09.08.2019
MSF ha regresado al Mediterráneo central porque la gente está muriendo en el mar.
 
Nuestro nuevo barco de búsqueda y rescate, el Ocean Viking, comenzó su labor mientras los gobiernos europeos no cumplen con sus obligaciones legales básicas o protegen a las personas vulnerables que huyen del norte de África al sur de Europa, la ruta de migración más mortal del mundo.
 
Somos conscientes de que al hacerlo estamos volviendo a entrar en un debate político muy polémico en Europa.
 
Sin embargo, uno de nuestros valores fundamentales es la imparcialidad. En pocas palabras, brindamos atención a las personas independientemente de su origen étnico, su religión o su afiliación política. Esto es cierto donde sea que trabajemos en todo el mundo. Y, como organización humanitaria que se inspira en la ética médica, debemos actuar.
 
En este momento, un gran número de personas continúa ahogándose en el Mediterráneo y los gobiernos fallan al responden a la crisis.
 
Por eso responderemos nosotros.
 
Aquí hay seis razones por las que las operaciones búsqueda y rescate deberían importarte.
 

1. Las personas siguen ahogándose

 
Los refugiados y los migrantes continúan huyendo de Libia.
 
Se estima que, tan solo en los primeros seis meses de 2019, 9,576 personas intentaron cruzar el Mediterráneo central en embarcaciones peligrosamente vulnerables. Se sabe que al menos 576 hombres, mujeres y niños se han ahogado en este viaje desesperado, según Missing Migrants Project (el Proyecto de Migrantes Desaparecidos, en español).
 
En comparación con el mismo periodo de tiempo pero en 2018, las posibilidades de morir realizando el cruce han aumentado de 3.2 por ciento en 2018, a 6 por ciento este año. Es decir, es más de una persona, de cada 20, no lo logrará.
 
Sorprendentemente, se estima que 15,000 personas han perdido la vida en esta ruta desde 2014. Sin embargo, es posible que nunca se sepa el número total de muertes.
 
Una cosa es segura: la crisis no ha terminado.
 
 

2. Enviar a las personas de vuelta a Libia es peligroso

El conflicto en curso en la capital de Libia, Trípoli, se ha vuelto cada vez más brutal.
 
En medio de esta violencia, miles de refugiados y migrantes han sido detenidos arbitrariamente en condiciones inhumanas y abarrotadas, peligrosamente cerca de las volátiles líneas del frente.
 
La amenaza para sus vidas es clara. A principios de julio, un ataque aéreo golpeó el centro de detención de Tajoura en Trípoli, matando a 60 personas e hiriendo a 70 más.
 
Hemos presenciado condiciones terribles en estos centros de detención mientras trabajamos para proporcionar servicios vitales de atención médica a las personas atrapadas en el interior. Enfermedades como la tuberculosis (TB) están generalizadas, las enfermedades de salud mental son comunes y el acceso a alimentos y agua es limitado.
 
Durante una evaluación reciente, se vio que un tercio de los detenidos en un centro eran niños. Dada la gravedad de la situación, no sorprende que la gente esté tratando de huir de Libia.
 
El Derecho Marítimo Internacional establece claramente que las personas rescatadas en el mar deben ser llevadas al puerto seguro más cercano. Sin embargo, está claro que Libia no es un lugar seguro para los refugiados y migrantes, una opinión compartida por las Naciones Unidas.
 
Sin embargo, a pesar de todo esto las políticas de disuasión de los gobiernos europeos continúan haciendo retroceder a las personas vulnerables.
 

3. Los barcos especializados en búsqueda y rescate son cruciales

El Derecho Internacional establece que todos los barcos tienen el deber de ayudar a cualquier barco cercano en peligro.
 
Sin embargo, muchos barcos privados y comerciales en las aguas internacionales del Mediterráneo central no pueden proporcionar la respuesta rápida y vital que se necesita.
 
Aquí es donde entran MSF y nuestro socio, SOS MEDITERRANEE. En situaciones donde existe una clara necesidad humanitaria, podemos realizar acciones.
 
Nuestro nuevo barco, el Ocean Viking, fue construido originalmente en 1986 como un barco noruego de respuesta a emergencias. Rápido y fácil de maniobrar, el barco lleva cuatro botes de rescate de alta velocidad y, además, contiene una clínica médica a bordo que incluye salas de triaje y recuperación.
 
 
Desde que comenzamos nuestras operaciones operar en el mar Mediterráneo y el mar Egeo en la primavera de 2015, hemos rescatado a más de 60,000 personas y asistido a otras 20,000 en transferencias hacia y desde otras embarcaciones civiles y gubernamentales.
 
