01.08.2017
Los civiles heridos y enfermos que se encuentran dentro de la ciudad de Raqqa y sus alrededores se enfrentan a grandes dificultades para conseguir atención médica urgente debido a los continuos enfrentamientos por el control del noreste de la ciudad Siria, declara la organización Médicos Sin Fronteras (MSF). 
 
MSF llama a todas las partes en conflicto a asegurar la protección de la población civil y a permitir el acceso de la atención médica y las evacuaciones médicas de los heridos de guerra. MSF también reitera la importancia de facilitar el acceso de las organizaciones internacionales de desminado al noreste de Siria, para que puedan realizar sus actividades. Esto permitirá que los habitantes regresen de forma segura a sus hogares y que las organizaciones puedan proporcionar la tan necesaria ayuda humanitaria. 
 
“Los pacientes nos dicen que hay muchas personas enfermas y heridas atrapadas dentro de la ciudad de Raqqa, con poco o nada de acceso a atención médica, y sin posibilidad alguna de escapar de la ciudad,” dice Vanessa Cramond, coordinadora médica de MSF para Turquía y el norte de Siria. “El 29 de julio, en el lapso de unas cuantas horas, nuestro equipo atendió a cuatro personas, incluyendo a un niño de cinco años, que fueron heridas por disparos mientras intentaban huir de Raqqa. Estamos extremadamente preocupados por las vidas de quienes no pueden escapar.”
 
El limitado número de pacientes atendidos por MSF que lograron escapar de la ciudad de Raqqa dicen que la única forma de huir es por medio de los traficantes; situación que provoca peligrosos retrasos en el acceso a un tratamiento médico urgente.  “Algunos de nuestros pacientes han estado atrapados en las líneas de combate durante días o incluso semanas,” dice Cramond. 
 
“Si son afortunados es probable que hayan recibido algo de atención médica básica dentro de la ciudad, pero para cuando llegan a nuestros hospitales sus heridas ya están gravemente infectadas y salvar sus miembros es prácticamente imposible. En contraste, los pacientes que llegan de los pueblos en los alrededores de Raqqa con emergencias médicas graves o heridas de trauma, logran cruzar las líneas de combate relativamente rápido.”
 
Hablando sobre la situación en Raqqa, un paciente de 41 años con heridas de metralla en su pecho y que huyó de la ciudad después de haber perdido a siete integrantes de su familia, dice: “En Raqqa, si no mueres por los bombardeos, morirás a causa de los disparos de mortero. Si no por los morteros, entonces será por los disparos de los francotiradores o por los dispositivos explosivos.” 
 
 
Después de un ataque aéreo, la madre de este paciente quedó atrapada durante 15 horas entre los escombros de un edificio. Después de ser rescatada logró recibir atención médica básica y salir de la ciudad. 
 
Desde junio, los equipos médicos de MSF en el noreste de Siria han atendido a 415 pacientes provenientes de la ciudad de Raqqa y los alrededores. La mayoría de ellos son civiles con heridas relacionadas con el conflicto que fueron provocadas por artefactos explosivos improvisados, minas terrestres, minas sin detonar y heridas de metralla y de bala. 
 
Más allá de la ciudad, en la gobernación de Raqqa, muchas personas están regresando a sus pueblos pero aún persisten los efectos del conflicto. Las ciudades y pueblos están repletos de materiales explosivos que son restos de la guerra como los artefactos explosivos improvisados, las trampas y artefactos sin detonar. 
 
“Hay muchos artefactos explosivos en estas ciudades que evitan que las personas regresen a sus vidas normales,” dice Cramond. “Por ejemplo: en Hazima, al norte de la ciudad de Raqqa, nuestros equipos reiniciaron esta semana algunos servicios médicos en una escuela local, pero tuvieron que detener sus actividades porque se descubrió que el edificio estaba lleno de minas y trampas.”
 
MSF es una de las pocas organizaciones médicas que está respondiendo para cubrir las grandes necesidades de la población en la gobernación de Raqqa y en el noreste de Siria. En colaboración con las autoridades de salud locales, MSF gestiona ocho ambulancias cerca de las líneas de combate con puntos de recogida de pacientes al norte, este y oeste de la ciudad de Raqqa. También proporciona apoyo a un centro médico de avanzada a las afueras de la ciudad, en donde los pacientes son estabilizados antes de ser referidos a los hospitales en Tal Abyad o Kobaje, a más de 100 kilómetros de distancia. Los equipos de MSF también gestionan una clínica en el campo Ain Issa y trabajan en varias áreas en el noreste de Siria –que hasta hace poco estaban bajo control del Estado Islámico– a las que recientemente recibieron acceso.
 
 

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