18.11.2016
Cientos de miles de refugiados en Tanzania se enfrentan a una situación crítica debido a que los campos han sobrepasado su capacidad de acogida.
 
El flujo de llegada de nuevos refugiados, que huyen de la crisis en Burundi, se ha quintuplicado en los últimos cuatro meses. Casi un cuarto de millón de refugiados burundeses y congoleses están hacinados en tres campos excesivamente sobrepoblados, al mismo tiempo que siguen estancadas las discusiones sobre un cuarto campo para hospedar a quienes siguen cruzando la frontera.
 
“Se estima que el número total de refugiados en los tres campos llegará a ser de más de 280,000 personas para finales de 2016, esta se está convirtiendo rápidamente en una de las crisis de refugiados más grandes de África,” afirma David Nash, jefe de misión de Médicos Sin Fronteras (MSF). 
 
 
Pero a pesar de las advertencias realizadas por MSF en mayo de este año, se ha hecho poco para aumentar la ayuda en el campo de Nduta, a donde están siendo enviados los refugiados recién llegados, y que ahora se encuentra saturado. Alrededor de 10,000 refugiados burundeses están llegando mensualmente a Tanzania, y en octubre llegaron 850 más desde la República Democrática del Congo.
 
“La respuesta humanitaria actual -especialmente en términos de refugio, agua e higiene- no será capaz de hacer frente a la gran cantidad de personas que están llegando,” dice Nash. “Con la inestabilidad en Burundi, que no muestra señales de menguar, es crucial que se incremente lo más rápido posible la ayuda internacional al esfuerzo humanitario que se realiza actualmente en Tanzania”. 
 
Durante los meses recientes la distribución de alimentos ha sido amenazada con recortes debido a la falta de fondos. En octubre, el Programa Mundial de Alimentos anunció oficialmente un recorte sobre las raciones de alimentos, dejándolas en un 60% de la ingesta nutricional diaria recomendada, situación que se pudo prevenir gracias a una donación de último minuto. Al aumentar el número de refugiados, el riesgo de más recortes en el futuro cercano es una preocupación urgente.
 
 

Riesgos de salud: Malaria

 
En el occidente de Tanzania, zona endémica de malaria, los refugiados de Burundi se encuentran extremadamente vulnerables a contraer esta enfermedad transmitida por mosquitos. Los recién llegados a Nduta son hospedados temporalmente en refugios comunitarios y hacinados en los que viven hasta 200 personas, por lo que el riesgo de transmisión es aún mayor. Aunque actualmente están siendo transferidos a tiendas de campaña familiares después de un par de días, aún no hay garantías de que habrá suficientes refugios para la gran cantidad de personas que siguen cruzando la frontera.
 
Ahora que se acerca la temporada de lluvias esperamos otro pico de la enfermedad entre los refugiados,” dice Nash. “Como vimos el año pasado en Nyarugusu, las condiciones de vida hacinadas e insalubres, en las que el agua estancada es un criadero de mosquitos, sólo magnifican esta situación. Debilitados por el viaje, las mujeres embarazadas y los niños son particularmente vulnerables.”
 
Entre enero y agosto de 2016, los equipos de MSF en Nyarugusu y Nduta atendieron 72,644 casos de malaria, de los cuales gran parte fueron casos complicados. En vistas de la temporada de malaria, los equipos se están preparando de nuevo para otra afluencia de pacientes.
 
MSF está haciendo, de nuevo, un llamado para incrementar los esfuerzos de ayuda internacionales. “El gobierno de Tanzania, que ha mantenido abiertas sus fronteras para responder a esta crisis, no debería tener que hacer frente a esta situación por sí mismo. Es necesario aumentar la ayuda”.
 
 
La primera afluencia de refugiados burundeses que llegó a Tanzania comenzó en mayo de 2015. Estas personas se establecieron en el campo de Nyarugusu, que ya era hogar de aproximadamente 60,000 refugiados congoleses. Nyarugusu se sobrepobló rápidamente y, en consecuencia, abrieron dos campos más: Nduta, en octubre de 2015, y Mtendeli, en enero de 2016. Aún no se ha identificado un cuarto sitio para hospedar a los refugiados que siguen llegando.
 
MSF trabaja en Tanzania desde mayo de 2015. Actualmente los equipos de la organización están trabajando en los campos de Nyarugusu y Nduta. En Nyarugusu, MSF gestiona una sala de urgencias de 60 camas y tres clínicas para atender los casos de malaria; MSF proporciona consultas de salud mental y distribuye 180,000 litros de agua diarios. En Nduta, es el principal proveedor de atención médica, gestiona un hospital de 110 camas y cuatro clínicas, y proporciona apoyo en salud mental. 
 
 

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