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02.03.2021

Tras el asesinato de uno de sus empleados y las heridas sufridas por otros tres en el campo de Al-Hol para personas desplazadas en el noreste de Siria, la organización médica internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) expresa su conmoción y tristeza por estos incidentes y su profunda preocupación por la inseguridad a la que se enfrentan las personas residentes del campo, de las cuales dos tercios son niños y niñas. 
 
Durante la noche del 24 de febrero, un integrante del equipo de MSF fue asesinado en la tienda de campaña en la que vivía. Tres días después, el hijo de otro integrante del personal de MSF falleció durante un incendio accidental en una boda que se celebraba en el campo, en el que tres  integrantes del personal también resultaron heridos. 
  
“Durante la noche del 24 de febrero, nuestro colega estaba fuera de servicio con su familia cuando fueron asesinados”, dice Will Turner, gestor de emergencias de MSF para Siria. “Estamos tratando de comprender mejor la situación y las circunstancias que rodearon su muerte. MSF está brindando apoyo a la familia durante este momento tan difícil y ofrecemos nuestro más sentido pésame a la familia y amigos de nuestro colega". 
  
El segundo incidente ocurrió en la noche del 27 de febrero cuando se produjo un incendio en una tienda de campaña donde las personas se reunía para celebrar una boda después de que un niño golpeara un calentador de diesel por accidente. 
  
El fuego se extendió a las tiendas contiguas. Al menos siete personas murieron en el incendio, incluida la hija de cuatro años de un integrante del personal de MSF. Alrededor de 30 personas resultaron heridas, entre ellas tres integrantes del personal de MSF y varios de sus familiares. Muchas de las personas heridas fueron trasladadas a hospitales en la ciudad de Al-Hassakeh para recibir tratamiento, aunque existe confusión sobre quién fue remitido a qué hospital y se desconoce el número total de personas heridas. 
  
Solo quiero saber dónde está mi hijo”, dijo uno de los integrantes del personal de MSF que recibe tratamiento en Al-Hassakeh, pues no ha podido obtener información sobre otros familiares heridos. "Sólo puedo pensar en mi familia". 
  
La situación de seguridad y protección en el campo de AL Hol ha sido inaceptable durante los últimos dos años. Este año la situación se ha deteriorado aún más, con más de 30 asesinatos desde enero. La mayoría de las personas asesinadas sufrieron violencia armada, y otras quedaron atrapadas en fuego cruzado, fallecieron en ataques con cuchillos o en accidentes evitables. 
 
En la segunda quincena de enero, cuatro víctimas de disparos, incluida una madre y un niño, fueron recibidas en una clínica de MSF en el campo, misma que atiende a niños y niñas con desnutrición, en dos incidentes separados de violencia con armas de fuego. 
  
Como resultado del empeoramiento de la situación de seguridad en Al-Hol, MSF se ha visto obligada a suspender temporalmente sus actividades de divulgación dentro del campo, incluyendo a prestación de atención médica en las tiendas de campaña de las personas y algunas actividades de agua y saneamiento. 
 
Los trágicos incidentes recientes demuestran el costo humano de la violencia y las condiciones inseguras que experimentan las personas residentes del campo. Al-Hol está bajo el control de las autoridades locales y las fuerzas de seguridad que impiden que la mayoría de las personas residentes abandonen los perímetros del campo. 
   
"Las personas están siendo asesinadas con una frecuencia brutal, a menudo en las tiendas de campaña donde viven", explicaTurner. “Muchos de los muertos dejan atrás a niños y niñas que no tienen a nadie más que los cuide. Las autoridades tienen la responsabilidad de brindar a las personas seguridad y protección en todo momento. Este no es un entorno seguro y ciertamente no es un lugar adecuado para que los niños y niñas crezcan. Esta pesadilla debe terminar ". 
  

MSF pide a la comunidad internacional y a los países con ciudadanos en el de Al-Hol que asuman la responsabilidad de encontrar soluciones a más largo plazo para las personas que viven allí, soluciones que deben ser voluntarias y estar en consonancia con las normas legales internacionales, incluido el derecho internacional humanitario y los derechos humanos.