Historias de mujeres en el mar: Testimonios de sobrevivientes que huyen por el mar Mediterráneo

Historias de mujeres en el mar Mediterráneo, tomadas por los equipos de MSF
Una sobreviviente ofrece su apoyo a otra mujer durante una sesión de concienciación sobre la violencia contra las mujeres dirigida por el psicólogo de MSF en la sala clínica del Geo Barents. ©Mahka Eslami

“En cuanto me hubiera quedado sola, me habrían violado”. Adanya, 34 años, de Camerún. 

“En Libia, dormía debajo de camiones y autobuses porque no tenía dinero”. Afia, 24 años, de Ghana. 

“Sé que si le digo a mi madre que estoy en Libia, llorará todos los días”. Ibrahim, 28 años, de Nigeria. 

“Dijeron que si tenía relaciones sexuales con ellos, podrían llevarme [al otro lado del mar] sin pagar”. Linda, 19 años, de Guinea Conakry. 

Las experiencias relatadas por estas cuatro sobrevivientes son tristemente comunes entre las mujeres y los hombres rescatados por el Geo Barents, el barco de rescate que Médicos Sin Fronteras (MSF) tenemos en el mar Mediterráneo.  

En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el 8 de marzo, compartimos este texto titulado ‘Historias de mujeres en el mar’, que tiene como objetivo amplificar las voces de las mujeres rescatadas por nuestros equipos y compartir historias de hombres sobrevivientes sobre las mujeres más importantes en sus vidas.  

Historias de mujeres a bordo del Geo Barents de MSF
Las mujeres rescatadas descansan en la cubierta destinada a mujeres y menores. ©Mahka Eslami

 

A través de retratos y testimonios, las sobrevivientes describen las circunstancias que les llevaron a cruzar el Mediterráneo central, la ruta migratoria marítima más mortífera del mundo. Sus historias van acompañadas de testimonios de mujeres que integran el personal de MSF y explican sus motivaciones para realizar el trabajo de búsqueda y rescate para salvar vidas, y los lazos que sienten con las personas sobrevivientes abordo del Geo Barents. 

Cualquiera que cruce el mar para escapar de una situación peligrosa o para encontrar una vida mejor se encuentra en una posición vulnerable, pero las mujeres se enfrentan a las cargas adicionales de la discriminación de género y, con demasiada frecuencia, a la violencia de género, a lo largo de sus rutas. Las mujeres representan solo una pequeña proporción de quienes realizan el peligroso viaje de Libia a Italia, de alrededor del cinco por ciento. 

A bordo del Geo Barents, las sobrevivientes revelan con regularidad que prácticas como el matrimonio forzado o la mutilación genital (que las afecta a ellas o a sus hijas) son algunas de las razones por las que se vieron obligadas a abandonar sus hogares.  

Las mujeres también se enfrentan a riesgos específicos durante sus viajes. Los equipos médicos de Médicos Sin Fronteras han reportado que las mujeres son proporcionalmente más propensas a sufrir quemaduras de combustible durante la travesía por el mar Mediterráneo, ya que tienden a situarse en el centro del bote donde se cree que es más seguro. Muchas mujeres rescatadas también informan haber sufrido diversas formas de violencia, como la violencia psicológica y sexual y la prostitución forzada. 

Entre estas mujeres se encuentra Decrichelle, quien huyó con su bebé de un matrimonio forzado con un esposo violento. Dejaron su país de origen, Nigeria, y se dirigieron a Argelia a través de Níger. Cuando llegaron al desierto, la hija de Decrichelle se enfermó y no pudo hacer nada para tratarla porque no tenía acceso a atención médica ni medicamentos.  

La niña murió y Decrichelle tuvo que dejarla atrás antes de continuar el viaje a Argelia. Esto le supuso “una inmensa e inconsolable tristeza”.  

Decrichelle intentó cruzar el mar una vez, pero fue arrestada y enviada a prisión, donde fue puesta en libertad de inmediato, sólo para ser llevada en taxi a un burdel. Unos amigos cameruneses la ayudaron a escapar. Durante seis meses, vivió en los campos (los edificios abandonados o grandes espacios al aire libre cerca del mar donde los traficantes reúnen a las personas migrantes) antes de juntar el dinero para pagar otro cruce.  

Quiero estar en un lugar donde pueda vivir como una persona normal de mi edad. Quiero poder dormir por la noche”, explica. “Quería estar aquí con mi hija. Me duele pensar que estoy a salvo y que la he dejado en el desierto”. 

Historias de mujeres a bordo del Geo Barents de MSF
Fulvia, jefa adjunta del equipo de búsqueda y rescate, guía al equipo durante el entrenamiento en las RHIB (embarcaciones neumáticas de casco rígido). Al fondo se ve el Geo Barents. © Mahka Eslami

 

Más allá de las dificultades que enfrentan las mujeres en las rutas migratorias y en Libia, los equipos de MSF a bordo del Geo Barents a menudo atestiguan los fuertes lazos que se desarrollan entre las sobrevivientes en la cubierta donde se encuentran las mujeres. Todas ellas se unen para apoyarse mutuamente con las tareas diarias y el cuidado de las niñas y niños. 

“Quiero decirles a las mujeres: no es tu culpa. Eres exactamente la misma persona que eras antes. Incluso eres más fuerte”, dice Lucía, coordinadora adjunta del proyecto a bordo del Geo Barents, quien también sufrió una violación.  

