25.10.2019
Bruselas, 25 de octubre de 2019: El conflicto en el noroeste de Siria sigue causando miedo, desplazamiento y graves necesidades médicas. Los bombardeos del día jueves 24 de octubre en el pueblo de Janoudia en Idlib, al noroeste de Siria, provocaron la llegada de 17 víctimas a un hospital cercano que Médicos Sin Fronteras (MSF) cogestiona. Tres de estos pacientes eran niños menores de 14 años.
 
Tres de los pacientes murieron antes de llegar al hospital, y uno más murió momentos después de su llegada. Otros seis pacientes se encontraban en estado crítico, pero pudieron ser estabilizados y recibieron tratamiento o fueron remitidos a otros hospitales. Tres pacientes tenían heridas moderadas y cuatro tenían heridas leves.
 
"Una afluencia masiva de víctimas es una situación realmente intensa", asevera el médico que gestiona el hospital. “Cuando los heridos comenzaron a llegar a las 5 de la tarde de ayer, solicitamos a todo nuestro personal que viniera al hospital para poder ser capaces de responder; el equipo médico estaba completamente desplegado para responder a la afluencia, y a pesar de eso, tuvimos que remitir un caso a otro hospital porque todos nuestros quirófanos y médicos estaban ocupados y no podía esperar. El paciente tenía un traumatismo doble, en la cabeza y en el pecho. Estuvimos despiertos toda la noche tratando a los heridos lo mejor que pudimos".
 
La necesidad por servicios médicos en el noroeste de Siria es extremadamente alta. Más allá de las víctimas directas del conflicto, a menudo por bombardeos aéreos o tiroteos, más de un millón de personas que han huido de las zonas de lucha en los últimos meses y años, a menudo sin nada más que la ropa que llevan puesta, tienen necesidades enormes y dependen en gran medida de la asistencia externa para conseguir alimentos, vivienda, agua y atención médica.
 
El mes pasado, MSF agregó un nuevo equipo que trabaja con una clínica móvil, para ayudar a atender las necesidades de atención médica primaria y vacunación de las familias refugiadas en los campos improvisados en el frío terreno montañoso al que muchos de los desplazados en el noroeste de Siria han huido. Sin embargo, la cantidad de personas que necesitan una gran asistencia es enorme, y definitivamente se requiere un aumento generalizado en la provisión de ayuda humanitaria, específicamente médica.
 
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A lo largo del noroeste de Siria, los equipos de MSF brindan atención médica materna, atención médica general y tratamiento para enfermedades no transmisibles (ENT) por medio de clínicas móviles. Distribuyen artículos de primera necesidad y mejoran los sistemas de agua y saneamiento. También apoyan actividades regulares de vacunación en dos centros de vacunación y en un hospital y por medo de servicios en clínicas móviles.
 
En esta región del país, MSF también gestiona una unidad especializada en la atención a quemaduras que proporciona cirugías, injertos de piel, vendajes, fisioterapia y apoyo psicológico. MSF brinda asistencia médica primaria y secundaria en varios hospitales y clínicas alrededor de Idlib y Alepo, y tiene asociaciones de cogestión con tres hospitales, incluido el hospital que respondió al evento de víctimas masivas del día jueves.
 
Los proyectos médicos de MSF en las gobernaciones de Raqqa y Al Hasakeh, en el noreste de Siria, han sido reducidos o suspendidos desde el 15 de octubre de 2019, ya que no hemos podido garantizar la seguridad de nuestros equipos debido al conflicto en la región.
 
Para garantizar su independencia de las presiones políticas, MSF no recibe fondos gubernamentales para su trabajo en Siria.