Hechos

· Desde 1998, MSF reconoció formalmente la necesidad de implementar la salud mental en sus proyectos · Sólo en 2016, el personal de MSF realizó más de 229,000 sesiones de salud mental individuales · Los equipos de MSF realizaron más de 229,000 consultas individuales de salud mental y psicosocial en 2016
 
Tras el terremoto de Armenia de 1989, MSF puso en marcha su primer programa de salud mental. Actualmente, MSF desarrolla actividades en este campo en más de 60 proyectos en cerca de 49 países en todo el mundo, entre ellos la Federación Rusa, Sudán, México, Colombia, Irak, Congo, Honduras y Cachemira.
 
MSF proporciona ayuda médica de emergencia en catástrofes en todo el mundo - en conflictos armados, desastres naturales, hambrunas y epidemias. Los médicos y enfermeras de MSF ofrecen tratamiento de dolencias físicas: atienden a los heridos de guerra, proporcionan rehidratación a los pacientes de cólera, realizan cesáreas de emergencia, etc. Pero durante más de 20 años, MSF también ha estado cuidando de la salud mental de los pacientes.
 
Hoy, la salud mental es un componente integrado en los proyectos médicos de MSF. Los psicólogos y los psiquiatras de la organización ofrecen atención en salud mental en zonas donde no hay acceso a este tipo de asistencia. En 2016, el personal de MSF realizó 306,300 sesiones de salud mental individuales y 49,800 sesiones grupales.
 
MSF reconoce la necesidad de implementar la salud mental y de realizar intervenciones psicosociales como parte de su trabajo de emergencia. Para las personas que han pasado eventos terribles, las consecuencias psicológicas pueden ser graves.
 

 

¿Qué es? 

La atención psicológica va dirigida a las personas que padecen problemas tras actos de violencia y pérdidas debidas a situaciones de conflicto, guerra, catástrofe, epidemias o violencia sexual. Las guerras y otros desastres de gran envergadura tienen un gran impacto en la salud mental y el bienestar psicosocial de la población afectada.
 
También se dirige a las personas que reciben tratamiento por afecciones médicas como enfermedades crónicas (tuberculosis o VIH/sida) o que tras ser intervenidas quirúrgicamente presentan signos de sufrimiento psicológico. Además de aquellos que sufren desnutrición, a los migrantes indocumentados y refugiados o en epidemias de Marburg y Ébola, entre otros.
 
MSF ayuda a las personas a aumentar sus mecanismos de afrontamiento, a reconstruir sus sistemas de apoyo, además de diagnosticar y tratar los trastornos mentales. Éste apoyo se orienta prioritariamente hacia problemas accesibles a una intervención psicoterapéutica a corto y medio plazo, que resulta eficaz en el caso de los siguientes problemas: trastornos psicotraumáticos (estados de shock, recuerdos intrusivos…); ansiedad (fobias...); depresiones (pérdida de la autoestima, pensamientos suicidas, duelo) y manifestaciones sintomáticas dolorosas e invalidantes.
 

Depresión y ansiedad

La depresión y la ansiedad pueden inmovilizar a las personas, justo en el momento en que deben tomar decisiones sobre ellos mismos y sobre sus familias. 
 
La atención en salud mental de MSF apunta principalmente a reducir los síntomas de las personas y mejorar su capacidad para funcionar. A menudo, este trabajo es realizado por consejeros locales especialmente entrenados por MSF. Los psicólogos o psiquiatras de MSF proporcionan apoyo técnico y supervisión clínica.
 
Cuando es pertinente, los servicios de asesoramiento de MSF pueden reforzar o complementar los enfoques de salud mental que ya existen en las comunidades locales.
 

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En ciertos contextos en los que intervenimos, la red local no puede ocuparse de las personas que padecen problemas psíquicos. MSF se emplea para incluir el apoyo psicológico en el paquete asistencial prestado en las estructuras médicas en funcionamiento.
 
Al mismo tiempo, médicos especializados tratan las enfermedades mentales graves. Sin embargo, estas representan sólo un pequeño porcentaje de los casos que MSF atiende.
 
Las necesidades son altas, y MSF continúa expandiendo sus programas de salud mental. El año pasado, los equipos de salud mental de MSF realizaron más de 185,000 consultas individuales en todo el mundo.
 
