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07.09.2021

Más de 2,000 personas provenientes principalmente del norte de Centroamérica viven en carpas de campaña expuestas a un calor inclemente, sin acceso adecuado a los servicios básicos y en grave riesgo de seguridad. Médicos Sin Fronteras (MSF) exige una mejor respuesta por parte de las autoridades encargadas de atender a esta población. 

En la Plaza de la República de Reynosa, apenas a unos 200 metros del puente internacional que une a esta ciudad mexicana con Hidalgo, Texas, se encuentra uno de los símbolos actuales del fracaso de la política migratoria de Estados Unidos y México. Más de 2,000 personas acampan al aire libre, en pésimas condiciones de hábitat, con un acceso limitado a los servicios básicos y expuestas a graves riesgos de seguridad. De acuerdo con Médicos Sin Fronteras, se trata de una grave situación humanitaria que no está recibiendo respuesta por parte de las entidades encargadas. 

La mayoría de esta población, entre la que se encuentran mujeres solas, embarazadas, niños y niñas, adultos mayores, población LGTBIQ, indígenas y no hispanoparlantes, ha sido expulsada de Estados Unidos por medio del Título 42. Esta política es una flagrante violación al derecho internacional que usa la pandemia de COVID-19 como pretexto para bloquear rápidamente a las personas que buscan protección en este país y retornarlas directamente de regreso, a ciudades fronterizas de México, con el beneplácito del gobierno mexicano.

“Como vienen huyendo de sus países de origen, la única opción que han tenido es intentar solicitar el asilo desde acá y esperar indefinidamente a que se los aprueben, mientras sobreviven en condiciones deplorables”, afirma Anayeli Flores, responsable de asuntos humanitarios de Médicos Sin Fronteras en Reynosa. 

 

Ese es el caso de Mireya*, una mujer que huyó de El Salvador con sus dos hijos menores de edad y su esposo por cuenta de las amenazas y las extorsiones de las pandillas.

Atravesando México nos asaltaron y nos quitaron lo poco que teníamos. Acá nos ha tocado muy duro. Cuando llegamos a Reynosa no había espacio en los albergues, entonces nos tocó quedarnos en la plaza y dormir con los niños en el suelo, los primeros días sin carpa siquiera. Gracias a Dios hoy por lo menos ya tenemos una carpita…”, cuenta esta mujer, quien llegó al campamento a finales de junio. 

En este lugar hay apenas 18 sanitarios públicos disponibles, o sea uno por cada 110 personas, aproximadamente. Quien quiera bañarse o lavar la ropa debe pagar 10 pesos mexicanos (medio dólar) para usar las duchas y los fregaderos por máximo 10 minutos. El agua potable (que a veces escasea), la ropa, los alimentos, las colchonetas y carpas y las medicinas y consultas médicas han sido provistas por la sociedad civil.

“Ni el gobierno mexicano ni estadounidense brindan apoyo, pese a que sus políticas restrictivas son las que mantienen a estas personas en condiciones de vulnerabilidad, violando el derecho internacional a solicitar refugio”, afirma Flores. 

En la Plaza de la República de Reynosa, Médicos Sin Fronteras brinda consultas en salud primaria y salud mental, orientación a través de trabajadores sociales y apoyo en el abastecimiento de agua potable.Debido a la gran cantidad de población en este asentamiento, atendemos situaciones prioritarias, sobre todo de mujeres embarazadas, infantes y adultos mayores”, explica Flores.  

Entre marzo y agosto de este año, MSF ha realizado 902 consultas. Las principales afecciones son de carácter respiratorio, digestivo y cutáneo, que se deben principalmente al grave hacinamiento y obstáculos para higiene adecuada. Así mismo, presentan dolores musculares y heridas en los pies por cuenta de las largas caminatas que han experimentado antes que se les expulsara de Estados Unidos.  

En términos de salud mental, la mayoría de las personas atendidas han salido por violencia de su lugar de origen y en el camino esta situación continúa. Sumado a ello, por las condiciones precarias de vida, la incertidumbre de su situación y la separación familiar, desarrollan afectaciones emocionales como ansiedad, estrés, miedo excesivo, preocupación constante y en casos severos, trastornos psicológicos. 

Médicos Sin Fronteras hace un llamado urgente a las autoridades mexicanas y estadounidenses para que tomen acciones que solucionen la grave situación humanitaria que viven las poblaciones migrantes en las ciudades fronterizas de México. Lo que ocurre en la Plaza de la República de Reynosa es la muestra de que políticas como el Título 42 no detienen la migración, y en cambio tienen graves consecuencias para las poblaciones que buscan protección y asilo.