De casa en casa: ayudamos a residentes vulnerables de Kiev durante los cortes de electricidad

La situación en muchos edificios altos de Kiev sigue siendo difícil incluso hoy en día, a pesar de la significativa mejora en las condiciones meteorológicas.
La situación en muchos edificios altos de Kiev sigue siendo difícil incluso hoy en día, a pesar de la significativa mejora en las condiciones meteorológicas. © MSF

Desde febrero de 2026, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) han puesto en marcha un proyecto en Kiev tras los repetidos bombardeos de las fuerzas rusas contra la infraestructura energética de Ucrania. Los prolongados cortes de electricidad, combinados con las duras temperaturas invernales, que bajan hasta los –20 °C por la noche, han dejado a muchos residentes luchando por hacer frente al frío y la oscuridad.

 

Desde principios de febrero de 2026, los equipos de MSF han estado respondiendo a la situación humanitaria en Kiev y la región circundante tras repetidos bombardeos a la infraestructura energética de Ucrania por parte de las fuerzas rusas.
Desde principios de febrero de 2026, MSF hemos estado respondiendo a la situación en Kiev y la región circundante tras repetidos bombardeos y cortes de electricidad en Ucrania. © MSF[/caption]

 

“No salí de mi departamento en todo el invierno porque vivo en el piso 11”, recuerda Hanna, una mujer de 97 años confinada en su casa, en el piso 11 de un edificio residencial de Kiev. “Hacía mucho frío en casa y no paraba de temblar. Tengo muchas ganas de mantener la cordura después de todo esto”.

La situación ha sido especialmente difícil para las personas mayores, las familias que cuidan de personas con discapacidad,  niños y niñas y las personas que viven solas. En muchos edificios de gran altura de Kiev, los ascensores dejan de funcionar con frecuencia durante los apagones o debido a la inestabilidad del suministro eléctrico. Para las personas con movilidad reducida, bajar varios pisos sin ascensor suele ser imposible, lo que deja a muchas atrapadas en departamentos fríos sin calefacción ni electricidad fiables.

“La temperatura en mi departamento fue de +4 °C durante todo enero y febrero. Dormía con una chamarra de invierno y una capucha, bajo una vieja manta de plumón con la que me envolvía como si fuera un saco de dormir”, cuenta Inna Litvinova, de 80 años, que actualmente vive sola en su departamento de un edificio de varias plantas en Kiev.

Para apoyar a los más afectados, los equipos de asistencia comunitaria de MSF están realizando visitas puerta a puerta junto con los servicios sociales estatales de Kiev y voluntarios locales, con el fin de reunirse con los residentes vulnerables, evaluar sus necesidades y proporcionarles kits básicos diseñados para ayudarles a hacer frente a la vida cotidiana durante los cortes de suministro.

 

Durante las visitas, un trabajador social de MSF explica qué contiene el kit y cómo usar objetos como bancos de baterías y linternas, y una enfermera comprueba indicadores básicos de salud, incluyendo la presión arterial y los niveles de glucosa en sangre.
Durante las visitas, un trabajador social de MSF explica qué contiene el kit mientras una enfermera comprueba indicadores básicos de salud, incluyendo la presión arterial y los niveles de glucosa en sangre. © MSF[/caption]

 

La primera visita suele ser de carácter introductorio e incluye la distribución de un kit básico, al tiempo que ayuda al equipo a comprender mejor las necesidades de las personas para poder brindarles asistencia. “El kit incluye una manta caliente, almohadillas térmicas reutilizables (que incluso se pueden guardar en los bolsillos), un cargador portátil, un termo, una linterna grande, así como té, sopa instantánea y galletas”, explica Olha Osmukha, referente médica de proyectos de MSF en Kiev. “También llamamos a este paquete ‘kit de calor'”.

“La linterna frontal es mi salvación, porque el departamento está siempre a oscuras”, recuerda Inna Litvinova. “Me había caído varias veces antes, y es muy peligroso. Ahora me pongo la linterna en la frente, tengo las manos libres y hay luz a mi alrededor. Por la mañana uso el termo para preparar té caliente o infusiones, luego una batería externa, más tarde una linterna, y al anochecer recurro a las almohadillas térmicas y una manta calentita”.

Durante las visitas, los equipos de MSF también realizan controles de salud básicos, ya que muchas de las personas visitadas padecen múltiples enfermedades crónicas, como enfermedades cardiovasculares, diabetes, artritis, la enfermedad de Parkinson o secuelas de un ictus. El equipo de enfermería mide la presión arterial, la temperatura corporal, la saturación de oxígeno y los niveles de glucosa en sangre.

“Tengo una forma grave de psoriasis y apenas veo por un ojo”, cuenta Inna Litvinova. “Por supuesto, cuando estás bajo un estrés constante, las enfermedades crónicas empeoran. ¿Y cómo no vas a estar nerviosa? Un misil impactó en la entrada contigua a mi edificio. El techo y las paredes de mi piso se agrietaron, y las ventanas del balcón siguen cubiertas con plástico. Esa mañana me desperté y toda micasa estaba cubierta de cristales. Pero sigo adelante. Tenemos que vivir”.

 

Inna Litvinova, de 80 años, que actualmente vive sola en su apartamento de un edificio de varias plantas en Kiev.
Inna Litvinova, de 80 años, que actualmente vive sola en su apartamento de un edificio de varias plantas en Kiev, Ucrania. © MSF[/caption]

 

Aunque ha llegado la primavera y las temperaturas están subiendo poco a poco, muchos residentes de Kiev siguen enfrentándose a un suministro eléctrico inestable y a cortes de luz de varias horas cada día. Los equipos de MSF siguen visitando a los residentes vulnerables y brindándoles apoyo para ayudarles a sobrellevar el impacto continuo de la guerra.

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