15.09.2020

Gwoza, una ciudad en el estado de Borno, al noreste de Nigeria, alberga a 60,000 personas, muchas de ellas desplazadas de sus hogares en otros lugares por el conflicto. Las condiciones de vida son difíciles, la ayuda humanitaria es escasa y se producen frecuentes enfrentamientos entre el ejército y los grupos armados.

Muchas personas en Gwoza han sido testigos de actos de violencia o han perdido a sus seres queridos, medios de subsistencia y hogares mientras huían en busca de seguridad. Esto incluye a los niños, muchos de ellos llegaron solos a Gwoza. Kyla Storry, directora de actividades de salud mental de MSF en Gwoza, describe su trabajo ayudando a adultos y niños a afrontar sus experiencias.

¿Cuál es la situación respecto a la salud mental en Gwoza?  

“Las personas de Gwoza tiene una amplia gama de necesidades de salud mental. Algunas forman parte de las presiones relacionadas con la vida cotidiana en cualquier parte del mundo, pero muchas más están relacionados directa e indirectamente con la insurgencia reciente y el conflicto en curso.

Cuestiones como el dolor y la pérdida, el trauma, los factores estresantes de vivir en un campo para personas desplazadas, la falta de empleo, las preocupaciones constantes por la seguridad y la falta de alimentos pueden afectar la capacidad de las personas para hacer frente a la situación. Nuestro trabajo en Gwoza se centra en ayudar a las personas a aprender formas de gestionar los problemas de sus vidas para que puedan vivir lo mejor posible en medio de estas circunstancias difíciles”.

¿Cómo afecta el conflicto a los niños y niñas?

“Parece que no hay nadie en Gwoza que no se haya visto afectado por la insurgencia y el conflicto, y esto incluye a los niños y niñas. Muchas perdieron a sus familiares a causa de la muerte y el secuestro; han sido desarraigadas de su hogar y obligadas a huir; otras han sido secuestradas.

La vida en su comunidad ha cambiado drásticamente y sus padres y cuidadores están muy estresados, lo que afecta el bienestar de los menores. Vemos niños y niñas que mojan la cama, tienen pesadillas y experimentan problemas en la escuela.

Tienden a representar lo que saben, por lo que algunos que han estado expuestos a la violencia participan en juegos que incluyen disparos y asesinatos con sus amigos. Cuando se les da papel y lápices para dibujar, algunos niños pueden dibujar rifles de asalto mejor que una pelota de fútbol o un animal".

¿Cómo hace MSF para apoyar la salud mental de los niños y niñas?  

“Sabemos que la cantidad de niños y niñas que necesitan servicios de salud mental es significativa. Desde MSF hemos invertido en servicios de salud mental en Gwoza a través de personal, educación y capacitación.

Hemos contratado a trabajadores comunitarios de salud mental para que proporcionen conciencia y educación a la población local sobre salud mental. Hablan tanto con adultos como con niños y niñas sobre las preocupaciones comunes y seleccionan a aquellos que podrían beneficiarse de asesorías. Los asesores y asesoras de MSF han recibido capacitación para brindar atención no solo a los niños necesitados, sino también a sus familias, ya que los problemas que enfrentan a menudo afectan a todas las personas en el hogar.

Los cuidadores mentalmente sanos son clave para criar niños y niñas mentalmente sanos, por lo que nuestro personal trabaja arduamente para abordar las necesidades de todos los involucrados".

¿Puedes darnos un ejemplo de las actividades de salud mental que realizan?   

“Una de mis actividades favoritas de cada día es el grupo que ofrecemos para cuidadores y niños y niñas pequeñas que sufren problemas como desnutrición, amputaciones, quemaduras graves y enfermedades que amenazan la vida. En este grupo, usamos el juego como una forma de educar a los cuidadores sobre la importancia de interactuar y responder a los menores.

Enseñamos estrategias de crianza, brindamos una oportunidad para que los cuidadores discutan los desafíos que enfrentan y obtengan el apoyo de sus compañeros, y fomentamos el desarrollo de un vínculo fuerte con sus hijos e hijas. Siempre es un grupo divertido al que asistir y les brinda a todos un descanso necesario del trabajo diario en la sala del hospital".

Dadas las precarias condiciones de vida de la población de Gwoza, ¿cuáles son sus preocupaciones para el futuro?

“En primer lugar, me gustaría destacar que la vida continúa, a pesar de las difíciles condiciones. Las personas que viven en Gwoza demuestran un alto nivel de resiliencia, lo que les ayuda a sobrevivir en el contexto actual.

Para muchos adultos, su fe religiosa es particularmente importante en un momento como este y la oración es una técnica de afrontamiento bien utilizada. Para los niños, es muy importante participar en juegos positivos y tener un cuidador que pueda consolarlos y abrazarles cuando sea necesario. El trabajo de MSF, junto con las autoridades sanitarias locales, se compone regularmente de historias de éxito.

Sin embargo, la situación sigue siendo sumamente preocupante. Han pasado 10 años desde que comenzó el conflicto. Esta crisis de larga duración, que afecta a más de 60,000 personas en Gwoza y hasta 1,8 millones de personas en todo el estado de Borno, impide que la mayoría de las personas imaginen un futuro para sí mismas, causándoles una gran angustia psicológica.

Mientras dure la crisis, la necesidad de apoyo para la salud mental seguirá creciendo. Es fundamental que la atención de la salud mental esté disponible para los niños y adultos que viven en esta situación".