se reanudó causando más desplazamiento, por lo que volvimos en 2008 y 2009. Fue entonces cuando empezamos a apoyar al hospital general de referencia, para que no todos los casos graves tuvieran que ser remitidos al hospital de Bunia. Todavía estamos allí, siete años más tarde", dice Florence Fongo.
 
La historia reciente de Gety parece muy repetitiva, con luchas y desplazamientos, violencia y extorsión. La historia de Madeleine es una triste ilustración de ello. Esta paciente de MSF, de 57 años de edad, fue violada por dos hombres armados a principios de 2016. De sus siete hijos, dos de sus hijas tuvieron el mismo destino y dos de sus hijos fueron asesinados por las milicias, el primero en 2005 y el otro este año. La suya es una familia como cualquier otra y su historia no es inusual en esta región.
 
 

De un pequeño hospital de campaña hasta uno de los mejores hospitales de la región

MSF empezó a trabajar con el hospital general de referencia de Gety en 2008, tratando a niños con desnutrición y luego ampliando sus servicios para cubrir la atención pediátrica, el apoyo a víctimas de violencia sexual, servicios de emergencia y cuidados intensivos, cirugía y servicios de maternidad. "Cuando empezamos a trabajar en el hospital, muchos de los departamentos estaban instalados bajo láminas de plástico", recuerda Florence. "Sabíamos desde el principio que no estaríamos allí para siempre, así que MSF invirtió mucho en la capacitación del personal del Ministerio de Salud, y realizando trabajos de renovación y construcción de edificios permanentes. El hospital está funcionando muy bien ahora".
 
Desde el comienzo del año, MSF ha comenzado a traspasar la responsabilidad de ciertos departamentos al Ministerio de Salud. Esto se está haciendo gradualmente, con especialistas de MSF apoyando al personal del Ministerio, para asegurarse de que tienen el conocimiento que necesitan para cuidar adecuadamente de los pacientes. "Cuando empezamos a trabajar en el centro de nutrición del hospital, las enfermeras no sabían acerca de las diferentes etapas de la desnutrición, ni qué tipo de leche se debe de dar en cada etapa de la enfermedad. Ahora tienen un conocimiento amplio. Creo que son capaces de proporcionar atención de alta calidad a los niños con desnutrición".
 

 

La unidad neonatal: orgullo y alegría del equipo

El estrés causado por el desplazamiento y la lucha lleva a muchas mujeres a dar a luz prematuramente. "Cuando llegamos a Gety, los bebés prematuros eran colocados en una caja y se mantenían calientes con botellas de agua caliente, antes de ser referidos a Bunia, que está a dos horas de distancia por carretera", dice Florence. "Sin embargo, en 2014 abrimos una unidad neonatal que está separada del departamento de pediatría. Al introducir sólo unos pocos métodos simples, hemos podido salvar un gran número de vidas". La unidad neonatal admite entre 25 y 30 recién nacidos cada mes y ha sido capaz de reducir a la mitad la tasa de mortalidad en tan solo dos años.
 
Aunque los combates entre las milicias y el ejército regular han disminuido desde 2014, no pasa una semana sin incidentes de seguridad como saqueos, ofensivas y violaciones. "Las actividades de MSF y la gratuidad del tratamiento han ayudado realmente a la población de Gety", explica Florence, que ahora es la directora del centro de nutrición terapéutica del hospital y de los departamentos de pediatría y neonatología. "MSF es la única organización que permaneció durante lo peor del conflicto para ayudar".
 
Mediante el apoyo a varios centros de salud cercanos y el fortalecimiento de su enfoque comunitario, MSF sigue prestando apoyo médico a la población de Gety, y en particular a las víctimas de violencia sexual y a aquellos que sufren enfermedades infantiles.
 
De enero a octubre de 2016, MSF atendió a más de 190 víctimas de violencia sexual en Gety. Más de 1,800 pacientes fueron hospitalizados en las salas de emergencias y cuidados intensivos. Más de 2,300 niños fueron ingresados ​​en el departamento de pediatría o en el centro de nutrición terapéutica del hospital.
 

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