11.06.2019

Kinshasa, 10 de junio de 2019 – Después de que el Ministerio de Salud declarara oficialmente una epidemia de sarampión este lunes 10 de junio, Médicos Sin Fronteras (MSF) pide una movilización masiva de todas las organizaciones nacionales e internacionales correspondientes para vacunar a más niños y tratar a los pacientes afectados por la enfermedad.

Se cree que la epidemia de sarampión en la República Democrática del Congo podría ser la más mortal desde que la enfermedad resurgió con fuerza en el país alrededor del 2011-2012. En los primeros cinco meses de 2019, se registraron oficialmente más de 1,500 relacionadas con la enfermedad, es decir, casi el 75% del número total de muertes registradas a lo largo de 2012, durante la epidemia más mortal de la última década.

"Los equipos de MSF, en colaboración con los equipos del Ministerio de Salud, están haciendo todo lo posible para cortar la cadena de transmisión de la enfermedad al responder con vacunaciones tan pronto como se reportan los casos de sarampión, y brindando atención a los pacientes. Pero además de los esfuerzos ya realizados en los últimos meses, se necesitan más recursos y organizaciones. Asegurar el suministro de vacunas y medicamentos es esencial, y cuanto antes se haga, será mejor", explica Rachel Séguin, Coordinadora Médica de MSF en la República Democrática del Congo.

 

Desde principios de año, MSF ha estado luchando contra la epidemia de sarampión junto con equipos locales del Ministerio de Salud en diez provincias del país: Haut-Lomami, Haut-Uele, Ituri, Lualaba, Kasai, Kasai Central, Kivu Norte, Kivu Sur, Tanganica y Tshopo. Dada la magnitud de la epidemia, MSF está fortaleciendo su capacidad de control epidemiológico y desplegando equipos en nuevas zonas sanitarias para combatir la propagación de esta enfermedad altamente infecciosa.

"El sarampión causó mucho daño en mi pueblo. Hubo muertes en casi todas las casas. Algunas familias perdieron a dos, tres o incluso cuatro niños", cuenta Albertine, habitante de la zona sanitaria de Kamwesha, en la provincia de Kasaï, donde MSF lanzó una respuesta de emergencia el pasado mes de mayo.

El sarampión afecta principalmente a los niños. En la República Democrática del Congo, varios factores explican su recurrencia, como la baja cobertura de inmunización, un suministro irregular o incluso desabastecimiento, de vacunas, un sistema de vigilancia debilitado, medios logísticos limitados que socavan la cadena de frío, conflictos armados y desplazamientos que paralizan el sistema de salud de ciertas zonas; y barreras financieras o geográficas que limitan o incluso impiden el acceso de los pacientes a las instalaciones médicas.

 

 

"Los factores que llevaron al resurgimiento del sarampión son numerosos, pero dada la recurrencia de la enfermedad, es vital que se mantenga un suministro estable de vacunas en el país. Se están planeando varios programas para aumentar la cobertura de inmunización para este mismo año. Pero en el futuro inmediato, es urgente contener el impacto de la epidemia para salvar la mayor cantidad de vidas que sea posible, asegurando la inmunización de los niños y la prestación de atención médica gratuita a los pacientes afectados. Deben adoptarse estrategias específicas y flexibles a manera que evoluciona la epidemia en cada zona sanitaria", explica el Dr. Ousmane Moussa, jefe de misión de MSF en la República Democrática del Congo.

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa para la que no existe un tratamiento. La única forma de luchar contra esta enfermedad es la vacunación. En 2019, los equipos de MSF en la RDC vacunaron a 361,079 niños y brindaron atención médica a 14,785 pacientes.

 

 

MSF está presente en la República Democrática del Congo (RDC) desde 1997. La organización tiene varios equipos de respuesta a emergencias a lo largo del país para responder a emergencias médicas y humanitarias (epidemias, pandemias, desplazamientos de población, desastres naturales, etcétera). Estos equipos brindan vigilancia epidemiológica y, cuando es necesario, brindan respuestas médicas de emergencia con el objetivo de limitar la morbilidad y mortalidad de la población.