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Hasta ahora, el brote de Ébola no ha llegado a Liberia, y espero que pronto termine por completo en Guinea. Pero hay muchas otras necesidades de salud y también debemos estar alerta a brotes como la fiebre de Lassa, la meningitis y el sarampión.

RITA M. NELSONENFERMERA
22.06.2021
Después de que se declarara un brote de Ébola en Guinea a principios de este año, era necesario aumentar la vigilancia epidemiológica y prepararse para posibles pacientes de Ébola en las áreas vecinas de Liberia. Rita Nelson, enfermera de MSF encargada de prevención y control de infecciones en Liberia, nos ofreció un relato personal para describir este esfuerzo.
 
"Soy una enfermera encargada de la prevención y control de infecciones en el hospital pediátrico de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Monrovia, Liberia.
 
Después de que se declarara una epidemia de Ébola en la vecina Guinea en febrero de 2021, trabajé con un epidemiólogo de MSF para ayudar a las comunidades fronterizas de Liberia a prepararse para un posible brote.
 
Me uní a MSF en septiembre de 2014 como parte de la respuesta de la organización al brote de Ébola de ese año en el país. El día que apliqué para trabjar, vi a todos usando su equipo de protección personal (EPP) amarillo. También vi a personas muriendo en las calles a causa del Ébola, gente tendida a lo largo de la cerca, personas cargando camillas con cadáveres encima. Cuando vi eso, todo mi espíritu como enfermera me abandonó. Me sentí físicamente mal al ver a tantas personas enfermas y cuerpos por todas partes. Como trabajador sanitario tienes miedo porque no puedes ayudar a alguien que se está muriendo porque tú también tienes miedo de morir. En ese momento me sentí afortunada de tener un trabajo como codificadora de datos. Así empecé a trabajar y pude lograr que el miedo me abandonara.
 
Al año siguiente, MSF abrió un hospital para atender las necesidades de salud no relacionadas con el Ébola en Monrovia, así que cuando terminé mi trabajo como codificadora de datos, solicité con éxito trabajar como enfermera en el hospital. Mi primer puesto fue como supervisora de prevención y control de infecciones, y luego me convertí en enfermera en la sala de neonatología. Aprender a brindar atención médica a un bebé recién nacido, con sus pequeñas venas, fue como magia para mí, y ahora lo estoy haciendo muy bien porque me capacité con MSF. Con la ayuda de mis amigos y amigas del hospital, comencé a aprender, aprender y aprender, hasta convertirme en quien soy hoy.
 
Cuando se declaró otro brote de Ébola en Guinea en febrero de 2021, sentí que estábamos volviendo a lo que sucedió en 2014. Guinea no está lejos de los condados de Lofa y Nimba en Liberia, y nuestro primer caso en 2014 provino del condado de Lofa. Tiene muchos puntos fronterizos y personas que interactúan con personas en Guinea para obtener alimentos [y suministros].
 
Así que me uní a un equipo de MSF que viajó a los condados de Nimba y Lofa para ayudar al personal de la salud a mejorar la vigilancia de los casos de Ébola y prepararse para un posible brote este año.
 
Mi función es realizar capacitaciones para el personal de la salud y los voluntarios de salud de la comunidad.  Hay quienes se han olvidado un poco del Ébola desde 2014, por lo que hacemos un breve repaso sobre la enfermedad, para que recuerden lo que puede pasar. Luego, les capacitamos y les enviamos a realizar una búsqueda activa de casos, buscan personas con síntomas relacionados con el Ébola.
 
 
 
 
También hablamos sobre cómo se transmite el Ébola y la importancia de lavarse las manos para prevenir la transmisión cuando las personas ingresan a las comunidades. En algunos lugares no hay estaciones de lavado de manos disponibles, así que le digo a las personas que pueden tomar una botella de agua y hacer un pequeño agujero en la parte superior, y luego llenarla la botella con agua y jabón líquido, y usarla para lavarse las manos cada que visitan una casa.
 
Nuestros logistas establecieron zonas de aislamiento en varias clínicas, donde las personas con posibles síntomas de Ébola podían ser atendidas mientras esperaban los resultados de las pruebas. De esa manera, podríamos identificar un brote de Ébola antes de que se propague más a la vez que comenzábamos a cuidar a las personas afectadas.
 
El equipo de voluntarios comunitarios de salud (VCS) son la columna vertebral de este esfuerzo. En el condado de Nimba, un VCS encontró a alguien que tenía un caso sospechoso de Ébola. Después contactaron a la Organización Mundial de la Salud y a otros lugares para obtener más información. Ese paciente fue llevado al hospital a una sala de aislamiento para esperar una prueba. Afortunadamente, el resultado de la prueba fue negativo; el paciente no tenía Ébola. Pero dados los riesgos de otro brote de Ébola, valió la pena todo el esfuerzo para estar seguros.
 
He aprendido que estos VCS saben cómo detectar cuando alguien está enfermo porque han sido capacitados. Tienen poca educación de su época escolar; algunos ni siquiera saben escribir bien, pero están ahí fuera, incluso poniéndose en riesgo al ir a las comunidades.
 
Hasta ahora, el brote de Ébola no ha llegado a Liberia, y espero que pronto termine por completo en Guinea.
 
Pero hay muchas otras necesidades de salud y también debemos estar alerta a brotes como la fiebre de Lassa, la meningitis y el sarampión.
 
Ahora me interesa estudiar una maestría en epidemiología. Ruego para que algún día tenga la oportunidad y los medios económicos para volver a estudiar, ampliar mis conocimientos y ayudar a los menos afortunados. Quiero trabajar en el terreno para poder ayudar a otras personas que no saben qué hacer."