Un ingeniero australiano en Yemen

Como gran parte de la población está huyendo o se encuentra desplazada, Médicos Sin Fronteras ha incrementado sus actividades médicas en muchas regiones del país para lidiar con la crisis

En marzo de 2015, el conflicto armado en Yemen se volvió una guerra a gran escala, exacerbando las ya enormes necesidades médicas y humanitarias.
 
Como gran parte de la población está huyendo o se encuentra desplazada, Médicos Sin Fronteras ha incrementado sus actividades médicas en muchas regiones del país para lidiar con la crisis. Jeanne Vidal, un ingeniero australiano, viajó a Khamer, en el noreste de Yemen, para ayudar a mejorar los sistemas de agua y saneamiento en las instalaciones médicas apoyadas por MSF. 
 
“Soy un ingeniero de oficio, pero siempre me he sentido atraído hacia el trabajo humanitario. Como me sentía desmotivado en mi escritorio, apliqué para trabajar en Médicos Sin Fronteras y salí rumbo a Etiopía en 2014. Desde entonces he estado en otras dos misiones con la organización: Sudán del Sur y Yemen. En mi más reciente viaje a Yemen trabajé como especialista de agua y saneamiento y como director de actividades externas. Era responsable de asegurar que las instalaciones de Médicos Sin Fronteras tuvieran un suministro de agua potable y sistemas eficientes de gestión de residuos. 
 
La situación en el norte de la gobernación de Amran fue relativamente tranquila mientras estuvimos allí y, por ello, la gente huía hacia acá para asentarse en esta área. Médicos Sin Fronteras ha estado proporcionado en sus clínicas móviles consultas médicas a las personas desplazadas, además de asistir con actividades de agua y saneamiento en Khamer y Huth. El coordinador de actividades médicas y yo conducíamos fuera de la ciudad para visitar una de las tres clínicas satélite o las instalaciones médicas apoyadas por MSF. Por cuestiones de seguridad, sólo podíamos pasar una determinada cantidad de tiempo en cada lugar, así que siempre teníamos que estar mirando constantemente el reloj.
 
Ayudamos a rehabilitar una instalación médica del Ministerio de Salud, gestionada por MSF, que se encuentra en Al-Qafla y fue alcanzada directamente durante un bombardeo aéreo. La parte bombardeada de la instalación médica fue cerrada y trabajamos para reestrablecer la sala de urgencias, el departamento de maternidad, la sala de esterilización y la farmacia. Organicé a los contratistas para que repararan las puertas, pintaran el departamento de maternidad y reorganizaran la distribución del lugar para que funcionara de una manera más eficiente. 
 
Estos pequeños cambios iluminaron la atmósfera en el hospital y ayudaron a que las actividades diarias se realizaran más fluidamente; incluso notamos una diferencia en el personal del hospital. El centro no tenía un sistema adecuado de gestión de residuos,  todo el desperdicio médico era tirado o quemado, un gran problema cuando quieres controlar las infecciones. También ayudamos a establecer un sistema sellado de gestión de residuos para mejorar los estándares de higiene, y capacitamos al personal sobre cómo usarlo.
 
 
 
También visitamos los campos para personas internamente desplazadas (IDP’s) en Khamer. La guerra ha tenido un enorme impacto en la población civil. La ONU estima que hay más de 2.8 millones de personas internamente desplazadas en Yemen. Hice una evaluación de los sitios con mi sombrero de “especialista en agua y saneamiento” puesto, reportando cualquier problema a Oxfam, que es el principal proveedor de agua y saneamiento en estos lugares. 
 
Oxfam estaba llevando agua en camiones hacia la ciudad desde un hoyo que fue hecho con un taladro a 20 kilómetros de distancia; toda una hazaña. Cuando me fui, estaban instalando una red de tuberías para mejorar el suministro de agua; así que con suerte, ya está funcionando ahora. 
 
La gente que vive en campos para personas internamente desplazadas necesita un sistema de aguas adecuado. Así que tener habilidades técnicas, ya sea para instalar tuberías para mejorar el suministro de aguas, o saber cómo tratar el agua de los pantanos para convertirla en agua potable; son habilidades muy viables durante una crisis humanitaria. 
 
Ya sea que tengas una formación como médico, ingeniero o logista, tus habilidades son útiles. Más de una vez, un médico me ha dicho que “no podríamos funcionar sin especialistas en agua y saneamiento”. 
 

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