La enfermedad por COVID-19 está causada por un virus de la familia de los coronavirus, descubierto a principios de enero de 2020 en China.

¿Qué es un coronavirus? ¿Qué es la COVID-19?

Los coronavirus son una gran familia de virus, la mayoría de ellos inofensivos para los humanos. Se conocen cuatro tipos que causan resfriados y otros dos que causan severas infecciones en los pulmones: el Síndrome respiratorio agudo grave (SARS) y el Síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio (MERS). El nuevo coronavirus se conoce como SARS-CoV-2 por sus similitudes con el virus que causa el SARS y fue identificado a principios de enero de 2020 por científicos chinos. 

Este virus causa la enfermedad llamada COVID-19. A diferencia de la influenza, no hay una inmunidad previa conocida, no hay vacuna, no hay tratamiento específico y se asume que todas las personas son susceptibles al virus. Los coronavirus son una amplia familia de virus, la mayoría inofensivos para las personas. Como todos los virus, el SARS-CoV-2 necesita que las células de los seres vivos se multipliquen. Este virus parece apuntar a las células de los pulmones y posiblemente también a otras del sistema respiratorio. Las células infectadas producen más partículas de virus, que luego se pueden transmitir a otras personas al toser, por ejemplo.

¿Cómo se contagia la COVID-19?

Nuestra comprensión colectiva del virus y de la enfermedad aún está evolucionando. Sabemos que el virus se puede transmitir de persona a persona, incluso por aquellas que no presentan síntomas, por medio de gotas. Esto hace que sea mucho más difícil saber cómo se está propagando. No hay buenas estimaciones sobre qué porcentaje de infecciones son asintomáticas o con escasa sintomatología.

Las personas pueden contagiar de COVID-19 al tocar objetos o superficies contaminadas con el virus, si después tocan sus ojos, nariz o boca. También es posible el contagio si alguien respira gotas de una persona con coronavirus que tose o exhala gotas. Se recomienda estar a más de 2 metros de una persona enferma para evitar un contagio. 

¿Es una enfermedad peligrosa?

Las últimas estimaciones indican que el 80% de las personas que se contagian solo sufrirán una forma leve o moderada de la enfermedad. El 15% desarrollarán una forma grave y tendrán que ser hospitalizadas, y alrededor del 5% evolucionarán a un estado grave. Una atención muy especializada puede curar incluso a las personas en estado más crítico, pero existe el peligro de sobrecarga de los sistemas sanitarios debido al gran volumen de pacientes que necesitarán hospitalización; por esa razón, esa atención especializada no siempre va a estar disponible.

Como lo mencionamos arriba, también hay personas infectadas que no muestran o casi no presentan síntomas de la enfermedad. No hay buenas estimaciones sobre qué porcentaje de infecciones son asintomáticas o con escasa sintomatología.

La COVID-19 es más peligrosa para las personas mayores o quienes padecen otras infecciones o dolencias, como suele ser el caso de las enfermedades infecciosas. Más del 80% de las personas fallecidas debido a la COVID-19 tenían más de 60 años y más del 75% sufrían otras afecciones médicas. Los niños, por otro lado, parecen estar menos afectados, aunque también pueden contraerla. Las tasas de mortalidad varían mucho de un lugar a otro, por lo que es difícil hacer una evaluación general en este tema.