“Creo que ha sido realmente conmovedor ver a estas mujeres, que realmente escaparon de lo que yo viví durante una hora de mi vida; y en su lucha, su fuerza y ​​su esperanza, no dejan de luchar”, agrega. 

Mientras tanto, cuando se les pregunta a los hombres sobrevivientes sobre las personas que dejaron atrás o los motivos de su viaje, en sus relatos siempre se mencionan a una mujer.  

Ahmed, de 28 años, nació en Sudán de padres eritreos que se mudaron a Sudán para escapar de la guerra. Habiendo vivido toda su vida como refugiado, Ahmed nunca sintió que pertenecía a Sudán. Deseaba irse, pero como persona indocumentada, incapaz de regresar a Eritrea por temor al servicio militar obligatorio y un régimen dictatorial opresivo, decidió viajar a Libia y cruzar el mar Mediterráneo hacia Europa. 

La madre de Ahmed fue la única persona que estuvo a su lado cuando decidió convertirse del cristianismo al Islam, a pesar del acoso de otros integrantes de su familia.  

“La conversión al Islam me afectó, afectó a mis amistades… sin duda enfrenté problemas por eso. Al principio, por parte de mi familia… al principio, era reservado… hasta que mi familia supo; entonces empezó el acoso. Pero mi madre me aceptó. Ella me dijo: ‘Haz lo que te haga sentir cómodo’, cuenta. 

Ahmed dice que su madre es una de las razones por las que pudo hacer el viaje desde Sudán a través de Egipto hasta Libia. “Ella tiene un papel muy importante en mi vida. Me ha apoyado y motivado continuamente, deseándome lo mejor. Es mi inspiración… espero volver a encontrarme con ella”. 

Historias de mujeres a bordo del Geo Barents de MSF
Una sobreviviente dibuja para pasar el tiempo mientras el Geo Barents espera un puerto seguro para desembarcar. Se aplicó henna un día antes de emprender el peligroso viaje a través del Mediterráneo central. ©Mahka Eslami

 

Nejma, una mediadora cultural a bordo del Geo Barents, explica su vínculo con sobrevivientes como Decrichelle y Ahmed.  

“Soy africana y soy de Medio Oriente. Soy madre. Soy una mujer. Hay tantas cosas que nos unen. Quizá también el hecho de que tuve que huir. Eso tiene mucho que ver. Creo que me ayuda a entender dónde están las personas en el momento en que las encontramos; es una comprensión que los libros nunca podrían enseñarme”. 

Como refugiada, Nejma comparte lo que le ayudó a seguir adelante en los lugares a los que huyó.  

“Las personas sobrevivientes deben mantener la fuerza… una vez que desembarcan en Europa, no es el final del viaje”, afirma. “Es un reto diferente: no deben dejar de ser quiénes son, no deben olvidar quiénes son, o de dónde vienen. Deben estar muy orgullosos de sus orígenes. Porque no sabrás a dónde ir si no sabes de dónde vienes. Y quiero que mis hermanos y hermanas de África y Medio Oriente, o de cualquier parte, recuerden quiénes son. Así será más fácil avanzar”.

 

Las fotógrafas 

Estas historias de las mujeres a bordo del Geo Barents se recopilaron durante las rotaciones del barco. Los retratos y testimonios fueron capturados por dos fotógrafas, con el fin de amplificar las voces de las mujeres, respetando las sensibilidades culturales. 

Mahka Eslami es una fotógrafa iraní que nació en París y vivió allí hasta los siete años, antes de que sus padres regresaran a Teherán. Mientras estudiaba ingeniería en Irán, trabajó como periodista para Chelcheragh. Regresó a Francia, donde terminó sus estudios de ingeniería antes de incursionar en la fotografía documental y la escritura transmedia para convertirse en fotógrafa independiente. Su trabajo ha sido publicado por Le Monde, Libération, Society, Néon y Les Inrockuptibles. 

Nyancho NwaNri es un artista y documentalista de Lagos, Nigeria, cuyo trabajo gira en torno a la historia, la cultura y las tradiciones espirituales africanas, así como a cuestiones sociales y medioambientales. Sus trabajos documentales han aparecido en numerosas publicaciones, entre ellas The New York Times, The Guardian, Aljazeera, Reuters, Quartz y Geographical Magazine. 

 

Sobre las actividades de MSF 

Médicos Sin Fronteras lleva a cabo actividades de búsqueda y rescate en el mar Mediterráneo desde 2015, y ha trabajado en ocho barcos diferentes de búsqueda y rescate, sola o en asociación con otras ONG.  

Desde 2015, los equipos de MSF han rescatado a más de 85,000 personas en peligro en el mar. MSF reanudó las actividades de búsqueda y rescate en el mar Mediterráneo en mayo de 2021, fletando su propio barco, el Geo Barents, para rescatar a personas en peligro, brindar atención médica de emergencia a las personas rescatadas y amplificar las voces de las y los sobrevivientes de la ruta marítima más mortífera del mundo.  

Desde mayo de 2021, el equipo de MSF a bordo del Geo Barents ha rescatado a 6,194 personas, recuperado los cuerpos de 11 personas y asistido en el parto de un bebé. 

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