Sin futuro: el tiempo se acaba para los niños del este de Alepo

En las últimas tres semanas, al menos 114 niños han muerto y 321 han resultado heridos por ataques aéreos sirios y rusos.
 
Las autoridades médicas también temen un aumento en el número de niños que sufren enfermedades transmitidas por el agua, mientras que los suministros médicos todavía no pueden llegar a la ciudad sitiada.
 
El bombardeo indiscriminado de las fuerzas sirias y rusas está haciendo mella en los niños y niñas del este de Alepo. Médicos Sin Fronteras informa hoy que, en las últimas tres semanas, al menos 320 niños han resultado heridos y 114 han muerto por ataques aéreos. Además, los niños no han podido recibir las vacunas esenciales, y se ha informado de un aumento en las enfermedades transmitidas por el agua.
 
Según datos de la Dirección de Salud del este de la ciudad, desde la reanudación de la campaña de ataques aéreos el 23 de septiembre después de un breve alto el fuego, alrededor de 17 niños han resultado heridos cada día. Sin embargo, esta cifra no incluye las bajas registradas en las últimas 48 horas, en las que los bombardeos se han intensificado. Desde el comienzo de la guerra de Siria en 2011 hasta abril de este año, la Dirección de Salud ha registrado 5,200 muertes infantiles en Alepo.
 
"La comunidad internacional se ha vuelto inmune a imágenes de niños muertos que son recuperados de los escombros de edificios devastados por las bombas. Se ha convertido en un hecho cotidiano. Todas las zonas utilizadas por los civiles se están viendo afectadas por las bombas. Incluso las escuelas están siendo dañadas. La realidad es que los niños mueren cada día en lo que parece ser una trampa mortal", denuncia Carlos Francisco, coordinador general de MSF para Siria.
 
Los hospitales informan que los pacientes tienen dificultades para acceder a los servicios médicos, y que algunas personas con heridas de fácil tratamiento desarrollan complicaciones. Otros llegan demasiado tarde a las instalaciones, dada la inestabilidad del conflicto, y esto puede llegar a resultar mortal, siendo los niños particularmente vulnerables a esta situación.
 
"Como resultado de los ataques aéreos y el sitio en el este de Alepo, un gran número de niños han perdido a sus padres. Algunos han resultado gravemente heridos y sufrirán discapacidad para el resto de sus vidas. Otros están sufriendo un trauma. Lo que estamos viendo tendrá consecuencias y les afectará a lo largo de los próximos años ", dice Pablo Marco, responsable de Operaciones de MSF en Oriente Medio.
 
Los niños no solo corren riesgo de muerte debido a los ataques aéreos, sino también porque los programas esenciales de salud pediátrica han sido escasos e interrumpidos.
 
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"Antes había campañas de vacunación contra la polio puerta a puerta y programas ampliados de inmunización en el este de Alepo, pero ya no son posibles debido a que las vacunas y los suministros logísticos ya no pueden llegar a la zona", advierte el Dr. Hassan Nerabani, de la Dirección de Salud. "El número de equipos médicos que trabajan en el este de Alepo es también insuficiente. Están desbordados por el gran número de heridos de guerra y su prioridad es salvar vidas. Muchos programas de salud pediátricos están en espera".
 
Como las fuentes de agua limpia escasean, los hospitales informan que los niños en el este de Alepo están sufriendo diarrea y deshidratación. Algunas bombas de presión de  agua han resultado dañadas por los ataques aéreos, y para otras el combustible necesario para hacerlas funcionar se está agotando. "Estamos viendo muchos niños con hepatitis A debido a la falta de agua potable. La escasez de alimentos y leche para bebés también está ocasionando algunos casos graves de desnutrición ", subraya el Dr. Nerabani.
 
La educación también se ha visto afectada por el asedio. Desde que la escuela se reanudó en septiembre, al menos siete de las 100 escuelas que quedan en el este de Alepo han sufrido daños por las bombas, una de ellas dos veces. También un maestro ha sido asesinado, según los datos recopilados por las autoridades locales. "Las familias tienen miedo de enviar a sus hijos a la escuela", dice Mohammed Bakir, del Comité de Profesores del este de Alepo.
 
"Todas las partes del conflicto deben facilitar un paso seguro y libre para el personal médico y humanitario. Además, deben permitir la evacuación de los enfermos graves y heridos a áreas donde puedan acceder al tratamiento médico especializado y se sientan seguros", dice Marco.
 
MSF apoya a ocho hospitales en el este de Alepo. También gestiona estructuras médicas en el norte de Siria y asiste a más de 150 centros de salud y hospitales del país, muchos de ellos en zonas asediadas.
 

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