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29.01.2021

La violencia crónica está afectando a las personas de innumerables maneras en toda la capital de Haití, Puerto Príncipe, mientras las pandillas luchan por el territorio y la influencia en medio de una gran crisis política y económica en el país.  

En respuesta a las crecientes necesidades médicas causadas por la violencia, así como los accidentes de tráfico, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) reabrimos nuestro antiguo hospital de trauma en Tabarre en noviembre de 2019, y ha estado operativo desde entonces.  

El 2020 fue un año muy difícil para las personas que necesitaban atención especializada en Haití. Mientras el sistema de salud pública del país se enfrentaba a una falta crónica de recursos, durante el 2020 también hubo repetidas huelgas y escasez de personal debido a la violencia contra los trabajadores y trabajadoras de la salud, los salarios bajos o no remunerados y los riesgos de la COVID-19 

Desde noviembre de 2019, los equipos de MSF han tratado a más de 1,795 pacientes de trauma en el hospital de Tabarre, desde la sala de urgencias hasta el quirófano, y desde la atención psicosocial a la fisioterapia. La unidad de cuidados intensivos con capacidad de seis camas del hospital a menudo está llena y a veces sobrepasa su capacidad. 

Toda la atención que MSF proporciona a sus pacientes es gratuita, y se basa únicamente en las necesidades médicas de las personas, pero los criterios médicos son específicos: las y los pacientes son admitidos a través de la sala de urgencias con lesiones potencialmente mortales, como fracturas óseas abiertas de las extremidades o heridas graves en el pecho o el abdomen. 

Sin embargo, las personas admitidas representan sólo el 28 por ciento de todos los y las pacientes que buscan atención en Tabarre por lesiones traumáticas y otras condiciones. Las personas a menudo llegan con lesiones que no ponen en riesgo su vida, como fracturas óseas cerradas o laceraciones, describiendo lo difícil que es encontrar atención, especialmente la atención que pueden permitirse pagar. "La mayoría de los y las pacientes no tienen la capacidad de pagar y no hay muchas opciones para referirles", explica la Dra. Naina Bhalla, jefa del equipo médico del hospital de Tabarre de MSF. "A menudo hay discusiones difíciles con un paciente y su familia sobre dónde referirle, no solo se basa en las necesidades médicas, sino en lo que pueden pagar". 

El hospital Tabarre tiene una capacidad total de 50 camas. La mayoría de las y los pacientes provienen de vecindarios de Puerto Príncipe y algunos llegan de otras regiones de Haití. Aproximadamente dos tercios han sufrido heridas por disparos de armas o puñaladas, mientras que cerca de un tercio resultó herido en accidentes de tráfico.  Los pacientes y el personal describen una realidad diaria de violencia en la ciudad que podría afectar a cualquiera.

Philippe [nombre cambiado], un paciente de 26 años, nos contó lo siguiente en noviembre de 2020: 

"Fue alrededor de las 9 p.m., cuando salí de mi trabajo, me subí a un mototaxi y me dirigí a casa. Unos hombres armados querían que el taxi se detuviera, pero el taxista se negó, así que empezaron a disparar. El conductor fue asesinado y yo estaba detrás de él, así que me dispararon también. Fui a un hospital público pero no tenían suministros para tratarme y me pidieron que los comprara yo mismo. No tenía dinero. A la mañana siguiente vine a Tabarre. Me operaron y unos pocos días después el psicólogo vino a mi habitación. Me dijo que mi pierna estaba en un estado extremadamente malo y que lo más probable es que necesitaría una amputación. Estaba en shock. Soy el único proveedor para mi familia y tengo cuatro hijos. Me tomó mucho valor aceptar la situación." 

Historias como la de Philippe son muy comunes, según nos cuentan pacientes y personal de MSF. "Haití es uno de los países más pobres de este hemisferio”, explica Elkins Voltaire, psicólogo del hospital de Tabarre. “Hemos tenido por mucho tiempo grupos armados y pandillas, especialmente desde 2004, pero en los últimos años esto aumentaron los robos a mano armada y los conflictos violentos. El acceso a la atención médica es bajo porque las personas no tienen medios para acceder a ella. Hay personal muy calificado que trabaja en hospitales públicos, pero no siempre se les paga, a veces están en huelga y los pacientes se ven obligados a pagar por los suministros para poder recibir tratamiento”.  

