Yemen: Salvar vidas bajo el asedio

Karline Kleijer, Coordinadora de emergencias de MSF, acaba de volver de pasar tres semanas en Yemen, donde se ha estado librando un conflicto desde hace más de ocho meses.

 
Karline Kleijer, Coordinadora de emergencias de MSF, acaba de volver de pasar tres semanas en Yemen, donde se ha estado librando un conflicto desde hace más de ocho meses.
 
"Viajé a Taiz a finales de septiembre. Llegar a Yemen es difícil – casi no vuelan aviones allá, por lo que MSF ahora cuenta con su propia avioneta, con base en Yibuti. Se necesitan permisos de ambos lados para poder volar a la capital, Sana’a – donde un bando controla el aeropuerto y el otro controla el espacio aéreo – y uno no quiere quedar atrapado en los bombardeos antes aterrizar.
 
De Sana'a, nos fuimos en auto a Taiz. Tuvimos que cruzar numerosos puestos de control, y pasamos campos y campos de qat. Algunos puentes han sido bombardeados, por lo que a veces tuvimos que usar los wadis [lechos de ríos secos] para llegar al otro lado.
 
La situación en la ciudad de Taiz es devastadora. Es una gran ciudad de 600,000 habitantes, con una línea del frente de combate que la atraviesa por la mitad. Hay luchas activas y ataques aéreos a diario. La sensación de miedo es grande. Las personas tienen miedo de que sus hijos resulten heridos o muertos. Y tienen buenas razones para estar asustados.
 
 

"Muertos en cuestión de segundos"

Hace unas semanas un padre estaba jugando fútbol con sus tres hijos cuando cayó un proyectil. No fueron llevados al hospital, ya que no tenía sentido. Los cuatro murieron en cuestión de segundos.
 
Gran cantidad de los ataques aéreos suceden por la noche. Acostada en tu cama, escuchas los aviones dando vueltas por encima de la ciudad y de pronto oyes el silbido de una bomba que cae, y te preparas para el impacto. Esperas que no sea tu edificio el que resulte impactado. Y resulta que impacta otro edificio, no tu casa, por lo que además de estar asustada, también sientes alivio.
 
El ruido de los ataques aéreos es tan fuerte e intenso que en realidad se puede sentir en los huesos. Esto es por lo que la gente ha estado pasando todas las noches, durante meses y meses. 
 
La gente en Taiz trata de moverse lo menos posible, debido a los puestos de control y al riesgo de quedar atrapados en la lucha o impactado por los ataques aéreos. Pero hay fuertes contrastes.
 
Puedes conducir a través de una calle completamente vacía, con barricadas para esconder a los combatientes, y luego dar vuelta a la esquina y encontrarte en una calle concurrida, llena de gente que se dirige a los puestos del mercado y niños jugando. Pero al mismo tiempo todo está afectado por la guerra: los niños tienen un juego llamado 'Un dos tres ataque aéreo "en el que todos se arrojan al suelo.
 
 

Catorce de los 20 hospitales impactados

Los precios de los alimentos y el combustible son muy elevados en todo Yemen debido al embargo de armas impuesto por la coalición liderada por Arabia Saudita y la ONU – de las cual son parte los EE.UU., Francia y el Reino Unido – que bloquea la entrada de todos los suministros al país. Yemen depende de las importaciones para el 90 por ciento de sus alimentos y del combustible, así que los precios se han disparado.
 
El agua limpia es un problema, ya que es necesario bombearla de acuíferos profundos y no hay combustible para operar las bombas. Hay un claro aumento de la desnutrición. La gente se está saltando comidas, no come adecuadamente y está viviendo de sus ahorros. Sus mecanismos de afrontamiento poco a poco están siendo drenados.
 
La situación es aún peor en un barrio de la ciudad de Taiz, donde viven unas 50,000 personas, que de hecho, ha permanecido en estado de sitio desde julio.
 
Mientras que los residentes pueden cruzar los puestos de control del enclave a pie, a menudo no se les permite traer de vuelta ningún alimento, agua potable o combustible. Nuestros camiones con suministros médicos para los dos hospitales en el interior del enclave han permanecido detenidos en un puesto de control durante más de seis semanas. Es muy frustrante.
 
Taiz normalmente tenía 20 hospitales, pero 14 de ellos se han visto obligados a cerrar debido a que han sido dañados por los ataques aéreos y bombardeos, o por que se han quedado sin medicinas, combustible y personal médico. MSF está apoyando a los seis hospitales que permanecen abiertos. La mayoría de los pacientes tienen heridas de explosiones o de balas.
 
Visitando uno de los hospitales que aún funcionan, me encontré con cuatro chicos jóvenes, con edades de alrededor de nueve o diez años, dos de ellos hermanos. Habían estado jugando con un UXB (artefacto explosivo sin detonar, por sus siglas en ingles). Habían arrojado una granada contra una pared hasta que ésta estalló, dejando a dos de ellos con heridas graves.
 
 

"El único cirujano que queda”

Los chicos heridos fueron operados por el director del hospital, que también es el único cirujano que queda en el hospital. Realiza todas la cirugías por sí mismo y estaba agotado. A pesar de que se trataba de un hospital privado, no pide dinero a sus pacientes, y les dice que podrán pagarle después de la guerra.
 
Cuando le ofrecimos nuestro apoyo, rompió a llorar. Es un hombre notable – y él es sólo uno de tantos miembros del personal médico yemení que lucha por apoyar a su pueblo con todo lo que pueden.
 
MSF es la única organización internacional operativa en Taiz – pero incluso así el impacto no es muy grande. Nuestra atención se centra en los casos de heridos de guerra y las emergencias, con apoyo quirúrgico y cuidados postoperatorios. La guerra ha hecho que sea muy difícil para las personas tener acceso a los servicios de salud ordinarios.
 
Debido a que es importante que las mujeres y los niños tengan un lugar donde pueden ir para recibir atención médica, la próxima semana también tenemos previsto abrir un hospital materno-infantil en Taiz".
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