Se estima que cada año miles de personas huyen de la violencia extrema y la pobreza en El Salvador, Honduras y Guatemala y se dirigen al norte a través de México en busca de seguridad.
 
Los elevados niveles de violencia en la región, conocida como el Triángulo del Norte de Centroamérica, son comparables a los de las zonas de guerra donde MSF ha trabajado durante décadas. Para los centroamericanos que han sido forzados a abandonar sus hogares, su historial de traumas a menudo se ve agravada por un continuo patrón de violencia e injusticia en los caminos que les llevan hacia el norte. 
 
La experiencia directa de MSF en el terreno apunta hacia una crisis humanitaria más compleja en Centroamérica. A pesar de las condiciones en la región, los Estados Unidos y México generalmente tratan a las personas del Triángulo del Norte como migrantes económicos, y han centrado sus esfuerzos en la detención y deportación, en lugar de brindarles protección y apoyo. MSF pide a los Estados Unidos y México que brinden un trato humano a todos los refugiados, solicitantes de asilo y migrantes; y que pongan fin a las deportaciones de personas vulnerables a una región peligrosa.
 
La victimización de los migrantes es común, pues sufren robos, agresiones sexuales en su camino. El acceso a servicios médicos básicos como la atención prenatal, el tratamiento de enfermedades pediátricas o de enfermedades crónicas rara vez está disponible. Los equipos de MSF brindan atención médica a quienes más la necesitan, independientemente de su nacionalidad o estado legal oficial.
 

Políticas estadounidenses que atrapan, ponen en riesgo y deportan a las personas

 

Las políticas iniciadas por los Estados Unidos -y que México ha implementado- , como el Protocolo de Protección a Migrantes (MPP) o 'Quédate en México' (Remain in México), mediante el cual los solicitantes de asilo que llegan a la frontera de Estados Unidos y México, son retornados a México mientras esperan una resolución a su proceso de asilo, dejándolos atrapados y atrapadas en condiciones extremadamente vulnerables en ciudades peligrosas. 
 
Además, Estados Unidos ha firmado acuerdos bilaterales con Honduras y El Salvador, que delegan la responsabilidad de protección a migrantes y solicitantes de asilo a éstos dos países, que no están en condiciones de brindar protección a estas personas
 
Desde MSF hemos pedido a los Estados Unidos y a México que brinden un trato humano a la población refugiada, migrante y solicitante de asilo; y que detenga las deportaciones de personas vulnerables a una región peligrosa.
 
 
 

El Salvador

 
Las ciudades de San Salvador (la capital) y Soyapango tienen unas de las tasas más altas de violencia en El Salvador. La mayoría de la población que reside en áreas urbanas y marginadas, dominadas por pandillas conocidas como las maras, vive en constante temor por la violencia. Esta situación ha provocado que muchos abandonen sus hogares para buscar una vida más segura en otros lugares, como miles más lo hacen en el Triángulo del Norte.
 
En septiembre de 2019, Estados Unidos y El Salvador firmaron un acuerdo que forma parte de una estrategia integral de la Administración Trump que busca dejar la responsabilidad de asilo y protección a otros gobiernos en la región. El Salvador no es capaz de garantizar protección a esta población. 
 
En 2018, los equipos de MSF regresaron a El Salvador por primera vez desde que brindaron ayuda tras el huracán Ida en 2009. MSF abrió los primeros proyectos desde que se cerraran las actividades regulares en 2001, y ya están brindando servicios de salud a las personas que han sido afectadas por la violencia y no pueden acudir a los centros de salud, o tienen miedo de hacerlo. De las personas que recibieron atención en salud mental por parte de nuestros equipos en 2019, casi el 60% eran víctimas de la violencia o perdieron a algún familiar debido a la violencia.
 
Por medio de sus equipos móviles, MSF brinda atención médica primaria de forma semanal a las personas que tienen dificultades para acceder a servicios médicos, además brindan servicios de medicina general, salud sexual y reproductiva, y de psicología clínica. Los equipos están trabajando con promotores comunitarios de la salud para sensibilizar sobre la atención médica y promover los servicios que ofrece MSF. 
 
Además, brindan apoyo en salud mental a través de psicólogos que trabajan en la comunidad, proporcionando servicios psicológicos y facilitando actividades psicosociales para los pacientes. También gestionan un servicio de ambulancia en las áreas donde los altos niveles de violencia obstaculizan el acceso a los proveedores regulares de salud. Otro equipo de MSF trabaja con otras ONG's e instituciones nacionales en albergues para personas desplazadas y retornadas con necesidades de protección en el país.
 
