09.06.2016
Más de un año después de que comenzara la afluencia de refugiados, unas 1,000 personas que escapan de la inestabilidad política en Burundi siguen huyendo hacia Tanzania a través de la frontera, uniéndose a las miles de personas que viven en los hacinados campos de refugiados que siguen expandiéndose.
 
Dos de los tres sitios existentes, Nyarugusu y Nduta, ya vieron sobrepasada su capacidad. Un tercer campo, Mtendeli, está recibiendo a los refugiados que son transferidos desde el hacinado campo Nyarugusu y a los refugiados recién llegados de las áreas fronterizas. 
 
Actualmente, hay aproximadamente 140,000 burundeses viviendo en Tanzania, y es un número que crece día con día. 
 
“Con la afluencia de refugiados que siguen llegando a un ritmo constante, esperamos que los tres campos vean su capacidad excedida para el mes de septiembre,” dice Dana Krause, jefa de misión de MSF en Tanzania. "Los campos son incapaces de lidiar con una afluencia repentina de refugiados, y si la crisis en Burundi vuelve a encrudecerse, no hay otro sitio preparado para recibirlos. En Mtendeli, por ejemplo, la provisión de agua ya está por debajo de los estándares humanitarios establecidos internacionalmente. En este momento, el campo no está listo para recibir a una mayor cantidad de refugiados burundeses a los que ya alberga,”dice Krause. 
 
Hay un total de 260,000 refugiados burundeses que han huido a los países vecinos como Ruanda, Uganda, República Democrática del Congo y Tanzania. Huyen por miedo, y a menudo han experimentado o atestiguado de primera mano actos violentos. 
 
 
Se ha proporcionado poco apoyo financiero para la respuesta de ayuda. “Un año después, la respuesta humanitaria en Tanzania sigue siendo deficiente, y no se ha hecho el esfuerzo suficiente para incrementar la ayuda,” continúa Krause. 
 
Hoy, al llegar a Tanzania, los refugiados se enfrentan a condiciones de vivienda extremadamente hacinadas. Las instalaciones médicas están a reventar con pacientes que padecen malaria, mientras que las enfermedades respiratorias y diarréicas relacionadas con una situación de higiene pobre, también son recurrentes. Además, las necesidades de salud mental entre esta población recientemente traumatizada son significativas. 
 

Grandes necesidades de salud mental 

 
MSF brinda atención psicológica en los campos de Nyarugusu y Nduta, y desde principios del año ha realizado 13,795 consultas psicológicas individuales y 1,408 grupales. De acuerdo con los psicólogos de MSF, alrededor del 95% de los refugiados que acuden a las consultas psicológicas han reportado que experimentaron eventos significativamente traumáticos antes de llegar a Tanzania, y la mayoría de ellos ahora sufre de una combinación de depresión, ansiedad y problemas para dormir. 
 
“Los pacientes que atendemos en nuestras consultas psicológicas han sufrido enormes traumas, y están experimentando un amplio rango de dificultades emocionales,” dice George Hunter, psicólogo de MSF en el campo Nduta. “Ellos perdieron todo. Hace seis meses, estaban viviendo una vida normal en una ciudad, y sus hijos asistían a la escuela. Después fueron testigos de una terrible violencia, o perdieron a familiares y amigos. Fueron obligados a huir y ahora viven en tiendas de campaña, sin nada.”
 
Joseph es un refugiado que vive en el campo Nduta: “Cuando llegué, no podía dormir porque me la pasaba pensando en todas las cosas que dejé atrás. Pensaba que esto sería el final de mi vida. Sigo asustado, aún no me siente seguro. No veo ningún futuro. Esperaba realizar mis estudios universitarios. Pero ahora que estoy aquí, es sueño se perdió.”
 

Uno de cada dos pacientes en los campos de Nyarugusu y Nduta padece malaria

 
La región de Kigoma, en donde se localizan los campos, tiene uno de las tasas anuales más altas de malaria en toda Tanzania. Particularmente, las mujeres embarazadas y los niños corren mayor riesgo de desarrollar la forma severa de la enfermedad, que puede provocar la muerte si no es tratada rápidamente. 
Alrededor de la mitad de los pacientes que llegan a las clínicas de MSF en los campos de refugiados de Nyarugusu y Nduta padecen malaria. En ambos campos, MSF ha atendido a alrededor de 58,000 pacientes con malaria desde principios de este año. 
 
 
En enero, cuando las lluvias se volvieron más fuertes y comenzó a incrementar el número de casos, MSF aumentó su respuesta para combatir la malaria. En el campo de Nduta, MSF brinda tratamiento en sus tres clínicas y en su departamento para pacientes externos. Los pacientes con malaria severa son hospitalizados. En el campo Nyarugusu, MSF brinda tratamiento en dos clínicas que fueron instaladas específicamente para tratar esta enfermedad. 
 
“Mientras que en las última semana los casos de malaria han comenzado a disminuir un poco, podemos asumir que habrá otro pico muy pronto,” dice Krause. “Se pronostica que las lluvias continuarán al menos hasta junio, provocando que las condiciones de vida empeoren aún más, y que los mosquitos proliferen. La única solución para evitar esto es hacer una mejora rápida y sostenida a las medidas de tratamiento y prevención.”
 

Atención médica de emergencia para los heridos en Burundi

 
En Burundi, MSF sigue respondiendo a emergencias médicas relacionadas con heridas de trauma en la capital, Bujumbura. El centro de trauma de MSF tiene 86 camas y se compone de una sala de emergencias, dos quirófanos y una unidad de cuidados intensivos. 
 
MSF comenzó a responder ante la crisis de refugiados burundeses en Tanzania en mayo de 2015, cuando estalló la violencia y llegó la primera ola de gente. En el campo Nyarugusu, MSF gestiona tres clínicas para atender la malaria, y es el único proveedor de asistencia médica. Además, MSF construyó un hospital de 110 camas que proporciona atención integral a pacientes internos y externos. Los equipos también están gestionando tres clínicas, proporcionan consultas médicas a los refugiados recién llegados, además de brindar la tan necesitada atención en salud mental. Cuando el campo estaba siendo montado, MSF proporcionó 3,500 tiendas de campaña y brinda alrededor de 250 metros cúbicos de agua diariamente. 
 
En el campo Mtendeli, MSF proporciona alrededor de 428,000 litros de agua diariamente, y apoya al sector salud con vigilancia médica en la comunidad. MSF también distribuyó 73,000 mosquiteros en los campos de Nyarugusu, Nduta y Mtendeli. 
 
MSF trabaja en Burundi desde hace más de 20 años. La organización intensificó sus actividades en Bujumbura, cuando comenzaron las tensiones preelectorales en mayo de 2015. MSF es una de las pocas organizaciones internacionales que atienden a los heridos al responder a emergencias médicas en la capital. Sus actividades en Burundi están financiadas sólo con contribuciones de individuos. MSF no acepta fondos de ningún gobierno.