Jordania: “Estás tan cerca, pero a la vez tan lejos, porque no podemos llegar a quienes lo necesitan”

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Por Hardik Vyas, también conocido como “Tonny”, quien es cirujano en el proyecto de cirugía de emergencia de MSF en el hospital Ramtha.

Por Hardik Vyas, también conocido como "Tonny", quien es cirujano en el proyecto de cirugía de emergencia de MSF en el hospital Ramtha.
 
"Antes del 21 de junio el hospital Ramtha estaba muy ocupado. Solía estar lleno de heridos de guerra, la frontera estaba abierta y las personas gravemente heridas estaban siendo evacuadas a nuestro programa. Atendíamos pacientes en la sala de emergencia y terminábamos las jornadas de trabajo con sentimientos encontrados, tristes por que la gente sigue siendo afectada en el actual conflicto en la vecina Siria, pero aliviados y contentos por haber podido salvar una vida o dos.
 
Recibíamos casos potencialmente mortales, tales como fracturas múltiples o pacientes con heridas traumáticas en pecho o abdomen, así como casos que requieren de un tratamiento a largo plazo. Todos los casos que se refieren a Jordania son complejos. Algunos de ellos, aunque hayan sido tratados anteriormente, no han sido bien gestionados debido a que los hospitales en el sur de Siria carecen de la infraestructura médica y de las capacidades que se pueden ofrecer en Jordania. Por eso a menudo tenemos que realizar nuevamente algunas cirugías, para asegurarnos de que los pacientes reciban una atención médica adecuada.
 
Hoy nuestro programa sigue en pie, pero las habitaciones están medio vacías y la sala de emergencias está en silencio. Sin embargo, a cinco kilómetros del hospital de Ramtha y justo al otro lado de la frontera, el sonido de las explosiones y bombardeos es ensordecedor. Los médicos, cirujanos y enfermeras están preparados para tratar a los pacientes, pero por desgracia, en este momento están en un estado de hibernación. Nos sentimos paralizados, pero cada bomba que explota del otro lado de la frontera nos sacude hasta la médula.
 
Oímos los sonidos de los bombardeos a diario y la tierra temblar bajo nuestros pies. Si esta es la situación aquí, no podemos siquiera imaginar lo horrible que es la situación del otro lado de la frontera siria. En el momento en que escuchas el sonido de los bombardeos cercanos, te sientes impotente y restringido. Estás tan cerca, pero a la vez tan lejos, ya que no somos capaces de llegar a quienes lo necesitan. No podemos proporcionar asistencia, independientemente de nuestro deseo de hacerlo. La información que recibimos sobre los heridos de guerra que llegan a la frontera pero que no tienen permitido cruzar, cuando hay un hospital totalmente equipado funcionando a su máxima capacidad para tratarlos a pocos kilómetros de distancia, nos llena de desesperación.
 
 
Ahora, cuando pienso en los pacientes a los que se les niega el permiso para cruzar a Jordania, pienso en la clase de tratamientos que están recibiendo del otro lado. Desde el momento en que sus intentos de ser trasladados a Jordania fracasan, ¿cómo están sobreviviendo? ¿Van de un hospital a otro? ¿Cuál es la distancia entre los hospitales más cercanos? No sabemos cuántas vidas se están perdiendo debido a esta horrible situación. Los hospitales de campaña en el sur de Siria deben estar desbordados – algunos días, reciben un flujo masivo de víctimas de alrededor de 50 heridos en una hora y tienen que atender a 10 pacientes con una intervención inmediata. Deben actuar rápido para salvar vidas y extremidades. En el pasado hemos sido capaces de ayudar a hacer frente a estos grande números de heridos, pero ahora lo único que podemos hacer es esperar, y aquí es donde radica la frustración.
 
He escuchado la historia de un niño de 10 años de edad, que llegó a la frontera jordana con una lesión grave en la cabeza hace unos dos meses. El niño herido fue rechazado en la frontera y su familia tuvo que llevarlo a un centro de Damasco para que recibiera tratamiento, debido a que los hospitales en el sur de Siria carecen de la capacidad para el tratamiento de lesiones traumáticas complejas. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos para salvarlo, el niño murió. Si hubiera llegado a nuestro hospital de cirugía de trauma, tal vez no hubira habido al menos una posibilidad para que siguiera vivo hoy. No dejo de pensar, "si hubiera".
 
Cada día estamos perdiendo vidas a causa de esta guerra indiscriminada y de la negación de evacuaciones médicas desde Siria a Jordania. Si Jordania volviera a abrir sus fronteras y permitiera evacuaciones médicas una vez más, los pacientes tendrían al menos una segunda oportunidad".
 

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