20.12.2018
Reynosa, Tamaulipas, 20 de diciembre de 2018- Estados Unidos deporta personas a la frontera de México -una zona con altos índices de violencia en el país-, en un horario nocturno, poniendo en riesgo la seguridad a una población vulnerable, afirmó hoy la organización médico humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF).
 
Las personas recientemente retornadas son un blanco para el secuestro y la extorsión por parte de grupos criminales que operan en el norte de México. Después de salir del centro de detención, los retornados son procesados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, en el puente internacional de McAllen-Hidalgo, Texas en la frontera con México.
 
Los deportados son recibidos por las autoridades mexicanas y pasan a un centro de procesamiento de repatriados en Reynosa. El proceso migratorio puede tomar más de tres horas, lo cual quiere decir que los recién retornados se encuentran en la ciudad a altas horas de la noche, momento en el que son vulnerables y visibles para grupos criminales.
 
“Dejar a las personas en ciudades peligrosas, que no conocen, en la noche y poniéndolos en alto riesgo de secuestro y violencia, hace que el proceso de deportación, que ya es traumático en sí mismo, sea más perjudicial” dijo Marcelo Fernández, Jefe de Misión de MSF para México y Honduras. “La práctica de deportaciones nocturnas por parte de autoridades de Estados Unidos pone la vida de las personas en riesgo y debe de terminar inmediatamente”.
 
En un periodo de seis semanas, entre octubre y principios de diciembre, MSF ha documentado a 1,267 personas deportadas a Reynosa durante la noche, por parte del gobierno de Estados Unidos. De esas deportaciones, 588 fueron deportados después de las 8:00 pm. De acuerdo a los números oficiales, el índice de homicidios en Reynosa se ha incrementado de manera exponencial en los últimos dos años, con ataques comúnmente atribuidos a conflictos entre grupos criminales. La violencia es generalizada, afectando a población local y a los migrantes.
 
MSF ha llamado la atención del gobierno de Estados Unidos sobre esta situación, pero no se ha producido un cambio. 
 
Los proveedores de servicios humanitarios, incluyendo los miembros de MSF que ofrecen servicios médicos y psicológicos en la frontera, también están expuestos a un riesgo que se podría prevenir si no tuvieran que movilizarse por la noche.
 
Muchos retornados procesados en Reynosa no son originarios de la zona y deben de transportarse a otras partes del país. Parte del viaje requiere tener escolta de la policía estatal. Debido a recientes ataques armados contra la policía que escolta a los autobuses con las personas retornadas y a otros riesgos de trasladarse por la noche, a las personas repatriadas que arriban en horario nocturno no se les permite continuar su viaje y deben pasar la noche en un refugio administrado por la Orden de Hermanas de Guadalupe, hasta que sea seguro continuar su viaje.
 
Esos movimientos nocturnos ponen en riesgo tanto a las personas retornadas, como a las personas que los transportan y a quienes cuidan de ellos en refugios y clínicas. Forzar a los repatriados a pasar una noche en un refugio también limita los recursos de los proveedores de servicios e incrementa el estrés y la ansiedad de los que han sido deportados.
 
Los servicios que MSF puede proveer en horario nocturno son más limitados y los pacientes son trasladados inmediatamente al refugio. Desde octubre, dos pacientes de MSF han intentado cometer suicidio después de su deportación. Sin tiempo y un espacio seguro para proveer servicios psicosociales integrales, hay un riesgo considerable de que otros retornados con necesidades de salud mental no puedan recibir la atención requerida.
 
“Estados Unidos tiene la responsabilidad de asegurar que el movimiento y deportación de estas personas se realice de manera segura y que no cause mas daño” dijo el Dr. Fernández.
 
 
MSF ha trabajado en Reynosa, Tamaulipas, desde 2014, proveyendo servicios integrales de salud (física, mental, promoción de la salud y trabajo social) a víctimas de violencia originarios de la ciudad y a personas migrantes, solicitantes de asilo, refugiados, desplazados internos y repatriados de los Estados Unidos. Desde junio de 2018, los equipos de MSF están presentes en el Instituto Tamaulipeco para los Migrantes (ITM), proveyendo atención en salud mental y promoción de salud a personas retornadas que han sido deportadas de Estados Unidos, al momento de llegada a México.