Bangladesh: brindando atención médica en el Hospital en la Colina

Hospital on the Hill 3rd anniversary

En abril de 2018, medio año después de la llegada masiva de refugiadas y refugiados rohingya desde Myanmar a Bangladesh, en MSF abrimos un nuevo hospital en el corazón del vasto campo para personas refugiadas de Kutupalong-Balukhali, en Cox’s Bazar. Rápidamente recibió el apodo de “Hospital en la Colina”, que describe la gran estructura situada en la cima de una de las muchas colinas del campo.

En abril de 2018, medio año después de la llegada masiva de refugiadas y refugiados rohingya desde Myanmar a Bangladesh, en MSF abrimos un nuevo hospital en el corazón del vasto campo para personas refugiadas de Kutupalong-Balukhali, en Cox’s Bazar. Rápidamente recibió el apodo de “Hospital en la Colina”, que describe la gran estructura situada en la cima de una de las muchas colinas del campo. 
 
“Este hospital es muy importante, porque es uno de los pocos centros que ofrecen atención médica secundaria. Para muchas personas refugiadas en el campo, es la única opción disponible para recibir cuidados intensivos o de alta dependencia”, dice Karolina Narloch, directora de actividades médicas. “El Hospital en la Colina se especializa en el tratamiento de enfermedades no transmisibles (ENT) como la diabetes, la hipertensión o los problemas pulmonares crónicos, bastante únicos en este contexto. Sin este hospital, las personas morirían por simples enfermedades que en realidad no son complicadas de tratar”.
 
El año pasado, desde Médicos Sin Fronteras brindamos cerca de 80,000 consultas externas y de casos de urgencia en total. Diariamente atendemos a unos 85 pacientes con enfermedades no transmisibles. El número total de estos pacientes activos en el centro supera actualmente los 2,800.
 
 
 
  
Adeola Fadumiyo, médica especialista en enfermedades no transmisibles, afirma: “nuestra cohorte de enfermedades no transmisibles aumenta un 5 por ciento cada mes. Esto hace que brindar una atención de calidad sea un reto. Tenemos que reforzar nuestros recursos humanos y garantizar un suministro suficiente de medicamentos para mantener la atención a las personas que la necesitan. Además, muchos y muchas pacientes también están afectadas por la hepatitis C. Sus necesidades médicas han sido desatendidas en Myanmar; no tenían acceso a la atención médica. Muchas personas enfermas de hepatitis C sólo vienen a vernos cuando ya es muy tarde, una vez que han desarrollado enfermedades hepáticas crónicas o cirrosis, que son muy peligrosas y difíciles de manejar”.
 
Azizur Rahman, un refugiado rohingya que recibe atención en el Hospital en la Colona, lo confirma. “Cuando llegué a este país, no podía permitirme comprar medicamentos, tampoco podía pagarlos en Myanmar”, menciona.
  
Además de la atención a las ENT, el Hospital en la Colina ofrece servicios de atención médica en una unidad de cuidados intensivos, un laboratorio, departamentos de hospitalización para personas adultas y menores, así como una unidad de aislamiento para pacientes con enfermedades infecciosas. Desde el inicio de la pandemia por COVID-19 en Bangladesh, hemos ampliado nuestras actividades en el hospital y abrimos una unidad de aislamiento separada para pacientes que sufren problemas respiratorios graves. 
 
 
 
 
Alrededor del 40 por ciento de las consultas relacionadas con enfermedades no transmisibles se realizan a la población de Bangladesh que vive en las comunidades de acogida alrededor de los campos para personas refugiadas. Representan alrededor del 6 por ciento de las consultas totales. Karolina Narloch afirma: “Este hospital tiene un gran impacto en la comunidad de acogida. El distrito de Cox’s Bazar, donde se encuentra el campo para personas refugiadas, está lejos de las grandes ciudades como Dhaka o Chittagong, y las personas que viven aquí no tienen un acceso sencillo a la atención médica especializada”. 
 
Sujauddin Chowdhury es un antiguo profesor que vive en una comunidad cercana. Recibe tratamiento para la diabetes en el Hospital en la Colina. “Tenemos hospitales en nuestra zona, pero el servicio que prestan no es tan bueno. He oído hablar bien de las personas que han recibido tratamiento en este lugar. Mis familiares empezaron a venir para recibir atención. Y ahora, yo también estoy aquí”. 
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