Finalizamos nuestra respuesta de emergencia en el norte de Mozambique

La respuesta se puso en marcha tras la mayor ola de desplazamiento registrada en el país el año pasado.

El personal de MSF Nathalie Gielen y Gimo Lazimo hablan con un grupo de personas desplazadas que esperan fuera de una clínica móvil de MSF en Alua Velha, distrito de Eráti, provincia de Nampula.
El personal de MSF Nathalie Gielen y Gimo Lazimo hablan con un grupo de personas desplazadas que esperan fuera de una clínica móvil de MSF en Alua Velha, distrito de Eráti, provincia de Nampula. © Sofia Minetto/MSF

Tras 12 semanas de actividades de emergencia, Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos concluido nuestra intervención en el distrito de Eráti, en la provincia de Nampula, al norte de Mozambique. Nuestros equipos proporcionaron atención primaria de salud y servicios de emergencia a comunidades desplazadas y de acogida en Alua Velha, Alua Sede y Miliva, en un momento en que los servicios de salud locales estaban desbordados y el riesgo de brotes de enfermedades era elevado. En MSF seguimos llevando a cabo actividades regulares en el país.

 

Un grupo de personas esperando frente a una clínica móvil de Médicos Sin Fronteras en Alua Velha, distrito de Eráti, provincia de Nampula.
Un grupo de personas esperando frente a una clínica móvil de Médicos Sin Fronteras en Alua Velha, distrito de Eráti, provincia de Nampula. © Sofia Minetto/MSF[/caption]

 

Iniciamos esta respuesta en diciembre de 2025, tras la mayor ola de desplazamiento registrada ese año, provocada por ataques del grupo armado Estado Islámico en Mozambique y el temor a nuevos episodios de violencia. Más de 100,000 personas huyeron del distrito de Memba, muchas de ellas buscando refugio en el vecino Eráti en condiciones extremadamente precarias.

Ante la ausencia de campos formales, las familias desplazadas dependieron en gran medida de las comunidades de acogida, que compartieron sus hogares, alimentos y tierras a pesar de contar ya con recursos limitados.

“Las personas que llegaban no tenían adónde ir ni qué comer”, explica Josefina Pedro, residente en Alua Sede. “El miedo y el agotamiento se reflejaban en sus rostros. Así que quienes ya vivíamos aquí empezamos a acoger a quienes podíamos. En mi casa llegué a alojar a siete personas. No teníamos mucho, pero compartimos lo que teníamos, porque nadie merece afrontar el sufrimiento en soledad”.

 

La malaria y el cólera, necesidades urgentes

Nuestros equipos desplegaron clínicas móviles en Alua Sede, Alua Velha y Miliva, zonas que acogían a un gran número de personas desplazadas. Los equipos realizaron más de 18,000 consultas médicas, con más de 2,000 consultas semanales en el punto álgido de la emergencia. Los niños y niñas representaron casi 2/3 de los pacientes.

“Las primeras semanas de la respuesta fueron cruciales”, afirma Abdullahi Chara, nuestro coordinador médico de emergencias. “Los centros de salud ya contaban con recursos limitados cuando el número de personas empezó a aumentar. Los casos de malaria se disparaban y, cuando días después se declaró un brote de cólera, simplemente no había capacidad suficiente para hacer frente a todo al mismo tiempo”.

 

Personal deMSF atiende a pacientes en la clínica instalada en Alua Sede, distrito de Eráti, provincia de Nampula, tras el desplazamiento masivo causado por ataques armados en el distrito de Memba.
Personal deMSF atiende a pacientes en la clínica instalada en Alua Sede, distrito de Eráti, provincia de Nampula, tras el desplazamiento masivo causado por ataques armados en el distrito de Memba. © Costantino Monteiro/MSF[/caption]

 

La malaria fue la principal causa de enfermedad, representando más de la mitad de todas las consultas, junto con infecciones respiratorias, enfermedades diarreicas y afecciones cutáneas. Realizamos más de 11,000 pruebas rápidas de diagnóstico de malaria, con una tasa de positividad del 63%. Los equipos también proporcionaron atención prenatal, planificación familiar y servicios de salud mental, además de llevar a cabo actividades de promoción de la salud que alcanzaron a decenas de miles de personas.

 

Barreras de acceso

Para muchas personas, el acceso a atención gratuita y oportuna fue fundamental, especialmente en un contexto en el que los costos y la escasez de medicamentos suelen limitar la posibilidad misma de consultar a un médico y tratar enfermedades.

