Médicos Sin Fronteras es una organización médico humanitaria internacional sin fines de lucro. Ayudamos a personas afectadas por epidemias, conflictos armados, desastres naturales y excluidas de la atención médica en más de 70 países. Conócenos. Más información
14.12.2020

El recrudecimiento de los combates al sur del puerto de Hudaida, en la costa del mar Rojo, ha hecho de este frente de batalla uno de los más intensos de la guerra en Yemen. Médicos Sin Fronteras (MSF) alerta de que la cifra de civiles que requieren una operación quirúrgica mayor por heridas de guerra está aumentando. Desde octubre, el hospital de trauma de MSF ubicado en la cercana ciudad de Mocha ha tratado a 122 pacientes con heridas de guerra. Además, desde la última semana de noviembre, ha habido un cambio importante en el perfil de las víctimas atendidas: la gran mayoría de pacientes gravemente heridos ahora son mujeres y niños.

 

“Asistimos a todas las personas que necesitan una cirugía de urgencia en nuestro centro de trauma de Mocha: heridos de guerra, víctimas de accidentes de tráfico y mujeres embarazadas que necesitan una cesárea de emergencia”, explica Raphael Veicht, coordinador general de MSF en Yemen. “Pero cuando, de repente, casi todos los civiles llegan con terribles heridas por arma, surgen preguntas importantes. Lo que estamos viendo en nuestro pequeño hospital es preocupante e indignante. Matar y herir a civiles en los conflictos no solo constituye una grave violación del derecho internacional humanitario; va más allá de eso. Entre nuestros pacientes hay niños, mujeres embarazadas, madres lactantes y hombres que trabajaban en una fábrica embotelladora de leche que fue alcanzada por los bombardeos. No hay nada que pueda justificar esto".

El 29 de noviembre, una mujer fue trasladada al hospital con una amputación en ambas piernas que le salvó la vida pero que requirió una cirugía correctiva. La mujer contó que se había juntado con otras mujeres y niños, muchos de ellos familiares, para asistir a una venta de ropa en una casa de su aldea de Al Qazah. No sabe exactamente qué sucedió, solo que hubo una explosión y lo siguiente es que se despertó en un hospital de MSF. Más tarde su padre le dijo que una bomba había caído sobre ellos. La casa estaba hecha de juncos y hojas de palmera, por lo que no ofrecía protección alguna. 

La mujer recuerda los familiares que perdió en el ataque: “Cuatro mujeres: mi tía; la esposa de mi hermano; dos de mis primas; y cinco niños: el hijo de mi hermano; dos primos y dos hijos de otros primos".

El hospital de MSF Mocha también atendió a más víctimas de este bombardeo: asistió a otro paciente y estabilizó a un niño de 11 meses que necesitaba ser trasladado inmediatamente en ambulancia al hospital que MSF dispone en Adén y que cuenta con servicios más avanzados. Desafortunadamente, el niño murió antes de llegar a Adén.

Antes, el 24 de noviembre, el hospital de MSF en Mocha recibió a siete civiles heridos al explotar una bomba en la carretera cuando regresaban de una boda. Cinco personas, entre ellas un niño, murieron a causa de la explosión. Solo un día después, el 25 de noviembre, dos niños con lesiones graves (traumatismos abdominales y torácicos) fueron trasladados al hospital. Resultaron heridos tras recibir el impacto de munición sin detonar que habían encontrado al borde de la carretera.

El 3 de diciembre, los equipos de MSF ingresaron a seis personas heridas tras el bombardeo de una fábrica de embotelladora de leche en Hudaida. Los pacientes contaron que al menos diez de sus compañeros de trabajo murieron a causa del impacto.

La afluencia de pacientes heridos por arma al hospital de MSF confirma que el frente en la provincia meridional de Hudaida se encuentra en estos momentos entre los más activos de todo el conflicto. La intensificación de los combates también está obligando a cientos de familias a huir una vez más de sus hogares. El aumento de las zonas en riesgo de bombardeos se traduce en que la atención médica y la asistencia alimentaria esenciales son cada vez más limitadas en el momento en que son más necesarias.

“Ya sean dirigidos o indiscriminados, estos ataques violan todas las reglas de la guerra”, afirma Veicht. "Las víctimas son personas que solo intentan sobrevivir, que tratan de ser buenas madres o padres o hermanos o hermanas; son personas que están siendo asesinadas y mutiladas, esto tiene que terminar".