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31.03.2021
Exactamente un año después de su primer caso registrado de COVID-19, Somalia está luchando contra una segunda ola mortal de COVID-19. En marzo, el número de casos aumentó un 66% respecto al mes anterior, según la coordinadora médica de MSF, Ángela Ramírez.
 
Los equipos de MSF apoyan a los Ministerios de Salud de Somalia y Somalilandia examinando a los pacientes en los puntos de entrada de los hospitales, reforzando las medidas de prevención y control de infecciones y proporcionando equipos de protección personal a las y los trabajadores sanitarios de primera línea. "Esto es crucial, porque la detección oportuna y la protección del personal es una de las mejores maneras de manejar esta pandemia", dice Ramírez.
 
Los equipos de MSF también están creando conciencia en las comunidades sobre la enfermedad y cómo prevenirla. Los equipos de promotoras y promotores de salud han llegado a miles de personas utilizando una variedad de métodos, como anuncios, carteles y folletos en hospitales y lugares para personas desplazadas, y mensajes de salud compartidos en plataformas digitales.
 

Múltiples emergencias podrían desbordar al sector de la salud

"La segunda ola de COVID-19 es real en Somalia", dice Ramírez. "Por las cifras, podemos ver que Somalia se enfrenta a una nueva afluencia de contagios. Si la tendencia continúa, el sector salud no podrá hacer frente a la situación”.
 
En el transcurso del último año, la pandemia ha empeorado la situación humanitaria general del país, que ha tenido que lidiar simultáneamente con los efectos de la crisis climática, las plagas de langostas del desierto, el estancamiento electoral, la inestabilidad económica y los frecuentes estallidos de conflicto. Una situación previa a la sequía también está asolando muchas partes del país, incluyendo la región de Gedo y partes del centro-sur y norte de Somalia, causando una grave escasez de alimentos y agua que afecta tanto a las personas como al ganado.
 

El apoyo de MSF para reducir la transmisión de la COVID-19

Para promover el lavado de manos como medida preventiva simple y eficaz contra la COVID-19, los equipos de MSF en Jubaland han instalado 32 puntos de lavado de manos en 28 campos para personas desplazadas y en tres hospitales de distrito (Elwak, Dhobley y Afmadow). Se hicieron donaciones de termómetros digitales al Ministerio de Salud de Jubaland y se están utilizando en puntos de control en diferentes lugares de Jubaland, incluido el aeropuerto y el puerto marítimo de Kismayo.
 
En Kismayu, los equipos de MSF han distribuido kits de higiene a 2,000 familias desplazadas y trabajan en la prevención y el tratamiento de la desnutrición aguda en niños y niñas menores de cinco años.
 
En el distrito de Jilib, una zona de difícil acceso en el sur de la región de Middle Juba, MSF ha trabajado con una organización local, la Organización de Desarrollo y Rehabilitación de Socorro de Somalia (SORDO), para concientizar sobre las medidas de prevención de la COVID-19, mejorar la higiene de los hogares y desarrollar la capacidad de la atención médica local para detectar, prevenir y controlar la COVID-19.
 
En la ciudad de Galkayo, los equipos de MSF ayudaron a establecer y gestionar los puntos de detección de COVID-19 en las entradas principales de tres hospitales: El hospital regional de Mudug, el hospital de tuberculosis de Galkayo y el hospital del sur de Galkayo. Los equipos de MSF también han prestado apoyo en el centro de aislamiento del Ministerio de Salud fuera del hospital regional de Mudug. Para fomentar el lavado de manos, los equipos de MSF han proporcionado kits de higiene a las mujeres embarazadas que acuden a las consultas de las clínicas móviles de los centros para desplazados de la zona.
 
En la ciudad de Baidoa, en el estado de South West, los equipos de MSF han puesto en marcha medidas de prevención y control de infecciones en el hospital regional de Bay, proporcionando materiales, formando al personal, instalando puntos de lavado de manos y distribuyendo equipos de protección personal.
 

Respuesta rápida en Somalilandia

En Hargeisa, en Somalilandia, MSF colaboró con el Ministerio de Desarrollo Sanitario para capacitar a un equipo de respuesta rápida de COVID-19, formado por trabajadoras y trabajadores sanitarios clave de los hospitales públicos de toda la región, en la prevención y el control de infecciones y el manejo seguro de pacientes. Se entregaron donaciones de equipos de protección personal (EPP) y materiales de higiene al Ministerio de Desarrollo Sanitario en Hargeisa. Entre septiembre y noviembre de 2020, MSF también impartió formación a un equipo de respuesta rápida y al personal de urgencias, y prestó apoyo en materia de prevención y control de infecciones a los hospitales públicos de las seis regiones de Somalilandia: Hargeisa, Borama, Berbera, Burco, Las-Anod y Erigavo. En total, MSF formó a 146 miembros del personal médico y a 60 del personal de higiene en temas como la gestión de casos de COVID-19, la prevención y el control de infecciones y la gestión de residuos sanitarios.
 
En la región de Sool, donde MSF apoya al hospital general de Las-Anod, el equipo de MSF sigue apoyando la detección de COVID-19 en pacientes que llegan a la sala de emergencias y brindó apoyo a corto plazo al centro de aislamiento y tratamiento en mayo y junio de 2020.
 

Primer lote de vacunas recibido

Con la llegada de las primeras 300,000 dosis de la vacuna Oxford-AstraZeneca a Somalia la semana pasada, hay esperanza para parte de la población del país, de 15 millones de habitantes. A pesar de la llegada de este primer lote, los equipos de MSF seguirán apoyando a los ministerios de salud de toda Somalia y Somalilandia.
 
"Incluso con la llegada del primer lote de vacunas la semana pasada, es importante seguir cumpliendo con las medidas preventivas como lavarse las manos, usar mascarillas y mantener la distancia física para evitar un mayor impacto en la población somalí durante esta pandemia", dice Ramírez. "El país dará prioridad a los trabajadores y trabajadoras sanitarias de primera línea, a las personas mayores y a las personas con enfermedades crónicas, pero todavía hay otros millones de personas cuyas vidas deben ser protegidas”.