Irak: Creando un lugar seguro para que las madres sirias den a luz

Baby Malik and MSF midwife Layla, Iraq

En los últimos cuatro años, el personal médico de MSF ha asistido el parto de más de 3,400 bebés y realizado más de 27,400 consultas ginecológicas.

La partera Abla Ali estaba desesperada, agachada en el piso de la tienda de campaña. El hombro del bebé estaba atorado y la madre llevaba horas en trabajo de parto. Abla no tenía equipo técnico o apoyo adicional, sólo tenía sus manos. Ella juntó todas sus fuerzas y eventualmente logró traer al pequeño bebé al mundo. 
 
Era 2013 y Abla acababa de llegar al campo de refugiados de Domiz, en el norte de Irak. Huyó de Siria junto a su familia cuando comenzaron los enfrentamientos en su ciudad. La casa de uno de sus vecinos fue bombardeada, matando a todos los que estaban adentro. Abla dice que su familia se sentía afortunada de estar con vida, pero aun así la vida era difícil en el campo. 
 
“No había servicios básicos en el campo, no había inodoros ni agua,” recuerda Abla. “Hacía demasiado frío, estaba lloviendo y era muy difícil mirar dentro de una tienda de campaña porque sabías que debías quedarte en ella. Intentamos hacer frente a la situación. Una de mis hermanas lloró durante todo un mes porque no podía soportarlo y quería regresar a casa aunque significara que moriría en Damasco.”
 
 
Abla se había formado como partera en Siria y comenzó a trabajar en el campo inmediatamente. Ayudó a las mujeres a dar a luz en sus tiendas de campaña porque el hospital más cercano estaba demasiado lejos. Abla comenta que podía hacerlo a menos que hubiera un parto complicado. “Siempre me preocupaba cuando una mujer experimentaba problemas durante el parto, como cuando el hombro de un bebé se atoró,” explica. “Sólo pude esforzarme al máximo con lo que tenía y esperar que el bebé sobreviviera. A veces, después de un parto complicado no podía mover mis manos ni brazos por el esfuerzo.”
 
En los últimos años han cambiado muchas cosas en el campo de refugiados de Domiz, que actualmente es hogar de más de 30,000 refugiados sirios. La vida sigue siendo difícil, pero las condiciones han mejorado. Las tiendas de campaña han sido remplazadas con casas de concreto sencillas revestidas con planchas de hierro, hay cafés improvisados que sirven platos calientes de comida siria y tiendas de alfombras que exhiben sus mercancías a lo largo de caminos polvorientos.
 
Y las mujeres ya no dan a luz en el suelo de sus tiendas de campaña. Médicos Sin Fronteras (MSF) construyó una clínica de maternidad en la que las mujeres del campo pueden dar a luz de forma segura y tener acceso a una atención antes y después del parto. En los últimos cuatro años, el personal médico de MSF ha asistido el parto de más de 3,400 bebés y realizado más de 27,400 consultas ginecológicas.
 
Shorash, de 29 años, fue la primera madre en dar a luz en la clínica. Dio a las parteras que ayudaron en el parrto de su bebé el honor de elegir su nombre: Isla. Desde entonces, Shorash también dio a luz a Shifa en la instalación. “Escuché sobre la clínica de maternidad gracias a mis vecinos. Alguien de MSF nos visitó y nos informó que habría una nueva,” comenta Shorash. “Los servicios son muy buenos, cuidan de nosotros. Me visitaron, me hicieron exámenes y me monitorearon antes, durante y después del parto. Fue lo más importante para mí porque quería saber que el bebé estaba bien. Lo más importante de la clínica de maternidad es que todo es gratuito.”
 
 
Abla comenzó a trabajar en la clínica, primero como partera y después como supervisora de los servicios de salud sexual y reproductiva. Hace poco dio a luz a su propio bebé en la clínica. “Brindamos buenos servicios para las mujeres, todo un paquete completo de atención desde el principio del embarazo y hasta después del parto,” dice. “Las mujeres se sienten más seguras aquí porque el personal es del campo y son sirios.” La clínica también trabaja en colaboración con la Dirección de Salud de Dohuk, que realiza vacaciones en la clínica. 
 
 “Lo mejor de ser partera es la gratitud de las madres,” dice Abla. “Me detienen en el campo cuando voy caminando y dicen a sus hijos: “Ella es Abla, es una buena partera y ayudó a traerte al mundo”. 
 
youtube://v/y2TZcdBfjpU
 
MSF comenzó su proyecto de maternidad y salud sexual y reproductiva en el campo de refugiados de Domiz en 2013. Al principio brindábamos atención prenatal, postnatal y servicios de planificación familiar. En 2014 el proyecto se expandió para ser una clínica de maternidad con una sala de partos que funciona las 24 horas, tiene triage y consultas ginecológicas. 
 
MSF terminó su proyecto en el campo de refugiados de Domiz en noviembre de 2017 y traspasó la clínica de maternidad a la Dirección de Salud de Dohuk. Seguiremos trabajando en Irak y actualmente tenemos proyectos en las gobernaciones de Erbil, Diyala, Ninawa, Kirkuk, Salaheddin, Anbar y Bagdad. MSF ofrece ayuda médica de forma neutral e imparcial, independientemente de cuestiones de raza, religión, género o afiliación política. Para asegurar su independencia, MSF no acepta fondos de ningún gobierno ni agencia internacional para sus proyectos en Irak. 
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