Aumentan las enfermedades graves de salud mental en Yemen

Ahora que se encuentra en su séptimo año, la crisis en Yemen ya no es noticia de primera plana. Pero el conflicto continúa teniendo un impacto devastador en el bienestar de las personas, y en particular, sobre su salud mental.

Ahora que se encuentra en su séptimo año, la crisis en Yemen ya no es noticia de primera plana. Pero el conflicto continúa teniendo un impacto devastador en el bienestar de las personas, y en particular, sobre su salud mental. 

En Hajjah, nuestros equipos han encontrado una gran necesidad de los servicios de salud mental. Nuestra compañera Antonella Pozzi, gestora de salud mental, nos habló sobre las complejas necesidades de las personas en la región. 

¿Qué está pasando actualmente en Yemen? 

La crisis en Yemen ha estado ocurriendo por más de seis años, pero ya no es una noticia destacada en los titulares. Afortunadamente, en la gobernación de Hajjah vemos menos víctimas como resultado de los combates en comparación con los primeros días del conflicto. Sin embargo, la guerra no ha terminado. Por supuesto, todavía hay muertes relacionadas con el conflicto en el país. Sin embargo, lo que no suele recibir atención es el impacto que este conflicto ha tenido sobre el bienestar de las personas y, en particular, sobre su salud mental. 

¿Qué tipo de problemas de salud mental ve MSF? 

El rango de enfermedades que tratamos es muy grande. Atendemos a personas que sufren de ansiedad e insomnio, y a pacientes que presentan patologías graves como psicosis, depresión, desorden bipolar y trastorno de estrés postraumático (PTSD). 

Regularmente vemos a pacientes después de que realizaran intentos de suicidio. Un intento de suicidio puede ser provocado por diferentes circunstancias. Los síntomas graves de psicosis pueden manifestarse como alucinaciones auditivas que le dicen al paciente que se lastime a sí mismo o a sí misma, o un paciente puede estar sufriendo de depresión severa. 

¿Por qué tantas personas padecen problemas de salud mental? 

El bienestar mental se ve muy afectado por los factores externos. Cuanto más intensas sean las circunstancias de una persona más será impactado su bienestar. Vivir en un contexto de guerra implica una exposición a un estrés constante por un largo periodo de tiempo. El conflicto armado en Yemen no ha afectado solamente la salud física de las personas: ha reducido el acceso a la atención médica, educación y alimentación, restringe su libertad de movimiento y les niega la libertad de expresarse. Esto crea graves trastornos de salud mental. 

Debido a la guerra, las personas en Hajjah están acostumbradas a altos niveles de violencia. Las personas aquí son muy resilientes y su tolerancia a circunstancias adversas es muy alta. Por esta razón llegan a las consultas solo si un problema de salud mental se ha vuelto muy obvio y perturbador para el paciente y sus seres queridos. Por ejemplo, es posible que una familia se alarme y busque ayuda sólo cuando un paciente está a punto de ponerse nervioso o paranóico y amenaza con lastimar a otras personas. 

La guerra y la escasez de servicios de salud mental en la zona ha aumentado la prevalencia de este tipo de afecciones. En marzo, junio y julio de este año, más de la mitad de las y los nuevos pacientes que buscaron ayuda en la clínica de MSF presentaban graves trastornos de salud mental. 

¿Qué se puede hacer para mejorar la situación en Hajjah? 

Es fundamental tratar de ayudar a las personas a comprender qué son las afecciones de salud mental y cómo reconocerlas. Esto les daría a las y los pacientes y sus familias al menos algunas de las herramientas para manejar condiciones severas. En el caso de pacientes con psicosis que presentan severos signos de agitación, las familias suelen tener que recurrir a la encadenación, a veces con cadenas fijas que las y los pacientes llevan durante días o semanas, para afrontar su crisis. 

Cuando se les pregunta sobre estos métodos, las familias explican claramente que no saben cómo manejar los momentos de severa agresividad y agitación de sus seres queridos, momentos en que representan un peligro para quienes les rodean y les orillan a aplicar estas medidas. Aunque empatizamos con la necesidad de la familia de controlar los síntomas, debemos tener en cuenta que estas medidas son extremas y violan los derechos humanos básicos. Ésta es una de las razones por las que es primordial trabajar en la sensibilización de la salud mental, para que cuando se enfrenten a este tipo de síntomas las familias sepan a dónde acudir en busca de ayuda profesional. 

La falta de conciencia y el estigma son dos caras de la misma moneda. La falta de conciencia conduce al estigma, la discriminación y la segregación, y esto orilla a las personas a ocultar sus condiciones, aumentando su sufrimiento y aislamiento. Este suele ser el caso de mujeres que no pueden compartir sus sentimientos ni hablar sobre sus luchas psicológicas. En muchos casos, esto conduce a estados graves de depresión. 

¿Cuál es el camino a seguir desde este punto? 

En nuestro trabajo diario tratamos de normalizar los problemas de salud mental y ayudar a cambiar la comprensión social y las asociaciones que vinculan las condiciones de salud mental con conceptos como "locura" y "peligro". Estas asociaciones crean estigma y sufrimiento para pacientes y sus familias.  

Las normas no cambian tan rápido como nos gustaría, pero tenemos la esperanza de que si seguimos comprometiéndonos con nuestro trabajo, los cambios en nuestras prácticas tendrán un impacto directo en la forma en que estas nociones se articulan dentro de la sociedad, conduciendo a un cambio lento pero, con suerte, sostenible. 
Incluso si el conflicto terminara mañana, sus consecuencias sobre la salud psicológica de las personas se verán y sentirán durante muchos años. Yemen necesita un enfoque integral a largo plazo que incluya más servicios para abordar la inminente crisis de salud mental. Si se ignoran, los problemas de salud mental pueden convertirse en problemas crónicos a mayor escala, y tendría como resultado el aislamiento de quienes padecen trastornos psicológicos. 

Esto puede provocar un daño mayor al tejido social, que ya se encuentra muy debilitado. Tenemos la esperanza de que a través de nuestro trabajo colaborativo podamos contribuir a mejorar las condiciones de salud mental de las personas que ya han tenido que enfrentar y superar la adversidad a niveles profundamente profundos y devastadores. 

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