Se estima que cada año aproximadamente 500,000 personas huyen de la violencia extrema y la pobreza en El Salvador, Honduras y Guatemala y se dirigen al norte a través de México en busca de seguridad.
 
Los elevados niveles de violencia en la región, conocida como el Triángulo del Norte de Centroamérica, son comparables a los de las zonas de guerra donde MSF ha trabajado durante décadas. Para los centroamericanos que han sido forzados a abandonar sus hogares, su historial de traumas a menudo se ve agravada por un continuo patrón de violencia e injusticia en los caminos que les llevan hacia el norte. 
 
La victimización de los migrantes es común, pues sufren robos, agresiones sexuales y tortura a manos de los traficantes, e incluso son abusados por parte de funcionarios gubernamentales responsables de proteger a las personas. El acceso a servicios médicos básicos como la atención prenatal, el tratamiento de enfermedades pediátricas o de enfermedades crónicas rara vez está disponible. Los equipos de MSF brindan atención médica a quienes más la necesitan, independientemente de su nacionalidad o estado legal oficial.
 

Huyendo de la violencia extrema en Centroamérica

 
Para las personas que huyen de Guatemala, Honduras y El Salvador, los países del Triángulo del Norte de América Central (TNAC), los asesinatos relacionados con pandillas, los secuestros, la extorsión y la violencia sexual son situaciones cotidianas.
 
Los centroamericanos que huyen de la violencia a menudo enfrentan más de lo mismo en la ruta migratoria a través de México. En 2017, MSF publicó un informe especial basado en dos años de investigación sobre las necesidades médicas de los refugiados y migrantes en la región.
 
Violencia durante el camino
 
El informe "Forzados a huir del Triángulo Norte de Centroamérica, una crisis humanitaria desatendida", examina los datos médicos, encuestas a pacientes y testimonios recopilados por los equipos de MSF durante dos años de atención médica directa. El informe ilustra el extremo nivel de violencia que experimentan las personas que huyen del TNAC, y la necesidad de mayor atención y protección para las personas a lo largo de la ruta de migrantes y refugiados.
 
39 % Los pacientes encuestados informaron que los ataques o amenazas en sus lugares de origen fueron su razón principal para huir
68 % Los pacientes encuestados fueron víctimas de violencia mientras estaban en tránsito a través de México
31 % De las mujeres encuestadas fueron abusadas sexualmente a lo largo del trayecto
 

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La experiencia directa de MSF en el terreno apunta hacia una crisis humanitaria más compleja en Centroamérica. A pesar de las catastróficas condiciones en la región, los Estados Unidos y México generalmente tratan a las personas del Triángulo del Norte como migrantes económicos, y han centrado sus esfuerzos en la detención y deportación, en lugar de brindarles protección y apoyo. MSF pide a los Estados Unidos y México que brinden un trato humano a todos los refugiados, solicitantes de asilo y migrantes; y que pongan fin a las deportaciones de personas vulnerables a una región peligrosa.
 
 

El Salvador

 
Las ciudades de San Salvador (la capital) y Soyapango tienen unas de las tasas más altas de violencia en El Salvador. La mayoría de la población que reside en áreas urbanas y marginadas, dominadas por pandillas conocidas como las maras, vive en constante temor por la violencia. Esta situación ha provocado que muchos abandonen sus hogares para buscar una vida más segura en otros lugares, como miles más lo hacen en el Triángulo del Norte.
 
En 2018, los equipos de MSF regresaron a El Salvador por primera vez desde que brindaron ayuda tras el huracán Ida en 2009. MSF abrió los primeros proyectos desde que se cerraran las actividades regulares en 2001, y ya están brindando servicios de salud a las personas que han sido afectadas por la violencia y no pueden acudir a los centros de salud, o tienen miedo de hacerlo.
 
Por medio de sus equipos móviles, MSF brinda atención médica primaria de forma semanal a las personas que tienen dificultades para acceder a servicios médicos, además brindan servicios de medicina general, salud sexual y reproductiva, y de psicología clínica. Los equipos están trabajando con promotores comunitarios de la salud para sensibilizar sobre la atención médica y promover los servicios que ofrece MSF. 
 
Además, brindan apoyo en salud mental a través de psicólogos que trabajan en la comunidad, proporcionando servicios psicológicos y facilitando actividades psicosociales para los pacientes. También gestionan un servicio de ambulancia en las áreas donde los altos niveles de violencia obstaculizan el acceso a los proveedores regulares de salud. 
 
 

Honduras

 
Al ser uno de los países más violentos del mundo, muchos hondureños también están buscando una vida mejor y se dirigen hacia el norte, hacia México y Estados Unidos. 
 
Las calles de las principales ciudades como Tegucigalpa (la capital) y San Pedro Sula, están dominadas por el crimen y el conflicto. La violencia doméstica y sexual también se encuentran muy generalizadas, las mujeres y los niños son los más afectados. La corrupción, el temor a las represalias y el acceso limitado a los servicios de salud esenciales a menudo dejan a las víctimas sin protección y con pocas opciones, por lo que muchos deciden abandonar sus hogares.
 
Para abordar estos problemas, MSF lanzó su ‘Servicio Prioritario’ para ofrecer atención médica y psicológica de emergencia a víctimas de la violencia. En colaboración con el Ministerio de Salud de Honduras, este servicio gratuito y confidencial ha tratado a pacientes en dos centros de salud y en el principal hospital de Tegucigalpa desde 2011.
 
