En 2020, Médicos Sin Fronteras trabajó en Estados Unidos en colaboración con las autoridades locales y otras organizaciones para prevenir la propagación de la COVID-19 en colectivos vulnerables.

 

 

En la ciudad de Nueva York, el primer epicentro de la pandemia en EE. UU., habilitamos duchas, inodoros portátiles y lavamanos, y distribuimos kits de higiene y otros artículos esenciales, todo ello destinado a las personas sin hogar. También mejoramos las medidas de prevención y control de infecciones en los albergues para este colectivo, y entregamos teléfonos móviles para ayudar a estas personas a estar correctamente informadas sobre la disponibilidad de servicios locales.

También abrimos clínicas para pruebas móviles de COVID-19 en Immokalee (Florida), orientadas a migrantes que trabajan como temporeros en la agricultura, una comunidad muy expuesta a la COVID-19. También llevamos adelante un programa de promoción de la salud pública en colaboración con una organización local de derechos humanos.

En Detroit (en el estado de Michigan) y Houston (en Texas), donde la COVID-19 golpeó con fuerza en las residencias de mayores y en las instalaciones de cuidados prolongados, ofrecimos apoyo para proteger a residentes y al personal; esto incluyó la evaluación y asesoramiento en prevención y control de infecciones, y asistencia técnica y capacitaciones in situ. También realizamos talleres de salud mental para el personal.

En el suroeste, en las comunidades nativas americanas de Nación Navajo y los Pueblo, que han sido descuidadas por el Gobierno federal y carecen de agua potable, electricidad o carreteras transitables, MSF brindó capacitación en prevención y control de infecciones y apoyo médico logístico y técnico, actividades que se desarrollaron en colaboración con grupos locales.

Puerto Rico, que seguía lidiando con el impacto en la sanidad de los devastadores huracanes de 2017, sufrió una serie de fuertes terremotos en 2020. Nuestros equipos iniciaron un programa de atención domiciliaria para personas con afecciones crónicas que no estaban pudiendo acceder a los servicios médicos durante la pandemia. Proporcionamos medidas de control de la COVID-19 para personas confinadas en el hogar y preparamos miles de kits de higiene para personas sin hogar y habitantes de zonas remotas. Dimos apoyo a los hospitales y otras instalaciones de cuidado mediante la distribución de equipos de protección individual, capacitaciones en prevención y control de infecciones y promoción de la salud. Este programa fue traspasado a Puerto Rico Salud, una nueva organización creada por miembros del personal puertorriqueño de MSF.

 

Nº de trabajadores y trabajadoras* en 2020: 2 | Gasto: 2 millones € | MSF trabajó por primera vez en este país en: 2002 |  @MSF_USA

* La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.