 
El apoyo psicológico que prestan los equipos de MSF va dirigido principalmente a las personas más afectadas, o a las más vulnerables, que presentan síntomas y/o trastornos psíquicos de forma prolongada y problemas que pueden incapacitar seriamente su funcionamiento cotidiano y comportar un intenso sufrimiento.
 
En paralelo, los equipos trabajan para dar información sobre posibles signos, síntomas, riesgos y mecanismos de resiliencia y en la prevención de la aparición de los síntomas y trastornos psicosociales, y en la formación de equipos sanitarios, educadores, líderes comunitarios y otros actores claves, en temas básicos ligados al bienestar de la población.
 
 
Los pacientes aquejados de enfermedades crónicas graves como el VIH o la tuberculosis resistente están debilitados debido al descubrimiento de su enfermedad y a los trastornos físicos y psicológicos que comporta tener que enfrentarse a ella. Algunos tratamientos específicos de estas enfermedades van acompañados de efectos secundarios de naturaleza psíquica, en particular signos depresivos, que no hay que descuidar. La necesidad de tenerlos en cuenta pretende aliviar a los pacientes de sus síntomas, apoyarles psicológicamente durante un tratamiento que suele ser largo y estresante, y para algunos incluso descorazonador, a fin de atenuar el impacto de la enfermedad sobre el paciente.
 

Incremento de la capacidad

La gente busca ayuda por muchas razones -la pérdida agónica de un niño en un terremoto, el trauma de la violencia sexual, quedar atrapados en un conflicto violento. Los profesionales en salud mental de MSF, escuchan sus historias, y les ayudan a encontrar mecanismos para que puedan hacer frente a situaciones traumáticas y seguir adelante con sus vidas.
 
Tratar a las personas gravemente traumatizadas sigue siendo un reto para los equipos de MSF, dada la complejidad de la gestión de medicamentos psiquiátricos. El aumento de la capacidad de los equipos para ofrecer tratamiento para estas enfermedades sigue siendo una prioridad para MSF.
 
La creación de programas de salud mental en situaciones de emergencia no es sencilla, sobre todo cuando las causas de la violencia y el trauma está en curso. A veces es difícil garantizar la continuidad de la atención en los entornos inestables y peligrosos, o para poblaciones en movimiento, como los refugiados, y migrantes.
 
 
 

MSF y la salud mental

Consideramos que la salud mental es una respuesta esencial al sufrimiento humano: por eso creemos que debe ser parte integral de la ayuda humanitaria y de los cuidados médicos. Proporcionamos este tipo de atención en contextos de conflicto armado, violencia y desplazamiento; marginación y negligencia social; desastres naturales; y como apoyo a otras condiciones médicas como las enfermedades crónicas (VIH/sida, tuberculosis), epidemias (Ébola) y crisis nutricionales
 
Dado que los trastornos más habituales pueden ser de orden psicológico y/o social, nuestra respuesta tiene en cuenta tanto a los individuos como a su comunidad: se trata de un enfoque psicosocial. Además, ofrecemos ayuda psicológica temprana, cuyo objetivo es reducir el riesgo de problemas psicológicos a largo plazo.
 
Nos centramos en apoyar al paciente y a la comunidad para que creen sus propias estrategias de adaptación tras una experiencia traumática. Nuestros psicólogos y consejeros les ayudan a hablar de sus vivencias y a procesar sus sentimientos con el fin de reducir los niveles de estrés general: escuchando, fomentando su expresión verbal y emocional, acompañando en el dolor, movilizando y reforzando sus mecanismos de respuesta personales, familiares y sociales, y ayudando a normalizar la situación y a restablecer los sentimientos de seguridad, confianza, autoestima y esperanza.
 
 
Las sesiones pueden ser individuales o en grupo. Pueden realizarse a través de una sesión única en aquellos casos donde la continuidad no sea posible (por ejemplo, una clínica móvil puntual para atender a una población en movimiento); mediante sesiones esporádicas (clínicas móviles regulares); o mediante un programa estable (a través de consulta externa, hospitalización, intervenciones comunitarias, etc.). De forma complementaria, realizamos sesiones de promoción de la salud mental, para promover hábitos saludables y prevenir trastornos mentales en las poblaciones expuestas a crisis.
 
En los últimos años también estamos integrando la atención psiquiátrica en centros de salud y hospitales, capacitando a médicos generalistas en la atención de casos que no requieren un mayor nivel de complejidad.
 
 
En 2016, realizamos casi 229,000 sesiones de salud mental individuales y 53,300 de grupo.
 
 

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