27.09.2016
Los dos informes se han publicado antes de la reunión a puerta cerrada celebrada por el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la protección de la misión médica. Los Estados miembros deben promover medidas concretas para proteger el acceso a la atención médica en las zonas de conflicto.
 
Después de llevar a cabo investigaciones internas, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos publicado dos informes que describen los ataques a las instalaciones médicas que gestionamos o apoyamos en Yemen. Como resultado de estos dos ataques, murieron 20 personas -la mayoría de ellas pacientes- y 32 resultaron heridas. Ambos ataques fueron reconocidos por la coalición liderada por Arabia Saudí.
 
 
Los informes explican con detalle las acciones tomadas antes, durante e inmediatamente después de los ataques aéreos. Estamos en conversaciones con el liderazgo militar de la coalición liderada por Arabia Saudí y le hemos trasladado nuestra seria preocupación por los ataques.
 
Además de la pérdida de vidas humanas y de la destrucción inmediata causada por los bombardeos, los ataques llevaron a la suspensión de actividades que dejó a una población ya muy vulnerable sin acceso a atención sanitaria. Como consecuencia del bombardeo del hospital de Abs, nos retiramos de seis hospitales en el norte de Yemen.
 
Aunque existen diferencias significativas en cuanto a las circunstancias de cada incidente, en ambos casos, los bombardeos alcanzaron las instalaciones médicas en pleno funcionamiento y la naturaleza protegida de la misión médica no fue respetada.
 
Mediante las investigaciones internas de los incidentes de Abs y Taiz, también hemos llegado a la conclusión de que la neutralidad y la imparcialidad de las instalaciones no se habían visto comprometidas antes de los ataques y, por lo tanto, no había ninguna razón legítima para atacarlas.
 
Los detalles de los incidentes documentados en estos dos informes son indicadores inequívocos del planteamiento de la guerra en Yemen, donde la población civil sufre un total desprecio por parte de todas las partes en conflicto.
 
 
 
Desde que la resolución 2286 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se aprobó el pasado mes de mayo, no ha habido medidas concretas y visibles para materializar su intención subyacente.
 
Urgimos a los miembros del Consejo de Seguridad a tomar medidas enérgicas y prácticas en la reunión del miércoles 28 de septiembre para garantizar que 2016 es el último año en el que los hospitales sufren bombardeos masivos mientras el mundo observa en silencio.
 
Por ello, reiteramos nuestro llamamiento a todas las partes en conflicto para que respeten los principios del derecho humanitario que protegen a la población civil, así como los servicios médicos, los pacientes y el personal, y por lo tanto, para que reduzcan el coste humanitario masivo que ha caracterizado a este conflicto.
 
 
 
MSF trabajó por primera vez en Yemen en 1994.
 
Con la escalada del conflicto a principios de 2015, que causó un aumento drástico de las necesidades humanitarias y médicas, MSF amplió la respuesta, y sus operaciones son actualmente las terceras más amplias de la organización en todo el mundo.
 
Antes del 15 de agosto de 2016, MSF había estado trabajando en 11 hospitales y centros de salud en Yemen y había proporcionado apoyo a otros 18 hospitales o centros de salud en ocho gobernaciones: Taiz, Adén, Ad Dali, Saada, Amran, Hajjah, Ibb y Saná, con más de 2.000 trabajadores de MSF en el país, incluyendo a 90 miembros del personal internacional.  
 
Puedes leer y descargar los dos reportes en los siguientes enlaces:
 

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