Ser desplazado por el conflicto y brindar asistencia humanitaria: cuatro voces de Ucrania

Trabajan como voluntarios y han huido de la guerra desde diferentes puntos de Ucrania. Cuatro testimonios que nos permiten conocer un poco más de lo que significa brindar asistencia humanitaria cuando se está directamente afectado por el conflicto.

Iryna, es atendida por personal médico de MSF en Ucrania
Iryna, es atendida por personal médico de MSF en una escuela donde se refugian personas desplazadas Irina huyó de la violencia en Járkiv, ciudad del noreste de Ucrania muy afectada por la guerra. ©MSF/Sara de la Rubia

Olha, Olena, Oleksander e Iryna. Todos han huido de la guerra desde diferentes puntos Ucrania y luchan hoy en Zakarpattia, un oblast (región) en el suroeste de Ucrania. Trabajan como personas voluntarias, les resulta difícil adaptarse a las nuevas condiciones y hacer frente a sus pensamientos constantes. Tienen sueños e inquietudes. Ahora viven en albergues públicos, donde los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) gestionan regularmente clínicas móviles.

Compilamos sus testimonios para que se pueda conocer un poco más de lo que significa brindar asistencia humanitaria cuando el conflicto te afecta directamente. 

 

“Cada voluntario tiene su propia historia, pero al final todo gira sobre lo mismo”: Oleksander, desplazado de Kiev

Mi familia y yo vivíamos en Kiev. Vimos cómo caían aviones desde el cielo. Vimos cohetes, helicópteros sobrevolar los tejados. Todo esto fue terrible. Entonces mi esposa me dijo que tomáramos a nuestros hijos y tratáramos de escapar hacia un lugar que fuera algo más seguro. Empezamos a pensar en qué podríamos hacer para ayudar.

Así que nos incorporamos a organizaciones públicas y comenzamos a ayudar a la gente.

Ayudamos a nuestros visitantes con alimentos y también con algo de ropa -ropa de segunda mano- y algunos artículos de higiene nuevos, como toallas, que recibimos de MSF.

Aquí viene todo tipo de gente. Hay familias con niñas y niños pequeños, incluso recién nacidos. Hay adultos mayores. Verificamos sus documentos y les preguntamos qué necesitan. Si lo tenemos, se lo damos. Esta es mi historia. Cada voluntario tiene su propia historia, pero al final todo gira sobre lo mismo.

 

“Estoy muy preocupada por mi familia y por lo que podría suceder”Iryna, desplazada de Pokrovsk

Iryna recibió atención médica de los equipos de MSF. Ucrania 2022
Iryna y su hija se encuentran en el refugio donde ahora viven, después de  salir de su hogar por la guerra. ©MSF/Sara de la Rubia

 

Nuestra ciudad estaba siendo bombardeada. Durante los primeros días aguantamos, pero llegó un momento en que decidimos que era hora de marchar. El viaje fue largo y agotador. Los trenes estaban abarrotados. Fue difícil incluso montarse en el tren. Nos llevó un día y medio llegar a Chop. Allí nos quedamos una noche. Al día siguiente fuimos a Úzhgorod y luego ya vinimos a este lugar. Hemos vivido aquí durante los últimos seis meses. Todavía resulta complicado.

Tenemos problemas con la electricidad, no tiene potencia suficiente este edificio y a veces las luces se apagan por las tardes cuando todo el mundo empieza a cocinar. Me preocupo por mi hogar. A todos nos gustaría volver a casa lo antes posible, pero allí no hay servicios de gas, calefacción, agua ni electricidad. Es muy difícil volver en este momento. Estoy muy preocupada por mi familia y por lo que podría suceder.

 

“Es muy difícil adaptarse a las nuevas condiciones de vida”Olha, desplazada de Járkiv

Me resulta realmente difícil abordar esta situación. Me preocupo mucho por Ucrania y por la paz. Tengo problemas de salud, pero pospongo el ir al médico… hasta que ya estoy muy mal. Cuando tienes tantas preocupaciones, no tanto sobre ti mismo, sino sobre Ucrania en general, esto acaba afectando a tu salud.

MSF brinda atención a personas internamente desplazadas por la guerra en Ucrania
Olha fue desplazada de Járkiv, ciudad del noreste de Ucrania muy afectada por la guerra. ©MSF/Sara de la Rubia

 

El principal problema es que es muy difícil adaptarse a las nuevas condiciones de vida.

Uno está acostumbrado a vivir solo en su propio hogar y ahora es como vivir en una residencia estudiantil. Para mí, esto no es normal. Nunca he vivido así, por lo que me crea estrés. Pero tratamos de apoyarnos y ayudarnos los unos a los otros.

Por supuesto que de vez en cuando hay tensión, pero somos adultos y podemos dialogar para resolver las situaciones difíciles. Para las niñas y niños es más complicado. Sueño con que la guerra termine pronto.

 

“Mentalmente estamos siempre regresando a casa”: Olena, persona desplazada de Járkiv

El 24 de febrero, cuando comenzó la guerra, no planeábamos marchar a ningún lado porque ese era nuestro hogar, todo lo que teníamos. Pero cuando cayó el primer fuego de artillería en nuestro complejo de departamentos y todo empezó a temblar, pensamos que era el final y que el edificio se derrumbaría. Esperamos hasta la mañana siguiente.

Todavía estábamos vivos, los tres: mi madre, mi hijo y yo. Mi hijo tiene un coche, así que cargamos algunas cosas y nos fuimos. El viaje fue muy duro. En cada puesto de control teníamos que hacer fila durante dos o tres horas. Finalmente llegamos a Úzhgorod. Nos trasladaron a Perechyn. Es una escuela grande, aunque no está en las mejores condiciones.

Pese a todo damos gracias por tener este alojamiento. Estamos agradecidos por todo, pero es muy difícil convivir con nuestros pensamientos, mentalmente estamos siempre regresando a casa.

 

“Cuando sabes que alguien te abrirá resulta más sencillo llamar a la puerta”Ksenia, psicóloga

Ksenia,es una psicóloga voluntaria que trabaja para MSF atendiendo a personas desplazadas en el óblast de Zakarpattia, en el suroeste de Ucrania.
Ksenia,es una psicóloga voluntaria que trabaja para MSF atendiendo a personas desplazadas en el óblast de Zakarpattia, en el suroeste de Ucrania. © MSF/Sara de la Rubia

 

Algunas personas piensan que los servicios no son gratuitos. Hemos recibido casos de personas que necesitaban medicamentos, como insulina. También afrontan necesidades básicas. Las clínicas móviles de Médicos Sin Fronteras son un buen ejemplo de ayuda para estas personas desplazadas.

Reciben información clara sobre dónde pueden visitarnos y contactarnos. Cuando sabes que alguien te abrirá resulta más sencillo llamar a la puerta.

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