El barrio de Nueva Capital, a las afueras de Tegucigalpa, es uno de los asentamientos más peligrosos de la zona. La mayoría de sus habitantes viven en una profunda pobreza, sin siquiera servicios públicos básicos como agua, saneamiento y electricidad. MSF rehabilitó hace poco una clínica, construida originalmente por miembros de la comunidad, en el llamado ‘sector dos’ de Nueva Capital. Un equipo proporciona atención médica primaria y servicios de salud mental a unas 60,000 personas de la región.
 
Debido a que muchos se han visto obligados a abandonar sus hogares, tenemos que adaptar los servicios para las personas que se desplazan, por lo que estamos implementando una nueva encuesta en nuestros proyectos en Honduras para detectar a las personas que han abandonado sus hogares y así poder evaluar sus necesidades médicas y psicológicas. Cuando llegan a sus citas en las clínicas de MSF, se les pide a los pacientes que completen un cuestionario anónimo sobre su estado de desplazamiento o movilidad. Junto con los datos demográficos, los resultados de la encuesta ayudarán a nuestros equipos a adaptar los servicios de salud a quienes más necesitan atención.
 
 
En Choloma, al noroeste de Tegucigalpa, cerca del centro industrial de San Pedro Sula y la frontera con Guatemala, el crimen es endémico y está descontrolado. Como en Tegucigalpa, las mujeres y las niñas son quienes corren más riesgo. Aquí nuestros equipos también ofrecen servicios de salud sexual y reproductiva y salud mental con un enfoque en la atención a sobrevivientes de violencia sexual.
 
A principios de 2017, nuestros equipos comenzaron a apoyar una clínica local del Ministerio de Salud en Choloma que tenía dificultades presupuestales y limitaciones de personal. La clínica ahora brinda servicios de salud sexual y reproductiva, atención de emergencia, atención pre y post natal y del parto. En otros lugares de Choloma, nuestros equipos de salud comunitaria brindan servicios preventivos y curativos, que incluyen educación y asesoramiento sobre la salud, que se proporcionan dos veces por semana en otra clínica ubicada en el barrio ‘La López’.
 

México

 
Quienes se hacen camino a través de Honduras y Guatemala para posteriormente llegar a México no encuentran ninguna garantía de seguridad. Es en este contexto que los equipos de MSF han estado brindando atención médica y de salud mental a migrantes y refugiados a lo largo de las rutas migratorias por México desde 2012. Entre enero de 2013 y diciembre de 2016, realizamos más de 33,000 consultas en clínicas móviles, centros para migrantes y albergues locales.
 
Nuestros equipos brindan atención médica primaria y servicios psicosociales en diferentes puntos a lo largo de la ruta migratoria, atienden a pacientes en el refugio para migrantes ‘La 72’, en Tenosique, y en el refugio Casa del Migrante en Coatzacoalcos.
 
Muchos de nuestros pacientes necesitan asistencia médica y en salud mental debido a la violencia extrema, amenazas, violaciones, extorsiones o abusos que han sufrido en sus países de origen. Las personas también sufren torturas, secuestros y abusos psicológicos mientras viajan hacia el norte y una vez que llegan a México. El tratamiento para las mujeres a menudo incluye atención médica y psicosocial para las víctimas de violencia sexual. Los equipos brindan atención primaria y tratamiento para enfermedades agudas y crónicas siempre que sea posible.
 
 
La brutal violencia sufrida por muchos migrantes y refugiados en el triángulo de América Central y a lo largo de la ruta migratoria en México, también nos impulsó a abrir un Centro de Atención Integral en la Ciudad de México en julio de 2017. El centro brinda atención médica, de trabajo social y rehabilitación psicológica para sobrevivientes de tortura o cualquier otra forma de abuso o persecución.
 
Reynosa, una ciudad fronteriza que alberga a más de 600,000 personas y se ubica en Tamaulipas, a las orillas del Río Bravo, es una parada de descanso común para muchos migrantes centroamericanos que esperan ingresar a los Estados Unidos. También es una de las ciudades más violentas de México, afectada por un conflicto entre cárteles criminales que compiten por el territorio. La presencia de militar en las calles hace poco para aliviar la tensión, que tiene un alto costo psicológico, tanto para los residentes permanentes como para los migrantes que pasan por allí.
 
Aquí, nuestros equipos brindan atención médica y psicológica, además de servicios de trabajo social, tanto a las comunidades locales como a las comunidades de migrantes, incluidas las que se encuentran de paso. Un equipo compuesto por un médico, una enfermera, un trabajador social y un psicólogo trabaja en una clínica fija, mientras que los equipos móviles visitan dos refugios para migrantes, Casa del Migrante Guadalupe y Senda de Vida. 
 
Los equipos también trabajan en un albergue para menores, el Centro de Atención al Menor Fronterizo (CAMEF) y en el Instituto Tamaulipeco para los Migrantes (ITM), ofreciendo atención tanto a migrantes, como a personas recientemente deportadas desde los Estados Unidos. Esta atención también se ha llevado a la ciudad de Matamoros, en el mismo estado.
 
Por su parte, otros equipos de MSF comenzaron a trabajar hace poco en refugios en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, Tamaulipas, proporcionando servicios básicos de atención médica y psicológica a los migrantes y solicitantes de asilo. 
 
Más recientemente, los equipos de MSF respondieron a las necesidades de los integrantes de las diferentes caravanas de migrantes que han atravesado el país, ofreciendo atención médica primaria y de salud mental en las ciudades de Tijuana, Baja California; y Piedras Negras, en Coahuila.