05.11.2019
Están comenzando a surgir problemas de salud mental entre las personas que llegan a Irak desde el noreste de Siria. En respuesta, nuestros equipos abrieron recientemente un centro de salud en el campo de Bardarash.
 
De acuerdo con Bruno Pradal, nuestro coordinador de salud mental, “aproximadamente el 50 por ciento de las personas que vimos durante nuestra evaluación de salud mental en el campo presentaban síntomas relacionados con la depresión y la ansiedad, además de síntomas físicos sin explicación médica, o síntomas físicos sin una causa médica, como rigidez en los músculos, dolor de cabeza, dolor de espalda".
 
El campo de Bardarash alberga actualmente a 11,000 personas provenientes de Siria, su capacidad ha llegado al máximo y las personas continúan llegando.
 
Uno de nuestros equipos está visitando tienda por tienda en el campo, reuniéndose y hablando con las personas, identificando a quienes más necesitan apoyo de salud mental para derivarlas al nuevo centro de atención médica. En algunos casos, nuestros equipos proporcionaron primeros auxilios psicológicos a personas en condiciones particularmente vulnerables.
 
"Un proyectil cayó cerca de mi vecino y resultó herido", relata Salih, un trabajador de construcción originario de Qamishli, Siria. “Me pidió que trajera a su hijo discapacitado conmigo y lo cuidara. Está conmigo ahora, junto a mis hijos".
 
"Ya no hay seguridad en Siria", dice Salih. "No duermo ni como adecuadamente. Tengo miedo, no quiero volver, quiero dormir sin el sonido de disparos y explosiones; sin el miedo a que un cohete golpee mi casa".
 

Construyendo la capacidad de resiliencia

 
Los trabajadores de salud mental conocieron a personas con pensamientos suicidas y a otras que presentaban los primeros síntomas del trastorno de estrés postraumático. Nuestros equipos están trabajando para fortalecer la capacidad de resiliencia de la población al proporcionarles consejos sobre como cuidarse a sí mismos y a otras personas, y algunos para que puedan lidiar con el estrés. 
 
"Las personas estaban preocupadas por el futuro y se sentían desesperadas, pues pensaban en lo que se vieron obligadas a dejar atrás, como sus hogares, trabajos, familiares y seres queridos", explica Pradal. "Aunque es común ver estos síntomas como resultado de lo que han vivido, eso no significa que no necesiten apoyo inmediato en términos de salud mental".
 

Las personas siguen huyendo del noreste de Siria

 
La mayoría dice venir de Ras Al-Ayn o Qamishli, a 220 y 110 kilómetros respectivamente de la frontera entre Irak y Siria. Algunos han comenzado a mencionar que provienen de Al-Hasaka. Hay personas que hablaron con nuestros equipos y dijeron haber huido a otro lugar dentro del noreste de Siria antes de tomar la decisión de cruzar la frontera hacia Irak.
 
Muchos dijeron que otras personas se quedaron atrás, porque un miembro de su familia se encontraba enfermo o porque no podían encontrar el momento adecuado para irse, entre otras limitaciones.
 
“Dos de mis hijas todavía están en Siria. Me dijeron que me fuera pues después me seguirían con sus familias”, cuenta Salih. "Han pasado 10 días y no he tenido contacto con ellas, y no sé si salieron o no, o qué les sucedió".
 
Además del apoyo en salud mental, nuestro nuevo centro de atención médica brinda servicios de salud a muchos hombres, mujeres y niños en el campo, que sufren infecciones del tracto respiratorio superior, como secreción nasal, resfriados y tos, causados principalmente por las noches frías que pasan en carpas. También se trató a personas con enfermedades no transmisibles como diabetes y asma, así como a algunas personas afectadas por diarrea aguda.
 
Mientras tanto, continuamos realizando las actividades que comenzamos hace una semana a lo largo de la frontera siria, en los campos de refugiados de Al-Walid y Sahela. Nuestras clínicas móviles están proporcionando atención médica básica y realizando examinaciones para identificar casos de desnutrición en los dos sitios.