Madagascar: la población de Mananjary sin acceso a la atención médica después de dos ciclones

Entre el 5 y el 22 de febrero, los ciclones Batsirai et Emnati impactaron la costa oriental de Madagascar, destruyendo numerosos centros de salud. Más de 150,000 personas se vieron afectadas por estos ciclones. Los equipos de emergencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) se esfuerzan por llegar a zonas rurales aisladas donde las personas tienen un acceso muy limitado a la asistencia sanitaria y a otros servicios esenciales.

Entre el 5 y el 22 de febrero, los ciclones Batsirai et Emnati impactaron la costa oriental de Madagascar, destruyendo numerosos centros de salud. Más de 150,000 personas se vieron afectadas por estos ciclones. Los equipos de emergencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) se esfuerzan por llegar a zonas rurales aisladas donde las personas tienen un acceso muy limitado a la asistencia médica y a otros servicios esenciales.
 
El equipo de emergencia de MSF tarda cerca de dos horas en recorrer los 20 kilómetros que separan la ciudad de Mananjary, – donde tienen su base desde que impactó el ciclón Batsirai-, al pueblo de Mahatsara Lefaka. Allí, el techo del centro de salud ha sido arrancado junto con los paneles solares que le proporcionaban electricidad.
 
“Antes de los ciclones y la destrucción del centro de salud, aquí había consultas todos los días”, explica Nicole Vololoniaina, una partera que lleva 18 meses trabajando en el centro de salud. “Hoy es la primera vez que vuelvo en tres semanas”. Ella acompaña al equipo de MSF ese día para brindar consultas a las personas que han acudido a la escuela del pueblo, donde el equipo médico instaló la clínica móvil. Durante casi un mes, la población local no había tenido acceso a la asistencia médica.
 
Entre las 37 personas atendidas ese día estaba un niño de nueve meses que tenía un absceso infectado: su pierna estaba herida en dos lugares y sin antibióticos corría el riesgo de sufrir un shock séptico. “El absceso es una complicación de la herida original”, dijo el Dr. Johnson Heritiana, que trabaja con MSF. “Su estado se ha deteriorado porque no ha recibido ningún tipo de atención. Sus padres lo llevaron a una farmacia en Mananjary donde pagaron tres dosis de antibióticos. El tratamiento fue insuficiente, pero después del ciclón su prioridad fue reconstruir el techo de su casa y encontrar agua y alimentos. No tienen los medios para pagar ningún tratamiento médico nuevo”. El niño y sus padres fueron trasladados por el equipo de MSF al Hospital Sainte-Anne, en Mananjary, donde ingresó para recibir tratamiento.
 
 

Reconstruir dos veces

La mayoría de las personas afectadas por el último ciclón habían logrado reparar sus casas después del ciclón Batsirai, pero los materiales de construcción se han vuelto escasos y costosos y hoy no tienen el dinero necesario para reconstruir sus casas por segunda vez.
 
“Muchas personas resultaron heridas durante el primer ciclón por la madera y la chapa que arrancó el viento”, continuó Vololoniaina. “Las personas que no tenían albergue se enfermaba, tosía, y vimos que la gente también tenía diarrea porque bebía agua contaminada del río”.
 
El equipo también brindó tratamiento a personas con infecciones respiratorias, malaria y enfermedades crónicas. “De 19 personas analizadas, 11 dieron positivo en malaria, y eso que solo eran las personas que presentaban síntomas”, explicó el Dr. Johnson Heritiana. “Es la temporada en la que normalmente vemos un pico de malaria, pero los charcos de agua estancada que se han acumulado después de los ciclones han agravado la situación”.
 

Una situación ya precaria

En el distrito de Mananjary, el acceso al agua, alimentos y otros servicios esenciales ya era difícil incluso antes de estos dos ciclones catastróficos. “Hemos identificado alrededor de 20 niñas y niños con desnutrición en el pueblo”, dijo Vololoniaina. “Como el tratamiento no está disponible en nuestro centro de salud, tenemos que derivarlos a Mananjary. Se tarda más de tres horas caminando hasta la ciudad, y muchas personas no van porque piensan que tendrán que pagar por la atención”.
 
Las dificultades en términos de acceso a la atención no son recientes en la región, pero la destrucción del centro de salud y los daños en la carretera principal están aislando aún más a Mahatsara Lefaka. Las ONG tiene dificultades para desplegarse allí y deben utilizar todos los medios de transporte disponibles, desde caminar hasta canoas, para llegar y evaluar las necesidades.
 
 
Otras áreas aún más remotas están más privadas de asistencia humanitaria y las telecomunicaciones siguen sin estar disponibles en muchos lugares. Los equipos de MSF han realizado más de 250 consultas en zonas rurales del distrito de Mananjary desde el inicio de nuestra intervención, y más de 100 consultas por día en tiendas de campaña instaladas por MSF en el hospital público de Mananjary, que fue destruido por el ciclón Batsirai. 
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