07.07.2020

Hasta ahora, han sido confirmados 141 casos de COVID-19en Camboya. Aproximadamente una cuarta parte de estos se originaron por un grupo de turistas que viajaban por el país en marzo cuando casi todos se contagiaron. En marzo, cuando se confirmaron los primeros casos de COVID-19 en Camboya, el equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) tuvo que detener rápidamente sus actividades regulares de hepatitis C para evitar que los pacientes se contagiaran con el virus durante las visitas a la clínica.

El Centro de Control de Enfermedades Transmisibles de Camboya solicitó a MSF que contribuyera en el rastreo de contactos de pacientes con resultados positivos de COVID-19.

"El rastreo de contactos, que el equipo ayudó a llevar a cabo, parece haber sido efectivo para romper agresivamente las cadenas de transmisión y limitar la propagación de la enfermedad", dice Mickaël le Paih, jefe de misión en Camboya.

Posteriormente, el equipo ayudó a redactar directrices sobre medidas de prevención y control de infecciones y atención clínica sobre la COVID-19, en colaboración con el Ministerio de Salud, ya que estas directrices no existían en el país. Con las pautas aprobadas, hemos podido fortalecer el conocimiento sobre el triaje de pacientes en seis hospitales ubicados cerca de la frontera con Tailandia.

Estas medidas aseguran que las personas con síntomas de COVID-19 se separen inmediatamente de otros pacientes. Los hospitales necesitaban apoyo tras la llegada de más de 80,000 trabajadores camboyanos que regresaban de Tailandia, donde el nuevo coronavirus había golpeado fuertemente y las fronteras pronto se cerraron.

En solo tres semanas, más de 300 integrantes del personal fueron capacitados por médicos y enfermeras de MSF. Aprendieron a seguir las nuevas pautas y cómo aplicar medidas en torno al equipo de protección tanto para casos sospechosos como para el personal de atención hospitalaria en su rutina diaria de trabajo. La capacitación sobre los últimos conocimientos científicos disponibles se brindó a conductores de ambulancias, personal de limpieza, técnicos de laboratorio, enfermeras y médicos.

Como en muchos otros países, en Camboya, MSF enfrenta severas restricciones con respecto a la importación del equipo médico necesario para tratar a los pacientes con COVID-19. Se tuvieron que encontrar ideas innovadoras rápidamente, en particular sobre la posibilidad de suministrar de oxígeno a través de los sistemas de ventilación.

Con un conocimiento creciente sobre la COVID-19, el equipo en Camboya decidió apoyar las unidades de cuidados intensivos en el hospital nacional de Phnom Penh, en caso de que la demanda aumentara repentinamente. El equipo contactó a un especialista en Francia que pudo reutilizar las máscaras de buceo de fácil respiración como parte de los sistemas de ventilación con oxígeno para pacientes con COVID-19 y equipo de protección para los trabajadores en atención médica, como lo hicieron los hospitales en Italia y España.

“A pesar de la baja cantidad de casos de COVID-19 y la ausencia de muertes en Camboya, la construcción de puentes de conocimiento entre los trabajadores de la salud y los socios, en particular con capacidades de impresión 3D para adaptar las máscaras, sigue siendo una parte crítica de la preparación contra posibles olas de transmisión de Sars-CoV -2”, dice Le Paih.

Mientras tanto, nuestras actividades para detectar y tratar la hepatitis C a través del hospital de referencia municipal de Phnom Penh se reanudaron a mediados de mayo y en la clínica de atención primaria de salud en la provincia de Battambang el 1 de junio. El equipo pone un fuerte énfasis en las medidas de precaución contra la COVID-19, para proteger completamente tanto al personal sanitario como a los pacientes. Esto es crucial para garantizar que los pacientes continúen presentándose y buscando atención médica en centros de salud dedicados.