09.04.2017
 
Médicos Sin Fronteras ofrece atención en salud mental a víctimas directas e indirectas de la violencia en la mayor parte de sus proyectos en México. Para visibilizar el impacto y las consecuencias de la violencia en la salud, les presentamos una serie de testimonios recabados por nuestros equipos y otros testimoniales de los propios pacientes. Los nombres y los lugares han sido cambiados para proteger la confidencialidad debida a los pacientes.
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T E S T I M O N I O  #7

FEBRERO 2017 – Psy. 5
 
Ya comienza a sentirse la llegada de la primavera en los primeros días de marzo, es una de las épocas más bonitas en México pues pareciera que la vegetación renace con los colores más matizados, pretexto ideal para darse una escapada de las actividades cotidianas y disfrutar deleitándose un poco las pupilas.
 
Maricarmen, una chica de 30 años y su novio Joaquín de 32, viven en un municipio muy bonito en el que se pueden pasar agradables momentos en el rio o en la laguna del lugar, es un espacio divertido en el que las familias suelen llevar a los niños para que jueguen pelota, a las atrapadas, a volar culebrinas y a darse un buen chapuzón en el agua fresca. 
 
Ambos invitan a Rocío, una vecina; y a sus sobrinos Manuel y Andrea, de 6 y 5 años respectivamente, para pasar una tarde entera en ese lugar. La pequeña es una niña risueña, bromista y juguetona; Manuel, por el contrario, suele ser serio y enojón, disfruta dibujar en soledad y ver caricaturas.
 
Emprenden el viaje emocionados, hace mucho que no salen a distraerse. Llevan el almuerzo listo, los trajes de baño y la diversión a flor de piel. Mientras van cantando en el auto, una camioneta se atraviesa en el camino interponiéndose en su destino. Unos hombres altos bajan corriendo con armas en las manos, abren las puertas del auto y se suben con ellos. Se llevan el auto a un lugar oscuro, este sitio no es tan bonito como el que había imaginado, ¿el río se habrá escondido este día? –piensa Manuel–.
 
Les piden que se bajen del auto, a Joaquín le dan un golpe fuerte en la cabeza, cae como si estuviera dormido. Se llevan a Rocío adentro de la casa, ¡En tu mochila hay un tesoro escondido! –le dice uno de los chicos a Manuel–; si quieres yo te lo puedo guardar en mi casa. Otro de los chicos jala bruscamente a Maricarmen e intenta llevársela a la casa, junto con Rocío, “Le vas a hacer compañía” –le dicen–. Andrea y Manuel la abrazan fuerte, ellos no quieren que se vaya, tienen miedo de quedarse solos; Maricarmen grita, ella y Andrea comienzan a llorar. Manuel no quiere llorar, si llora le van a dar razones para que llore con provecho, su padre siempre le ha dicho eso antes de pegarle. Espera callado, se abraza fuerte de su tía, de la misma forma en que abraza sus lágrimas para que se queden dentro de él y no puedan salir nunca… Andrea se ha hecho pipí.
 

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