"Es clave que las personas sigan teniendo acceso a una atención médica vital. Y para ello resulta esencial que todas las partes en conflicto permitan la prestación de ayuda humanitaria y de asistencia sanitaria a la población".

29.06.2015
Parte de la población del estado del Alto Nilo sigue quedando fuera del alcance de la ayuda humanitaria.
 
Médicos Sin Fronteras (MSF) ha reanudado sus actividades en Melut, estado del Alto Nilo, 16 días después de que el recrudecimiento de los combates obligara a la organización médico-humanitaria a suspender los programas médicos y a evacuar al personal humanitario.
 
El conflicto en curso y los recurrentes bombardeos que continúan en Malakal y Melut están dificultando que los equipos de MSF puedan acceder a la población para prestar asistencia médica y a que sus habitantes puedan llegar a los centros de salud.
 
La suspensión de la actividad médica se ha traducido en que 20,000 personas desplazadas en el campamento Denthoma 1 Melut y la población de acogida no han recibido atención sanitaria durante todo este tiempo. Aquellos  que viven en la otra orilla del Nilo en las áreas cercanas a Wau Shilluk y Noon, donde se refugian unas 37,000 y 7,000 personas respectivamente, también se han visto privados de ayuda humanitaria. Pacientes que reciben tratamiento para el VIH/sida, la tuberculosis y el kala azar se han visto obligados a interrumpir su tratamiento, lo que podría dar lugar a la aparición de resistencias a los medicamentos con consecuencias fatales para los enfermos.
 
 
Cuando una semana después de su salida los equipos de MSF regresaron a Denthoma 1, donde la Organización cuenta con un hospital, se sobresaltaron al encontrar el hospital, la oficina y las farmacias saqueadas y destrozadas. El saqueo había provocado pérdidas incalculables. Los depósitos de agua fueron acribillados y la provisión de agua potable se interrumpió durante tres días.
 
Para responder a esta situación, MSF puso en marcha un procedimiento de emergencia y distribuyó purificadores de agua a 4,000 familias de forma que pudieran filtrar y tratar el agua del río Nilo que estaban utilizando. MSF también ha restaurado el sistema de purificación de agua que abastece el campamento con alrededor de 120 metros cúbicos de agua potable al día.
 
 
En el recinto de protección de civiles de Naciones Unidas (POC, por sus siglas en inglés) en la ciudad de Malakal, continúan aumentando las consultas médicas y especialmente las atenciones relaciones con la emergencia pasando éstas de 201 en enero a 861 en mayo.
 
A pesar de intensos bombardeos y de los enfrentamientos entre comunidades dentro del recinto, MSF ha continuado prestando servicios médicos a las más de 30,000 personas que viven en el POC. Así, los equipos prestan asistencia tanto a los heridos ocasionados por la violencia entre comunidades como a enfermos de malaria, con infecciones de las vías respiratorias inferiores y con diarreas agudas.
 
"Todo lo que MSF pretende es proporcionar asistencia sanitaria a la población, independientemente de su etnia, afiliación política o religión", explica Miroslav Ilic, coordinador general de MSF en Sudán del Sur. "Es clave que las personas sigan teniendo acceso a una atención médica vital. Y para ello resulta esencial que todas las partes en conflicto permitan la prestación de ayuda humanitaria y de asistencia sanitaria a la población".
 
Los altos niveles de inseguridad que se vienen dando en las últimas semanas han obstaculizado la capacidad de los equipos de MSF para desplazarse a lo largo y a través del Nilo para brindar atención a los habitantes de zonas remotas de Wau Shilluk y Noon.
 
 
MSF se ha visto obligado a realizar exclusivamente visitas médicas relámpago para atender casos de urgencia y para suministrar medicamentos para la tuberculosis a pacientes y garantizar así que sus tratamientos no se vieran interrumpidos. Hasta que la situación de seguridad se estabilice, los equipos no podrán llevar a cabo sus actividades con normalidad y la situación que viven  comunidades aisladas se verá agravada.
 
Los obstáculos administrativos y las limitaciones de seguridad están dificultando, de forma constante, el envío y distribución de ayuda humanitaria: los aviones no pueden aterrizar en zonas de conflicto por lo que es difícil hacer llegar a la población artículos de primera necesidad, incluidos medicamentos.
 
Cuando comience la temporada de lluvias, ya cercana, las carreteras se verán bloqueadas y el desborde de los ríos complicará el transporte a zonas a las que, en la actualidad, ya resulta muy complicado llegar. El resultado es que los habitantes de estas zonas serán, aún, más vulnerables. Por tanto, resulta  imperativo y urgente que las partes en conflicto respeten la prestación de ayuda humanitaria y de atención médica a las poblaciones en áreas remotas.
 
 
MSF es una de los mayores proveedores de servicios médicos y de ayuda humanitaria en Sudán del Sur. Con más de 3,500 trabajadores humanitarios en todo el país, la Organización también impulsa proyectos de atención a refugiados sur sudaneses en Etiopía, Uganda y Sudán. En la actualidad, MSF cuenta con proyectos en seis de los diez estados del país, con operaciones en los estados de Unidad, el Alto Nilo y Jonglei, donde el conflicto ha afectado, de forma particularmente grave, a la población. MSF también lleva a cabo actividades en el Área Administrativa de Abyei. Los equipos responden a diversas necesidades de salud en áreas como cirugía y obstetricia, en la atención de enfermedades como la malaria, el kala azar y la desnutrición y lleva a cabo  campañas de vacunación de enfermedades prevenibles.
 
MSF hace un llamamiento a todas las partes a respetar las instalaciones médicas, a permitir el acceso de las organizaciones de ayuda a las comunidades afectadas y a que los pacientes reciban tratamiento médico, independientemente de su origen o etnia.