 

Honduras

 
Al ser uno de los países más violentos del mundo, muchos hondureños también están buscando una vida mejor y se dirigen hacia el norte, hacia México y Estados Unidos. En 2019, el gobierno de Honduras firmó un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, excluyendo efectivamente a las personas que viajan a través de Centroamérica y México de solicitar asilo en Estados Unidos, además de otros puntos que no han sido totalmente revelados al público.
 
Las calles de las principales ciudades como Tegucigalpa (la capital) y San Pedro Sula, están dominadas por el crimen y el conflicto. La violencia doméstica y sexual también se encuentran muy generalizadas, las mujeres y los niños son los más afectados. La corrupción, el temor a las represalias y el acceso limitado a los servicios de salud esenciales a menudo dejan a las víctimas sin protección y con pocas opciones, por lo que muchos deciden abandonar sus hogares.
 
Para abordar estos problemas, MSF lanzó su ‘Servicio Prioritario’ para ofrecer atención médica y psicológica de emergencia a víctimas de la violencia. En colaboración con el Ministerio de Salud de Honduras, este servicio gratuito y confidencial ha tratado a pacientes en dos centros de salud y en el principal hospital de Tegucigalpa desde 2011.
 
El barrio de Nueva Capital, a las afueras de Tegucigalpa, es uno de los asentamientos más peligrosos de la zona. La mayoría de sus habitantes viven en una profunda pobreza, sin siquiera servicios públicos básicos como agua, saneamiento y electricidad. MSF rehabilitó hace poco una clínica, construida originalmente por miembros de la comunidad, en el llamado ‘sector dos’ de Nueva Capital. Un equipo proporciona atención médica primaria y servicios de salud mental a unas 60,000 personas de la región.
 
Debido a que muchos se han visto obligados a abandonar sus hogares, tenemos que adaptar los servicios para las personas que se desplazan, por lo que estamos implementando una nueva encuesta en nuestros proyectos en Honduras para detectar a las personas que han abandonado sus hogares y así poder evaluar sus necesidades médicas y psicológicas. Cuando llegan a sus citas en las clínicas de MSF, se les pide a los pacientes que completen un cuestionario anónimo sobre su estado de desplazamiento o movilidad. Junto con los datos demográficos, los resultados de la encuesta ayudarán a nuestros equipos a adaptar los servicios de salud a quienes más necesitan atención.
 
 
En Choloma, al noroeste de Tegucigalpa, cerca del centro industrial de San Pedro Sula y la frontera con Guatemala, el crimen es endémico y está descontrolado. Como en Tegucigalpa, las mujeres y las niñas son quienes corren más riesgo. Aquí nuestros equipos también ofrecen servicios de salud sexual y reproductiva y salud mental con un enfoque en la atención a sobrevivientes de violencia sexual.
 
 

México

 
Quienes se hacen camino a través de Honduras y Guatemala para posteriormente llegar a México no encuentran ninguna garantía de seguridad. Es en este contexto que los equipos de MSF han estado brindando atención médica y de salud mental a migrantes y refugiados a lo largo de las rutas migratorias por México desde 2012
 
Muchos de nuestros pacientes necesitan asistencia médica y en salud mental debido a la violencia extrema, amenazas, violaciones, extorsiones o abusos que han sufrido en sus países de origen. Las personas también sufren torturas, secuestros y abusos psicológicos mientras viajan hacia el norte y una vez que llegan a México. El tratamiento para las mujeres a menudo incluye atención médica y psicosocial para las víctimas de violencia sexual. Los equipos brindan atención primaria y tratamiento para enfermedades agudas y crónicas siempre que sea posible.
 
 
En México, trabajamos en varios albergues y refugios a lo largo de la ruta migratoria (los lugares varían dependiendo de la afluencia de personas en las diferentes rutas que ocupan). Actualmente trabajamos en los siguientes puntos.
 
