14.05.2018
Lo sucedido hoy es inaceptable e inhumano. La cifra de muertos proporcionada esta noche por las autoridades de salud de la Franja de Gaza –55 muertos y 2,271 heridos, incluidas 1,359 personas heridas con munición real– es abrumadora. Es insoportable ser testigos de cómo una cantidad tan grande de personas desarmadas recibieron disparos en tan poco tiempo. 
 
Nuestros equipos médicos están trabajando sin parar, como lo han hecho desde el 1 de abril, brindando atención quirúrgica y cuidados postoperatorios a hombres, mujeres y niños; y seguirán haciéndolo esta noche, mañana y hasta que sea necesario. En uno de los hospitales donde trabajamos la caótica situación puede compararse con lo que observamos después de los bombardeos durante la guerra de 2014; con una afluencia masiva de personas heridas en unas pocas horas y desbordando por completo al personal médico. Hoy, nuestros equipos realizaron más de 30 intervenciones quirúrgicas; algunas de estas intervenciones se realizaron con dos o tres pacientes en el mismo quirófano, e incluso en los pasillos.
 
Este baño de sangre es la continuación de la política del ejército israelí de las últimas siete semanas: disparar con munición real a los manifestantes, bajo la suposición de que cualquiera que se acerque a la cerca de separación es un objetivo legítimo. La mayoría de los heridos se verán condenados a sufrir lesiones de por vida.
 
Con el anuncio de nuevas manifestaciones para mañana martes, día en que los palestinos observarán el “Nakba" (catástrofe), el ejército israelí debe detener su uso desproporcionado de la violencia contra los manifestantes palestinos.
 
 Marie-Elisabeth Ingres, representante de MSF en Palestina.