“En mi aldea tenemos que pagar las consultas y los medicamentos, y a veces ni siquiera hay fármacos disponibles en el centro de salud”, explica Isabel Carlos Pereira, una mujer que huyó de Memba. “Nos dicen que los compremos en farmacias privadas”.

Su experiencia refleja la de miembros de la comunidad de acogida como Josefina, quien describe nuestra clínica móvil en Alua Velha como “algo así como tener un hospital cerca”, un nivel de acceso a la atención que nunca había experimentado antes. A menudo, la distancia y el costo del transporte son barreras importantes para la población en el norte de Mozambique.

 

Personas esperando frente a una clínica móvil de MSF en Alua Velha, distrito de Eráti, provincia de Nampula.
Personas esperando frente a una clínica móvil de MSF en Alua Velha, distrito de Eráti, provincia de Nampula. © Costantino Monteiro/MSF[/caption]

 

“Para recibir tratamiento tenemos que ir a Alua Sede, donde está el centro de salud más cercano”, explica Laura Mário Freda, residente en Miliva. “Cuesta entre 150 y 250 meticales llegar allí. Si alguien está muy enfermo, a veces los conductores de mototaxi se niegan a transportarlo por miedo a que muera en el camino. Tener una clínica móvil aquí es como un sueño. Podemos venir a una consulta en cualquier momento”.

 

Respuesta al cólera y actividades de agua y saneamiento

Durante una epidemia de cólera oficialmente declarada, apoyamos la respuesta liderada por el Ministerio de Salud estableciendo un centro de tratamiento de cólera en Alua Sede y formando al personal sanitario local. Los equipos también implementaron actividades de agua, saneamiento e higiene, incluyendo la construcción de letrinas de emergencia, la rehabilitación de fuentes de agua y el suministro de agua potable segura a las comunidades afectadas.

 

El acceso sigue siendo un reto

A medida que la fase más aguda de la crisis remitía, muchas personas desplazadas comenzaron a regresar a sus lugares de origen y transferimos las actividades al Ministerio de Salud. Sin embargo, la intervención puso de manifiesto carencias estructurales de larga duración en el acceso a la atención médica, especialmente en zonas remotas y desatendidas, donde la población sigue enfrentándose a obstáculos para acceder a cuidados, medicamentos y servicios básicos.

 

Vista del Centro de Tratamiento del Cólera (CTC) creado por MSF en el Centro de Salud Alua para ayudar a las autoridades sanitarias a manejar el brote. Mozambique.
Vista del Centro de Tratamiento del Cólera (CTC) creado por MSF en el Centro de Salud Alua para ayudar a las autoridades sanitarias a manejar el brote. Mozambique. © Costantino Monteiro/MSF[/caption]

 

En un contexto marcado por la inseguridad, subrayamos la necesidad de respuestas humanitarias sostenidas, coordinadas y basadas en las necesidades.

Durante la intervención, las personas desplazadas señalaron de forma constante que el acceso a la asistencia estaba vinculado al regreso a sus zonas de origen, lo que llevó a algunas familias a volver pese al miedo y la incertidumbre persistentes. Esto refuerza la importancia de garantizar que la ayuda humanitaria se proporcione únicamente en función de las necesidades; no debe estar condicionada ni utilizarse para presionar los movimientos de población durante una crisis prolongada.

Reiteramos nuestro compromiso de proporcionar atención médica esencial, guiados por los principios de neutralidad, independencia e imparcialidad, abordando tanto las necesidades de emergencia como las carencias crónicas en el acceso a la atención.

En Cabo Delgado, gestionamos proyectos en Mocímboa da Praia, Macomia y Palma. Proporcionamos consultas ambulatorias generales, atención de emergencia, servicios de maternidad y pediatría, atención en salud sexual y reproductiva, tratamiento del VIH y t uberculosis, así como apoyo en salud mental y psicosocial.

 

Mujeres desplazadas por la violencia y miembros de la comunidad anfitriona esperan su turno frente a una clínica móvil de MSF que ofrece atención primaria en Alua Velha, distrito de Eráti, provincia de Nampula.
Mujeres desplazadas por la violencia y miembros de la comunidad anfitriona esperan su turno frente a una clínica móvil de MSF que ofrece atención primaria en Alua Velha, distrito de Eráti, provincia de Nampula. © Sofia Minetto/MSF[/caption]

 

En 2025, realizamos más de 100,000 consultas ambulatorias, tratamos cerca de 50,000 casos de malaria y asistimos 7,500 partos. Gestionamos clínicas móviles y actividades de alcance comunitario, derivamos pacientes a centros de salud y apoyamos instalaciones médicas y hospitales en colaboración con el Ministerio de Salud.

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