03.06.2019
Han pasado casi dos meses desde que una serie de violentas inundaciones repentinas arrasaron con áreas a lo largo del río Kashkan, en la provincia de Lorestan, al oeste de Irán. En la ciudad de Pol-e Dokhtar, la vida está volviendo a la normalidad en un vecindario gravemente afectado, ubicado en la orilla derecha del río. La mayor parte del lodo y los escombros han sido limpiados, y está comenzando la reconstrucción de algunas casas y tiendas en esta área devastada. Los esfuerzos de ayuda general están en curso y, en colaboración con el Ministerio de Salud, los equipos de Médicos Sin Fronteras brindan asistencia a personas en cinco pueblos al norte de la ciudad.
 
A pesar de los actuales trabajos de reparación a la infraestructura que bordea el río, los significativos daños en la carretera siguen siendo visibles a lo largo de un tramo de 100 kilómetros, ya que secciones completas de asfalto y todos los puentes principales fueron arrasados. En los pocos pueblos que han sido afectados directamente, algunos habitantes viven en refugios de tiendas de campaña y dependen de las distribuciones de alimentos y agua.
 
Quince kilómetros al norte de Pol-e Dokhtar, un equipo de MSF cruza a pie un nuevo puente de cuerda sobre el río Kashkan, con equipo médico y medicamentos guardados en sus mochilas. Intentan llegar al pueblo de Paran Parvis. Después de cruzar el puente, encuentran un taxi y llegan al pueblo después de 20 minutos, para establecer una clínica móvil dentro de un centro de salud con el apoyo del personal paramédico local.
 
 
Aunque el pueblo no sufrió ningún daño, las personas están completamente aisladas, pues la destrucción de los puentes los ha separado de la red de carreteras principales. Como resultado, el médico no ha podido venir desde el centro de salud más cercano, como lo hacía semanalmente antes de las inundaciones. Los niños saludan alegremente al equipo de MSF a medida que llegan, mientras que las personas comienzan a reunirse frente al puesto de salud en espera de consultas. Cada semana, el equipo acude a Paran Parvis para brindar consultas médicas junto con una partera que atiende a las mujeres embarazadas.
 
Dado que los caminos fueron destruidos por las inundaciones, las personas, que ya viven bastante aisladas en esta zona montañosa, ahora tienen aún más dificultades para moverse. Esto afecta principalmente a las personas mayores. En otros pueblos, las familias han perdido sus hogares y todas sus pertenencias, y no pueden permitirse el lujo de acudir a algún lugar y recibir atención médica. Es por ello que la asistencia médica gratuita que proporciona MSF es un alivio para muchos.
 
El equipo ve a muchas personas mayores, especialmente mujeres, con enfermedades crónicas como presión arterial alta y diabetes. Las personas también reciben tratamiento para infecciones del tracto respiratorio superior y dolores en general. A su vez, la partera está bastante ocupada atendiendo a varias mujeres embarazadas.
 
Desde principios de mayo, una clínica móvil ha ido a cinco pueblos a los que el acceso suele ser difícil y prolongado. Para llegar a los pueblos de Vareh Zard y Khersdar Softla, el equipo utiliza un paso peatonal sobre el río.
 
 
Más abajo, en la orilla derecha del río, se encuentra Baba Zayd, un pueblo que ha sido completamente devastado por las aguas. Los restos del centro de salud están llenos de barro y escombros. Las autoridades locales han instalado contenedores para reemplazar esta instalación de salud y una escuela que también fue destruida, pero carecen de personal calificado y medicamentos básicos. MSF instaló una clínica móvil, creada en un contenedor, para brindar atención médica a las personas desplazadas que viven en tiendas de campaña.
 
Aunque la situación general está mejorando lentamente, algunas personas siguen vulnerables y otras siguen sin acceso a una atención médica de rutina. Nuestros equipos están comprometidos a brindar atención mientras las comunidades se recuperan y continúan evaluando las necesidades en el área.

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