La llegada de la COVID-19 a Haití en 2020 también limitó las opciones de las personas para acceder a una atención para tratar heridas de trauma y otros tipos de atención especializada. Un hospital público destinado a servir como un centro de trauma de 40 camas en Puerto Príncipe, Delmas 2, fue designado como un centro de tratamiento para COVID-19. 

Si bien las interrupciones causadas por la COVID-19 afectaron también al hospital de Tabarre de MSF, creando dificultades relacionadas con el personal y los suministros durante varios meses, este centro permaneció abierto a lo largo de 2020, admitiendo a cerca de 150 pacientes al mes en promedio. La mayoría llega directamente a la sala de urgencias, a menudo en taxis Tap Tap de colores brillantes, mientras que otros son traídos en ambulancia desde el centro de emergencias de MSF en el vecindario de Martissant. Los desafíos comienzan inmediatamente después de que los pacientes apuñalados o con heridas de bala o extremidades rotas son estabilizados para posteriormente ingresar para cirugías de emergencia 

"Recibimos casos de traumatología muy complejos que necesitan atención urgente", dice Vladimir Romelus, un cirujano ortopédico de MSF. "Es un proyecto que salva vidas, y muchos de los y las pacientes morirían si no recibieran esta atención. Una de las cosas más difíciles es cuando necesitamos hacer una amputación cuando no queda nada que hacer para salvar una extremidad. Es un trauma personal que los y las pacientes atraviesan cuando son amputados. Nunca olvidaré a un niño de unos 11 años que había sido atropellado por un coche. Cuando entró en la sala de cirugía, una de sus piernas se pudo salvar. Nos esforzamos mucho para salvar la otra pierna y al final nos las arreglamos. Pero no fue fácil” 

Los y las pacientes con lesiones traumáticas potencialmente mortales a menudo necesitan transfusiones de sangre para someterse a una cirugía. Desde noviembre de 2019, los donantes han contribuido con más de 870 bolsas de sangre para pacientes quirúrgicos en Tabarre (cada bolsa tiene 450 mililitros), pero las necesidades siguen creciendo. La sangre compatible debe ser donada, a menudo por un integrante de la familia, y luego examinada.

"Las donaciones de sangre son verdaderamente vitales para permitir que este trabajo que salva vidas continúe", explica Bhalla. "Cualquier escasez podría haber puesto a nuestros pacientes en riesgo, así que realmente es necesario mantener el suministro de sangre en Puerto Príncipe”.

Las personas internadas permanecen en el hospital de Tabarre durante una semana en promedio, pero algunas pueden permanecer mucho más tiempo si es necesario. La recuperación y rehabilitación pueden requerir meses de atención de seguimiento, desde cambios de vendaje hasta fisioterapia. A medida que las y los pacientes continúan siendo admitidos y luego dados de alta en atención ambulatoria, las actividades en el departamento ambulatorio aumentaron dramáticamente. 

"Al principio comenzamos con 10 pacientes al día en el departamento de cuidados ambulatorios", dice Roussena Rouzard, jefa de enfermeras de dicho departamento. "A partir de noviembre de 2020, estamos cuidando a más de 670 pacientes. Vemos aproximadamente 50 pacientes por día y algunos días incluso llegamos a 80. Desafortunadamente, debido a la situación de seguridad en la ciudad y el país, tenemos pacientes que no asisten sus citas de seguimiento hasta por dos meses. Así que las personas vienen del campo, y esto les dificulta llegar a Tabarre. Pero si llegan tarde el riesgo de que sus heridas se infecten aumenta”. 

La fisioterapia puede ser un proceso largo, de muchos meses. Las personas que se han sometido a amputaciones pueden tener una prótesis y someterse a 10 o más sesiones para sentirse cómodos con ella. Muchas y muchos pacientes deben fortalecer los músculos dañados y encontrar maneras de adaptarse a los nuevos retos en su vida.  Philippe, el paciente de 26 años que se sometió a una amputación de pierna, espera una prótesis mientras su pierna sana completamente. Lamenta el gran costo que ha cobrado la violencia, no sólo en su cuerpo, sino en su familia. 

"El psicólogo me dijo 'la vida no se detiene aquí'", recuerda Philippe. "Fue difícil aceptar mi nuevo yo y pensar en cómo aceptarían mi esposa o mis hijos esta nueva imagen que tengo. Desde que estoy en Tabarre, mi hija mayor, de 7 años, tuvo que abandonar la escuela porque no gané suficiente dinero para seguir pagando su matrícula. Me dispararon, me inhabilitaron y bloquearon la educación y el mejor futuro que podría darle a mi hijos.”