Migrantes de Venezuela en Perú: la urgencia de brindar atención médica

MSF brinda servicios de atención primaria a población migrante que llega a Perú
MSF brinda servicios médicos y asesoramiento psicológico en Tumbes, una pequeña ciudad en la frontera norte de Perú, que es un punto estratégico en la ruta migratoria. ©Davina Hayles/MSF

Ana* es de Miranda, un estado del norte de Venezuela. Hace dos años, decidió migrar junto a sus cinco hijos en búsqueda de una vida digna, más segura. Con poco dinero, el viaje no les resultó fácil. Una vez que llegaron a la frontera con Colombia, ella y sus hijos caminaron durante largas horas hacia Bogotá, la capital del país.

Desde allí avanzaron hacia Cali, donde su salud comenzó deteriorarse, hasta que finalmente lograron llegar a Tumbes, al norte de Perú. “Ha sido muy duro en este punto tener que dormir en la calle y no tener trabajo”, relata la mujer a los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF). Ella y su familia son una de las más de 800,000 personas migrantes que, cada año, transitan por la frontera norte del país andino, según estimaciones de Naciones Unidas.

Durante los últimos años, las tensiones políticas y las dificultades económicas, potenciadas por la pandemia de COVID-19, han provocado que más de siete millones de personas abandonaran sus hogares en Venezuela, convirtiéndose así en una de las mayores crisis de desplazamiento a nivel global. El 80% de esas personas migrantes se encuentran en países de América Latina, principalmente en Colombia y Perú. La violencia que atraviesan durante su viaje, así como la ansiedad aguda que les provoca la incertidumbre y la falta de perspectivas a futuro, marcan cada paso de su camino.

“La población migrante se enfrenta a un gran número de experiencias traumáticas, atravesadas por actos de violencia, amenazas, discriminación y trabajos forzosos, sin un acceso adecuado a los servicios de salud”, sostiene Milagritos, responsable médica de MSF en Tumbes, un punto estratégico del flujo migratorio norte-sur y sur-norte donde cada día más de 250 personas reciben tratamiento por los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF).

Tanto en Tumbes como en Lima, la capital del país, el personal de la organización brinda atención médica y psicosocial a migrantes que cruzan hacia Perú. Su situación ya de por sí vulnerable, se ve agravada por la dificultad de obtener un estatus regular, lo que resulta en una limitación importante de sus derechos y les deja expuestos a dolencias físicas y de salud mental, que pueden dejar marcas para el resto de sus vidas.

MSF brinda servicios de atención primaria a población migrante que llega a Perú
En 2022, los equipos de MSF han realizado hasta ahora más de 14,700 consultas médicas y cerca del 20% de los pacientes son menores de cinco años. ©Davina Hayles/MSF

 

Juan*, de 20 años, quien también dejó Venezuela con la esperanza de poder apoyar económicamente a sus padres, confirma que el tránsito no ha sido nada fácil: “He mochileado durante un mes y medio, junto a familias jóvenes, niños, e incluso personas enfermas. Me duele sentir la xenofobia que existe hacia nosotros. Me gustaría tener lo que todo joven aspira, estudios y una vida tranquila, poder trabajar y disfrutar de la vida con amigos y familia, eso no es mucho pedir”, argumenta.

En Tumbes, en colaboración con las autoridades sanitarias locales, MSF gestiona dos puestos de atención primaria donde brinda asistencia médica, asesoramiento psicológico y actividades de promoción de la salud. En 2022, MSF realizó más de 14,700 consultas médicas en la ciudad, donde casi el 20 % correspondieron a niñas y niños menores de 5 años. Los equipos también colaboran con la vacunación para la COVID-19.

 “En este punto migratorio, las enfermedades más recurrentes con las que nos encontramos están relacionadas con infecciones agudas de las vías respiratorias y de la piel; traumatismos, lesiones o quemaduras accidentales, y deshidratación”, explica Milagritos. Asimismo, los equipos de MSF han visto muchas mujeres embarazadas que necesitan control de natalidad ya que en el camino no han recibido la atención médica suficiente.

*Sus nombres han sido cambiados para preservar su identidad.

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