El Aquarius, uno de nuestros cinco barcos anteriores, rescató a casi 30,000 personas solo entre 2016 y 2018.
 

4. Hay muchos menos barcos de búsqueda y rescate que antes

Las organizaciones civiles que realizan búsquedas y rescates que salvan vidas están siendo obstruidas e incluso criminalizadas.
 
En diciembre de 2018, nuestro barco Aquarius se vio obligado a detener sus operaciones después de una intensa campaña de desprestigio encabezada por el gobierno italiano. Y, más recientemente, en junio de 2019, la capitana del barco de rescate alemán Sea-Watch 3 fue arrestada por desembarcar a 42 sobrevivientes en un puerto siciliano tras dos semanas en el mar.
 
De forma preocupante, durante el año pasado se han cerrado puertos seguros a los barcos que trasladan a personas rescatadas, y el entorno político en Europa se ha vuelto cada vez más hostil.
 
Se disuade activamente a los barcos de todo tipo, ya sean privados, comerciales o dedicados a la búsqueda y rescate, que cumplan activamente con su obligación legal de ayudar a los barcos en peligro. Al mismo tiempo, los gobiernos europeos están canalizando apoyo financiero y técnico a la guardia costera libia con la peligrosa intención de devolver a la gente a Libia por la fuerza.
 
Finalmente, como experimentamos en el mar en agosto y septiembre de 2018, la información sobre la ubicación de los barcos que se hunden ya no se transmite ni comparte con los pocos barcos de búsqueda y rescate que quedan.
 
Las autoridades libias no respondieron cuando fueron contactadas sobre barcos cercanos en peligro, o se negaron a compartir información con otros barcos capaces de ofrecer ayuda.
 
 

5. Los barcos de búsqueda y rescate no son un "factor de atracción"

La presencia de barcos de búsqueda y rescate en el Mediterráneo ha sido desestimada por los críticos como un "factor de atracción".
 
Algunos incluso han sugerido que organizaciones establecidas como MSF están actuando como un "servicio de ferry" o que somos traficantes de personas.
 
Seamos claros. Este no es el caso.
 
La evidencia es sólida: las personas desesperadas continúan huyendo de Libia, independientemente de la presencia de barcos de búsqueda y rescate.
 
A pesar de que hay menos buques humanitarios en el mar que nunca, cada vez más personas huyen de Libia. Sabemos que 9,576 personas abordaron embarcaciones inseguras en los primeros seis meses de 2019, alrededor del 70 por ciento de ellas en mayo y junio.
 
En realidad, los problemas más importantes aquí son los "factores de motivación".
 
La violencia generalizada, la extorsión, la detención arbitraria y una sensación general de desesperación significa que para muchos refugiados y migrantes en Libia, no hay alternativa. Se ven obligados a intentar el peligroso cruce hacia Europa, sin importar los riesgos.
 
No estamos defendiendo una Europa "sin fronteras". No se trata de promover la circulación libre de personas o la eliminación de los controles fronterizos.
 
Se trata de otra cosa: el derecho de las personas a buscar una ruta de escape.
 
Nadie debería morir tratando de llegar a un lugar seguro.
 
 

6. El gobierno de Reino Unido no está salvando vidas

Aunque la crisis humanitaria en el Mediterráneo y Libia puede parecer una historia muy lejana en algún noticiario, el gobierno de Reino Unido es cómplice.
 
Las políticas peligrosas adoptadas por el Reino Unido y otros gobiernos europeos tienen como objetivo disuadir y contener a miles de personas vulnerables en Libia a toda costa.
 
En los primeros seis meses de 2019, los gobiernos de la Unión Europea (UE) interrumpieron y criminalizaron activamente las operaciones de búsqueda y rescate humanitario, a la vez que financiaban a la guardia costera libia para interceptar y devolver forzosamente a más de 3,685 personas a Libia.
 
Estas políticas, apoyadas por el Reino Unido, han resultado en la muerte de miles de refugiados y migrantes en el mar y en Libia, mientras que los sobreviventes permanecen atrapados en un ciclo de abuso.
 
El Reino Unido necesita tomar una posición pública contra estas políticas dañinas y respaldar la búsqueda y el rescate dedicados en el Mediterráneo para aquellos que intentan huir.
 
Mientras las personas continúen ahogándose innecesariamente intentando escapar de Libia, y mientras los gobiernos europeos descuiden sus responsabilidades, continuaremos nuestro trabajo para salvar vidas en el mar.