26.06.2020

El 25 de junio de 2020, el Ministro de Salud de la República Democrática del Congo (RDC) declaró el fin del décimo brote de Ébola en el país.

El mismo fue declarado el 1 de agosto de 2018 y se extendió por todo el noreste del país, a través de las provincias de Ituri y Kivu Norte. También se registraron casos de Ébola en la provincia de Kivu Sur y en la frontera con Uganda, el país vecino.

Durante el brote se registraron un total de 3,470 casos (3,317 confirmados y 153 probables), y lamentablemente fallecieron 2,287 personas; 1,171 sobrevivieron a la enfermedad. Es el mayor brote de Ébola en la historia de la República Democrática del Congo y el segundo más grande sólo detrás del brote de África occidental durante 2014-2016.

Desde Médicos Sin Fronteras (MSF) respondimos al brote, brindando atención a las personas en los centros de tratamiento y tránsito de Ébola, participando en la vacunación de las personas y realizando actividades de promoción de la salud.

Estas son 6 lecciones que aprendimos del décimo brote de Ébola en la RDC:

1. El Ébola era sólo una de las emergencias en el noreste de la RDC

Las principales causas de mortalidad en la región son las enfermedades prevenibles como la malaria y el sarampión. El prolongado conflicto es otro problema en el noreste del país, y causa desplazamientos masivos de personas y necesidades humanitarias urgentes (escasez de refugio, alimentos, servicios de agua y saneamiento, así como necesidades médicas). El estrecho enfoque adoptado inicialmente para contener el brote, centrado en el Ébola, ignoró estos otros problemas y fue una de las razones del fracaso de la respuesta para ganar la confianza de las comunidades.

A medida que el brote evolucionaba, expandimos nuestro apoyo a la atención médica general en los centros de salud y hospitales locales en toda la región. En varias áreas de Kivu Norte e Ituri, desde MSF apoyamos campañas de vacunación masivas para combatir la epidemia de sarampión. Estos esfuerzos apuntaban a mejorar la exhaustividad y la calidad de la atención, así como el acceso a servicios muy necesarios que van más allá de la atención de casos de Ébola.

 

Las principales causas de mortalidad son enfermedades como la malaria y el sarampión ... El enfoque estrecho y centrado en el Ébola, inicialmente adoptado, ignoró estos otros problemas.

 

2. La participación de la comunidad debe ser el pilar de cualquier respuesta

Inicialmente, la respuesta al brote de Ébola no se adaptó a las necesidades de las personas y su comportamiento para buscar servicios médicos, y esto provocó tensiones y una desconfianza comprensible por gran parte de las comunidades locales. A medida que el brote evolucionó, la mayoría de las organizaciones sobre el terreno comenzaron a interactuar con las personas y debemos aprovechar esta experiencia de aprendizaje.

3. La atención médica debe ser descentralizada

La atención descentralizada para los pacientes con casos sospechosos de Ébola no solo es una estrategia médica efectiva para identificar y tratar rápidamente a las personas contagiadas, también es una herramienta importante para mejorar el acceso a la atención de otros problemas de salud y así generar confianza en la comunidad.

Descentralizar la atención puede ayudar a reforzar la capacidad del sistema de salud local para proporcionar mejores servicios a las personas e identificar y gestionar casos sospechosos en cualquier futura epidemia.

 

 

4. El respeto hacia los pacientes es fundamental

Incluso en situaciones que requieren una acción urgente y tienen implicaciones importantes para la salud pública, los pacientes con Ébola (sospechosos y confirmados) deben ser atendidos y respetados como cualquier otro paciente, no deben ser tratados como amenazas biológicas.

Esto implica dar a los pacientes una opción, basada en su consentimiento informado, durante todas las etapas de la atención y evitar la violencia para forzar la adhesión de las personas a las medidas de salud pública de la respuesta al Ébola. Es una cuestión ética y una mejor manera de satisfacer las necesidades de las personas, ganar su confianza y trabajar juntos para detener un brote.

5. Es crucial una elegibilidad más amplia para las vacunas

El hecho de que la primera vacuna contra el Ébola fuera autorizada en varios países de África, y aprobada en otras partes del mundo, es un gran paso hacia el frente en la respuesta a futuras epidemias de Ébola. Esto debería permitir a la RDC tener acceso a un mayor suministro de vacunas de manera oportuna, en caso de presentarse un nuevo brote.

Eliminar algunas de las limitaciones sobre el número de personas elegibles para recibir la vacuna es una de las principales lecciones aprendidas de esta experiencia. Desde MSF abogamos por ampliar los criterios de elegibilidad y, a finales de 2019, el Ministerio de Salud finalmente obtuvo una exención para hacerlo.

 

Eliminar algunas de las limitaciones en el número de personas elegibles para recibir la vacuna es una de las principales lecciones aprendidas de esta experiencia.

 

6. Una seguridad extrema inhibe a las personas de buscar atención médica

Durante este décimo brote, por primera vez tuvo lugar una epidemia de Ébola en una zona de conflicto activa con múltiples grupos armados y dinámicas complejas; este fue otro de los principales desafíos para la respuesta.

Al limitar el acceso a algunas áreas, generar el desplazamiento entre las personas y, sobre todo, al  haber creado una brecha larga entre la población y las autoridades nacionales, el conflicto hizo que fuera más difícil rastrear los contactos de los pacientes con Ébola y controlar la transmisión del virus. Cabe señalar que, si bien la violencia afectó la respuesta al Ébola, la comunidad fue la que más sufrió.

Comprendemos que es necesario proporcionar seguridad en un contexto como este y que la comunidad puede solicitar medidas de seguridad. Pero la presencia de las fuerzas armadas en los centros de salud, más allá de estar en contra de la posición de neutralidad e imparcialidad de MSF, puede tener consecuencias significativas para la respuesta al Ébola. Las personas pueden sentirse incómodas buscando atención médica en lugares donde hay una fuerte presencia de personas armadas, y eso les impide buscar atención oportuna.