Nigeria

En 2020, el aumento de la violencia en Nigeria, especialmente en los estados septentrionales de Zamfara y Borno, provocó un nuevo deterioro de la situación humanitaria: miles de personas se sumaron a las ya desplazadas y se quedaron sin atención médica.

En 2020, el aumento de la violencia en Nigeria, especialmente en los estados septentrionales de Zamfara y Borno, provocó un nuevo deterioro de la situación humanitaria: miles de personas se sumaron a las ya desplazadas y se quedaron sin atención médica.

 

CIFRAS CLAVE

  • 432,600 consultas externas

  • 127,600 casos de malaria tratados

  • 78,900 hospitalizaciones

  • 22,600 partos asistidos

  • 23,300 niños y niñas en programas ambulatorios de nutrición terapéutica

  • 10,700 niños y niñas hospitalizados en programas de nutrición terapéutica 

  • 3,210 niños y niñas tratados con sarampión

  • 18,600 consultas individuales de salud mental

 

 

Médicos Sin Fronteras continuó asistiendo a las personas afectadas por el conflicto y el desplazamiento en varios estados del país, al tiempo que mantenía sus programas de atención médica general y especializada.

Desplazamiento y violencia

Noreste de Nigeria

En el noreste, en particular en el estado de Borno, los conflictos entre el Gobierno y varios grupos armados duran ya más de una década. Según estimaciones de la ONU, más de 2,1 millones de personas han sido desplazadas, y la cifra sigue aumentando. Además, se calcula que más de un millón de personas, aisladas por la violencia, llevan años sin recibir asistencia.

En 2020, a medida que la situación se deterioraba en Borno, se produjo una serie de brutales asesinatos en masa y secuestros, pero solo las personas que vivían en áreas controladas por el Gobierno recibieron asistencia. En las zonas a las que MSF pudo acceder, gestionamos salas de emergencia, quirófanos, maternidades y pediatrías, con servicios como tratamiento de la malaria, la tuberculosis y el VIH, atención a supervivientes de violencia sexual, nutrición, vacunaciones y salud mental.

En Maiduguri, gestionamos un centro de nutrición terapéutica de 72 camas para niños y niñas con desnutrición grave y complicaciones. También contamos con un hospital pediátrico de 65 camas, que tiene una Unidad de Cuidados Intensivos especializada y es la única instalación gratuita de este tipo en Borno. En estos programas, tratamos a miles de menores con malaria, sarampión y desnutrición.

Además, nuestros equipos brindaron tratamiento para la malaria en campos de personas desplazadas en Ngala y Banki, así como profilaxis estacional contra esta enfermedad en varios puntos de Borno. También ofrecimos atención médica especializada en Ngala tanto a desplazados como a los habitantes de la ciudad. En Gwoza y Pulka, controladas por el Ejército nigeriano, nuestros equipos proporcionaron atención de emergencia en hospitales públicos. Tanto en Pulka como en Rann, atendimos miles de consultas ambulatorias, principalmente por diarrea aguda (relacionada con la falta de agua potable).

Noroeste de Nigeria

El aumento de la violencia y la delincuencia en los estados del noroeste ha expulsado a muchas personas de sus hogares y las ha privado de sus medios de vida, fuentes de alimentación y servicios básicos. Desde que los enfrentamientos se agravaran en 2018, unas 100,000 personas se han refugiado en las localidades de Anka, Zurmi y Shinkafi (en Zamfara); en estos pueblos, nuestros equipos atendieron consultas médicas, trataron la malaria y hospitalizaron a miles de niños y niñas en los centros de alimentación terapéutica. En Zamfara, también continuamos evaluando y tratando el envenenamiento por plomo, resultado de prácticas mineras de riesgo muy peligrosas en especial para los niños y las niñas; en 2020, ingresamos a 1,500 niños y niñas para su tratamiento y seguimiento.

COVID-19

MSF también ayudó en varios centros de aislamiento abiertos por el Ministerio de Salud en todo el país; colaboramos en la renovación de las instalaciones, la capacitación del personal en medidas de prevención y control de infecciones (PCI) y el tratamiento de pacientes. En nuestras propias estructuras médicas, también reforzamos la PCI y modificamos los sistemas de triaje y los flujos de pacientes, con el fin de garantizar la continuidad de las actividades.

En el estado de Kano, donde la COVID-19 provocó el cierre de muchas instalaciones médicas, atendimos las consultas en dos centros de salud a partir de junio; aproximadamente la mitad de las consultas eran por malaria.

Salud de las mujeres

En el hospital general de Jahun, en el estado de Jigawa, continuamos ofreciendo atención obstétrica y neonatal de emergencia, así como cirugía vesicovaginal para la fístula obstétrica. Un total de 205 mujeres se sometieron a este procedimiento en 2020. MSF también brindó apoyo logístico, técnico y médico a cuatro centros de atención obstétrica y neonatal de emergencia en los alrededores de Jahun. 

Noma

El noma es una enfermedad infecciosa (pero no contagiosa) que afecta especialmente a las niñas y niños pequeños y que se relaciona con la falta de higiene; si no se trata, la infección destruye el hueso y el tejido de la mitad inferior de la cara. Quienes sobreviven quedan con una desfiguración grave, que solo puede corregirse con una minuciosa cirugía reconstructiva.

En 2020, aunque las restricciones por la COVID-19 tuvieron un impacto en nuestras actividades relacionadas con el noma, pudimos operar a 73 pacientes. Este paquete de atención incluye fisioterapia y apoyo nutricional, así como atención psicológica para las y los pacientes y sus familiares. MSF y el Ministerio de Salud también realizaron actividades de información centradas en la detección temprana y la derivación de personas con noma en el noroeste de Nigeria.

Estados de Benue y Ríos

En 2020, siguió aumentando la cantidad de personas desplazadas a causa de los violentos enfrentamientos por la tierra entre agricultores y pastores. Para finales de año, se calcula que 197,000 personas habían huido de sus hogares; la mitad se desplazaron a campos oficiales y a la capital de Benue, Makurdi, y sus alrededores. MSF apoyó a las autoridades sanitarias con servicios médicos en los campos, que incluyeron atención general, salud sexual y reproductiva, salud mental, apoyo nutricional, promoción de la salud, atención a sobrevivientes de violencia sexual y de género, y vacunaciones. También ayudamos en la respuesta a los brotes de cólera y fiebre amarilla, y mejoramos el agua y el saneamiento. Cuando la COVID-19 llegó a Benue, priorizamos a los pacientes con sospecha de contagio y organizamos las derivaciones a las instalaciones públicas. En dos clínicas en Port Harcourt (Ríos), ofrecimos atención médica a sobrevivientes de violencia sexual, que incluía profilaxis para el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, vacunación contra el tétanos y la hepatitis B, anticonceptivos de emergencia y apoyo psicológico y social.

Fiebre de Lassa

En el estado de Ebonyi, la fiebre de Lassa, una enfermedad hemorrágica aguda, es endémica. En respuesta a un brote, colaboramos con los Ministerios de Salud estatal y federal y con el Centro para el Control de Enfermedades de Nigeria, ofreciendo nuestro apoyo técnico y capacitaciones al Hospital Universitario de Abakaliki. También aumentamos la concientización en las comunidades, nos encargamos del rastreo de casos y descontaminamos los hogares de las y los pacientes.

 
 

Nº de trabajadores y trabajadoras en 2020: 2,380* | Gasto: 45 millones € | MSF trabaja en este país desde: 1996 | msf.org/nigeria | @MSF_WestAfrica

 

* La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.

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22 abril, 2022

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