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20.11.2017

Desde el 25 de agosto de 2017, más de 620,000 refugiados Rohingya han cruzado la frontera de Myanmar hacia Bangladesh. Su llegada se suma a los cientos de miles de rohingya que llegaron en años anteriores y que ya vivían en condiciones difíciles. MSF ha ampliado significativamente sus esfuerzos médicos y de agua y saneamiento, en apoyo de la creciente población.

Los asentamientos improvisados están densamente poblados; y las condiciones de vida siguen siendo precarias. Es necesario realizar esfuerzos significativos para reducir la densidad de población. Si la situación no mejora, existe la posibilidad de una emergencia de salud pública.

El acceso a la distribución de alimentos, al agua y el saneamiento y a las instalaciones sanitarias se ha vuelto cada vez más difícil para los recién llegados y las personas que se han instalado en los campamentos. Las agencias de ayuda humanitaria deben trabajar en un esfuerzo coordinado para garantizar una distribución equitativa de los recursos que llegue a la población en todas partes.

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