Martin Buenache en el Darién, Panamá
Julien Jean, de Haití, se lesionó gravemente la pierna mientras cruzaba la selva. Martín y su colega María Lucero lo atendieron en la estación de recepción migratoria. Desgraciadamente, no pudieron proporcionarle una muleta adecuada - la que está usando es demasiado pequeña, lo que le obliga a seguir poniendo peso en la pierna lesionada. © Oliver Barth/MSF

Panamá

Te contamos sobre el trabajo que Médicos Sin Fronteras realizamos en Panamá.

En 2021, Médicos Sin Fronteras iniciamos actividades en Panamá para asistir a los miles de personas migrantes que cruzan rumbo norte por el tristemente famoso Tapón del Darién, una zona selvática impenetrable en la frontera con Colombia.

 

Cifras destacadas de nuestro trabajo en Panamá

  • 44,100 consultas ambulatorias
  • 1,340 consultas individuales de salud mental
  • 330 personas atendidas tras sufrir violencia sexual

 

Mapa de actividades de Médicos Sin Fronteras en Panamá durante 2021

 

Panamá registró en 2021 una cifra sin precedentes de migrantes: cerca de 134,000 personas, en comparación con las 8,600 que había en el país el año anterior. La vasta mayoría eran de Haití, que anteriormente se habían asentado en países como Brasil y Chile pero que, debido a las políticas antimigratorias en esos países y a la crisis económica causada por la COVID-19, ahora se desplazaban hacia México y Estados Unidos con la esperanza de encontrar más seguridad y mejores oportunidades. Las otras dos nacionalidades más habituales eran la cubana y la venezolana. Muchas personas incluso viajaban con sus familias, hasta con niños pequeños y mujeres embarazadas.

Cruzar el Tapón hasta Bajo Chiquito, primera comunidad del lado panameño de la frontera, puede llevar más de cinco días y es extremadamente peligroso. El terreno es traicionero: hay acantilados y los ríos sufren crecidas repentinas, de forma que, a menudo, la gente se pierde y se queda sin comida ni agua. Además, bandas criminales operan en la zona y atacan y roban a las personas migrantes.

En abril, MSF empezamos a atender a quienes conseguían llegar a Bajo Chiquito y en dos centros de recepción en la zona, todo ello en colaboración con el Ministerio de Salud. Además de atención médica, nuestros equipos brindaron apoyo en salud mental a las numerosas víctimas de la violencia y la violencia sexual, así como a personas que habían perdido a familiares en la selva. Había muchas familias con niñas y niños pequeños, y casi la mitad de las personas a las que atendimos eran menores de 14 años. Nuestros equipos también realizaron mejoras en la infraestructura en los centros de salud y asesoraron en materia de agua y saneamiento.

Durante todo el año, además, defendimos públicamente la necesidad de abrir rutas migratorias seguras y pedimos a los gobiernos de la región que tomen medidas para proteger de la violencia a estas personas.

 

Nº de trabajadores y trabajadoras* en 2021: 7 | Gasto: 1 millón € | MSF trabajó por primera vez en este país en: 1992 | msf.org/png

* La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.

 

Importante: Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2021; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo.

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