  • En Tenosique, la primera ciudad a la que llegan tras cruzar la frontera con Guatemala, los equipos de MSF trabajan en el albergue 'La 72', donde brindamos atención médica primaria y servicios en salud mental.
  • En Tapachula, uno de los principales puntos de entrada a México, nuestros equipos asisten a sus contrapartes para identificar a personas que puedan ser potenciales víctimas de tortura y violencia extrema para derivarlas a un centro especializado en la Ciudad de México (más información adelante). Los equipos de MSF también brindan servicios de salud mental para apoyar a nuestras contrapartes en los albergues sobrepasados dada la cantidad de personas que llegan a la ciudad. 
  • En Coatzacoalcos, trabajando por medio de una clínica móvil, un equipo compuesto por un médico, una enfermera, una psicóloga y un trabajador social, asisten a migrantes en un albergue y las vías ferroviarias de la ciudad ,que es conocida como un punto de tránsito donde los viajeros normalmente toman un descanso antes de continuar su camino a bordo de 'La Bestia', un tren que conecta las fronteras norte y sur del país.
  • La brutal violencia sufrida por muchos migrantes y refugiados en el triángulo de América Central y a lo largo de la ruta migratoria en México, también nos impulsó a abrir un Centro de Atención Integral en la Ciudad de México en julio de 2017. El centro brinda atención médica, de trabajo social y rehabilitación psicológica para sobrevivientes de tortura o cualquier otra forma de abuso o persecución.
  • Reynosa, una ciudad fronteriza industrial que alberga a más de 600,000 personas y se ubica en Tamaulipas, a las orillas del Río Bravo, es una parada de descanso común para muchos migrantes centroamericanos que esperan ingresar a los Estados Unidos. También es una de las ciudades más violentas de México, afectada por un conflicto entre cárteles criminales que compiten por el territorio. La presencia de militar en las calles hace poco para aliviar la tensión, que tiene un alto costo psicológico, tanto para los residentes permanentes como para los migrantes que pasan por allí. Aquí, nuestros equipos brindan atención médica y psicológica, además de servicios de trabajo social, tanto a las comunidades locales como a las comunidades de migrantes, incluidas las que se encuentran de paso. Un equipo compuesto por un médico, una enfermera, un trabajador social y un psicólogo trabaja en una clínica fija, mientras que los equipos móviles visitan dos refugios para migrantes, Casa del Migrante Guadalupe y Senda de Vida. Los equipos también trabajan en el Instituto Tamaulipeco para los Migrantes (ITM), ofreciendo atención tanto a migrantes, como a personas recientemente deportadas desde los Estados Unidos. En marzo de 2019, hubo un cambio en el flujo de personas en la ciudad, pues las autoridades comenzaron a implementar una lista de espera para los y las solicitantes de asilo. Esto causó una sobrepoblación en la única instalación dedicada a recibir migrantes.
  • En Matamoros, también en el estado de Tamaulipas, cada dos meses los equipos brindan atención a migrantes y personas deportadas en dos centros. En agosto de 2019, con la implementación del MPP en la ciudad, los solicitantes de asilo fueron obligados a retornar a la ciudad, que carece de la infraestructura necesaria para recibirlos, pues los albergues no tienen la suficiente capacidad. Las personas se quedan en tiendas de campaña en la frontera. En MSF les brindamos atención médica primaria y servicios en salud mental.
  • Nuevo Laredo es un punto de entrada oficial a los Estados Unidos desde Tamaulipas. Ahí, los migrantes se enfrentan al mayor riesgo de ser secuestrados y extorsionados de todas las áreas donde trabajamos. Es uno de los mayores puntos de entrada de los mexicanos repatriados diariamente y, desde julio de 2019, es también un punto designado para retornar a las personas bajo el MPP.  Hemos resaltado el peligro que supone forzar a las personas a permanecer en lugares como Nuevo Laredo. Aquí, nuestros equipos asisten a migrantes en diferentes albergues de la ciudad, como el Instituto Tamaulipeco para los Migrantes. Les brindamos atención por medio de un equipo compuesto por una médico, un psicólogo y un trabajador social. 
  • En Mexicali, hemos abierto un centro para brindar asistencia a la población, incluyendo servicios médicos y de salud mental a migrantes, refugiados y personas recientemente deportadas. El equipo está compuesto por un médico, un psicólogo y un promotor de la salud que visitan regularmente una docena de albergues y centros para migrantes en la ciudad.
 

Actualmente, debido a la emergencia causada por la COVID-19 y para garantizar la protección tanto de los pacientes como de nuestro personal, tuvimos que adaptar algunas de nuestras actividades en México. En este momento atendemos población migrante y vulnerable afectada por el virus en Tijuana, Matamoros, Reynosa y Ciudad de México. Haz click en las siguientes notas para conocer más: