Conflicto en Sudán: “No permiten pasar a las ambulancias para recoger los muertos de las calles”

Instalaciones de MSF en Nyala, en el Estado de Darfur del Sur, Sudán, han sido saqueadas, incluido uno de nuestros almacenes
Foto de archivo. Sudán, julio de 2021. ©MSF/Dalila Mahdawi

Ghazali Babiker es representante de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Sudán. En este texto narra cómo la falta de suministros médicos y la sobrecarga de los hospitales han colocado al sistema sanitario nacional al borde del colapso.

“En todo Sudán, y especialmente en los Estados de Jartum, Darfur, Kordofán del Norte y Gadarif, nuestros equipos se enfrentan a graves problemas. Nuestras instalaciones en Nyala, en el Estado de Darfur del Sur, fueron saqueadas, incluyendo uno de nuestros almacenes.

En Jartum, la mayoría de los equipos están atrapados por los intensos combates y no pueden acceder a los almacenes para entregar suministros médicos vitales a los hospitales. Incluso se impide la circulación de las ambulancias. No se les permite pasar para recoger los cuerpos de los muertos de las calles ni para trasladar a los heridos al hospital.

En Jartum y otras ciudades donde la lucha es más encarnizada, hemos recibido informes de hospitales desbordados y cerrados que están quedándose sin suministros, agua, electricidad y combustible para los generadores. El personal de esos centros médicos trabaja sin descanso desde que estalló la violencia y está agotado.

Muchos llevan incontables horas de guardia, proporcionando cuidados vitales en circunstancias extremadamente difíciles a pesar de las consecuencias de la situación para ellos y para sus familias. Por otro lado, el personal médico que no está de servicio no puede llegar a los hospitales para prestar asistencia vital debido a los feroces combates y a la inseguridad.

Estamos preparados para proporcionar suministros y personal médico a los principales centros sanitarios en funcionamiento que necesiten ayuda, pero desplazarse por Jartum y otras ciudades es demasiado peligroso. Instamos a las partes en conflicto a que garanticen la seguridad del personal médico y de los pacientes para que puedan acceder a los centros sanitarios sin temer por su vida.

Asimismo, les pedimos que garanticen la protección de todos los medios e instalaciones sanitarias, incluiyendo hospitales, clínicas, almacenes y ambulancias. Estos medios e instalaciones nunca deben ser un objetivo.

La mayoría de las personas heridas que vemos en Al Fasher son civiles que quedaron atrapados en el fuego cruzado, y entre ellos hay muchos niños y niñas. Sufren heridas de extrema gravedad, y hasta el sábado por la tarde no había capacidad quirúrgica en el hospital.

Todos los demás centros hospitalarios de Darfur del Norte han tenido que cerrar debido a que se encuentran cerca del campo de batalla o a la imposibilidad del personal de llegar a las instalaciones a causa de la violencia.

Como no había ningún lugar al que pudiéramos derivar a los pacientes más críticos, 11 personas murieron a causa de sus heridas en las primeras 48 horas. Aunque ahora ya contamos con cierta capacidad quirúrgica, en el hospital solo tenemos 38 camas y muchísimos pacientes. No hay espacio suficiente para ellos, y muchos están en el suelo de las salas y los pasillos.

En estos momentos, el hospital se está quedando rápidamente sin los medios materiales para tratar a las personas sobrevivientes. La sangre para transfusiones se está acabando. El combustible para el generador también se está agotando. Es importante mencionar que, sin estos suministros vitales, se perderán más vidas.

Recibimos una lista de artículos quirúrgicos que el equipo que realiza las operaciones necesita con urgencia y estamos buscando un corredor seguro para llevarlos hasta el hospital. El aeropuerto lleva cerrado desde el sábado y es fundamental que se reabra para que podamos traer más material médico, y, si es posible, un equipo quirúrgico de Médicos Sin Fronteras que dé apoyo a los cirujanos que ya están trabajando.

También me gustaría recordar que, tras el golpe militar de 2021, la mayor parte de la ayuda internacional a Sudán quedó congelada, y la consiguiente crisis económica ha supuesto un aumento del costo de la vida para la población, así como de la inseguridad alimentaria.

Los hospitales ya tenían dificultades para llevar a cabo su actividad debido a la falta de suministros médicos y a la fuga de cerebros entre los profesionales. El sistema sanitario de Sudán lleva décadas al borde del colapso, la crisis económica y la crisis política lo empujaron a un punto de no retorno y los últimos acontecimientos van a agravar aún más la precaria situación humanitaria del país, que hace una década ya había alcanzado su punto álgido.

 

Este texto fue publicado originalmente en El País

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