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22.11.2021

Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos puesto en marcha un nuevo proyecto para tratar a niños y niñas con desnutrición en el estado de Katsina, en el noroeste de Nigeria, a medida que aumentan los conflictos y la inseguridad en la región.

Trabajamos en colaboración con el Ministerio de Salud de Nigeria para gestionar un centro de tratamiento terapéutico para pacientes hospitalizados (ITFC, por sus siglas en inglés) de 62 camas en la ciudad de Katsina, así como cinco centros de tratamiento terapéutico ambulatorio (ATFC, por sus siglas en inglés): uno en la ciudad de Katsina y los otros cuatro en el área de gobierno local de Jibia, cerca de la frontera con Níger. 

Desde el inicio de las actividades en Jibia en agosto de 2021, hemos admitido a 4,513 niños y niñas con desnutrición, el 78% sufrían desnutrición aguda severa. Dado que estos centros solo funcionaban dos días a la semana por motivos de seguridad, estas cifras son sorprendentemente altas.

En la ciudad de Katsina, desde el inicio de nuestras actividades el 20 de septiembre hasta la última semana de octubre, admitimos a 1,784 niños y niñas con desnutrición severa en la centros de tratamiento terapéutico ambulatorio  y a 324 en el centro de tratamiento terapéutico para pacientes hospitalizados.

"En el verano realizamos una encuesta nutricional en Katsina que reveló unos niveles de desnutrición alarmantes", dijo el Dr. Guyguy Manangama, subdirector de la célula de emergencia de MSF. “Según esta encuesta, la prevalencia de la desnutrición aguda fue del 26,1% y la desnutrición aguda severa del 7,4%”.

"También descubrimos que había pocas opciones para que los padres y madres de la zona tuvieran acceso a la atención de la desnutrición, cuyo efecto vemos al otro lado de la frontera en Níger: alrededor del 60% de los niños y niñas admitidos en nuestro programa de nutrición en el distrito de Madarounfa son de Nigeria".

En otras partes del noroeste de Nigeria también realizamos actividades nutricionales en el estado de Zamfara, con tres ITFC en las áreas de gobierno local de Anka, Shinkafi y Zurmi, y 12 ATFC repartidos por todo el estado.

El noroeste del país, incluyendo el estado de Katsina, actualmente vive una ola de violencia, con secuestros para pedir rescate y frecuentes enfrentamientos entre varios grupos armados y fuerzas nigerianas.

"El conflicto contribuye a los altos niveles de desnutrición y dificulta la respuesta", dijo el Dr. Manangama. “Las actividades agrícolas se ven afectadas, los desplazamientos son más difíciles y, por lo tanto, el costo de los alimentos aumenta. La población también se enfrenta a una crisis económica impulsada por varios factores, entre ellos, las consecuencias de la pandemia por COVID-19”.

 

 

“La asistencia sanitaria también es cada vez más complicada: el personal médico puede ser objetivo de secuestros y se temen ataques a los centros médicos. La inseguridad hace que no podamos viajar a todas las áreas donde nos gustaría brindar atención”.

La desnutrición es endémica en el norte de Nigeria, y el pico de la enfermedad suele terminar alrededor de octubre. A pesar de esto, todavía admitimos pacientes en nuestro ITFC en la ciudad de Katsina, lo que demuestra que aún hay niños y niñas con desnutrición que necesitan tratamiento y que nuestro centro es una de las pocas opciones de tratamiento disponibles en el área.

“El hecho de que aún no veamos disminuir el número de admisiones en nuestros centros nos lleva a preocuparnos por la gravedad de la situación actual como por su evolución si no se intensifica la respuesta”, explicó el Dr. Manangama. “La inseguridad es un problema real en la zona, pero las organizaciones internacionales deben hacer más para ayudar a las autoridades de Nigeria a hacer frente a esta situación tan preocupante”.