12.04.2019
Ahmed * se sienta pacientemente en la concurrida sala de espera del centro de atención en salud primaria en Hawija, en el norte de Irak, donde MSF ofrece consultas médicas y tratamiento a personas que padecen enfermedades crónicas como la diabetes, asma y enfermedades cardiovasculares. Está absorto en sus pensamientos cuando la pálida luz de neón vibra sobre él y la electricidad se corta repetidamente.
 
Ahmed tiene 35 años, pero las arrugas en su rostro son el reflejo de una vida llena de dificultades y preocupación. Zainab, su hermana de 16 años, se sienta junto a él, tocando su rodilla nerviosamente con sus dedos. Un mechón de cabello oscuro escapó del pañuelo azul que enmarca su rostro. Tanto Ahmed como Zainab lucen ansiosos mientras esperan escuchar la opinión del médico sobre su madre, que sufre de hipertensión.
 

Regresando a Hawija después del conflicto

 
La familia vive en un pueblo en el área de Al Riyadh, no muy lejos de Hawija, un distrito que estuvo bajo el control del grupo del Estado Islámico (EI) durante casi cuatro años y sufrió un largo asedio. Una ofensiva militar expulsó al grupo EI del distrito de Hawija en octubre de 2017, dejando atrás una gran destrucción.
 
Ahora que terminó la ofensiva militar, muchos de los que huyeron de la región están comenzando a regresar lentamente con el objetivo de reconstruir sus vidas. No obstante, aún ocurren episodios de violencia en esta región rural y la inseguridad persiste a lo largo de la carretera, que está repleta de puestos de control militares.
 
"La situación es mejor ahora, pero tenemos un toque de queda por la noche y es difícil", cuenta Ahmed. "Hace dos días, mi madre tenía la presión arterial elevada y quería llevarla al hospital, pero no pude debido al toque de queda. La traje aquí hoy porque me dijeron que MSF estaba presente en Hawija y que podían ayudarla ". 
 

La vida era difícil bajo el EI, pero era aún más difícil huir

 
Mientras Ahmed espera a que su madre termine su consulta con un médico de MSF, continúa su relato: “Cuando el grupo EI controlaba el distrito era difícil encontrar medicamentos. Una caja de paracetamol podría costar hasta 25,000 IQD (alrededor de US $21). La vida era difícil, pero era aún más difícil huir. Las montañas estaban llenas de minas terrestres y explosivos ".
 
“Algunos de mis tíos y sus familiares perdieron la vida al intentar escapar a través de las montañas. Yo me quedé con mi madre, debido a su estado de salud, y para proteger mi hogar,” relata Ahmed. “El resto de mi familia logró salir de forma segura a través de las montañas. Pudieron haber sido ejecutados por ello. Ahora mi única esperanza es que todo regrese a la normalidad.”
 

Falta de acceso a la atención médica en Hawija

 
El conflicto reciente dejó su huella en el distrito de Hawija, y las instalaciones de salud no se han salvado. De acuerdo con el Ministerio de Salud iraquí, el 35% de los centros de atención en salud primaria en la gobernación de Kirkuk ya no funcionan, dejando insatisfechas las necesidades médicas de muchas personas.
 
Mahmoud, de cinco años, proviene de la aldea de Al Shajara, a unos 18 kilómetros de Hawija. Fue diagnosticado con diabetes cuando tenía dos años, y durante los últimos años Mahmoud no ha podido tomar regularmente el tratamiento que necesita, debido a la falta de instalaciones de salud operacionales y la inseguridad en el distrito.
 
Durante la ofensiva militar, un cohete explotó justo al lado de la casa de su familia. El ruido fue desgarrador y Mahmoud estaba aterrorizado. Aunque han pasado varios meses desde la explosión, Mahmoud se ha estado despertando por la noche, llorando y gritando de pesadillas. Ahora visita nuestra clínica en Abassi una vez al mes para una consulta médica y tratamiento.
 

MSF responde a las necesidades médicas y no médicas

 
En respuesta a la escasez de servicios médicos en la región de Hawija tras el conflicto reciente, comenzamos a trabajar en el área en diciembre de 2017. Inicialmente, los equipos de MSF trabajaron en el sub-distrito de Abassi, brindando tratamiento para enfermedades no transmisibles y suministros de agua potable a los residentes que regresaban a la zona, en colaboración con la Dirección de Salud y Agua de Irak. En abril de 2018, comenzamos a apoyar el centro de atención primaria de Hawija y el hospital público.
 
"Hay una gran necesidad por tratamiento para las enfermedades crónicas, ya que los medicamentos escasean en los hospitales y las personas no pueden comprarlos", explica Gheda Jasim, una enfermera de MSF que trabaja en Hawija. "Recibimos a pacientes que viven con enfermedades crónicas como presión arterial alta, diabetes, asma, epilepsia y enfermedades del corazón; nuestros servicios son vitales para ellos". Gheda es de Hawija y se siente orgullosa de poder ayudar a las personas que han atravesado tantas dificultades.
 
“Soy de Hawija, pero cuando el grupo EI tomó el control, decidimos ir a Kirkuk,” explica Gheda. “Ahora me siento orgullosa de regresar todos los días a este lugar, al que pertenezco, como parte del equipo médico de MSF. Siento que estoy apoyando a mi gente con estos servicios que tanto necesitan. Espero que esto pueda aliviar un poco la carga que tienen que soportar tras todo lo que ha pasado”.
 
 

*Los nombres de los pacientes fueron cambiados para proteger su privacidad.

 
En Abassi y Hawija, los equipos de MSF están brindando consultas médicas y tratamiento para enfermedades no transmisibles, apoyo en salud mental, servicios de educación en cuestiones de salud. En 2018, más de 1,580 pacientes con enfermedades crónicas recibieron consultas médicas y tratamiento en el centro de salud primaria en Hawija, y más de 1,820 personas asistieron a las sesiones de educación de la salud sobre enfermedades crónicas, salud sexual y reproductiva, primeros auxilios psicológicos y enfermedades endémicas. En el mismo periodo de tiempo, más de 1,330 pacientes con enfermedades crónicas recibieron consultas y tratamiento en el centro de salud primaria de Abassi, más de 6,000 personas atendieron las sesiones de educación de la salud y 253 pacientes recibieron apoyo psicológico.