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14.12.2020
A medida que se acerca el invierno en el noroeste de Siria, las duras condiciones de vida de más de dos millones de personas desplazadas se vuelven aún más difíciles de afrontar. Las personas que viven en campos a lo largo de toda la región se enfrentan tiendas de campaña con goteras, calles llenas de barro y temperaturas bajo cero.
 
Para muchas personas, no será su primer invierno en estas condiciones. En los últimos años, el noroeste de Siria ha sufrido múltiples oleadas de desplazamientos, la última a principios de 2020, cuando los combates en la región provocaron que cerca de un millón de personas huyeran a zonas más seguras.
 
"La vida aquí es trágica, especialmente en invierno, la tienda no puede protegernos del frío y el agua", dice Chahine Ziadeh, residente del campo de Fan Al-Shemali en la gobernación de Idlib. Chahine huyó de su ciudad natal en 2016 a causa de los fuertes bombardeos. Desde entonces, ha vivido en varios campos en la región, antes de establecerse en Fan Al-Shemali hace dos años.
 
Cada vez que llueve, los caminos del campo se convierten en ríos de barro que dificultan a las personas abandonar sus tiendas de campaña, ya sea a pie o en motocicleta, para comprar víveres, ir al trabajo o ver a un médico(a). Los caminos enlodados e inundados también pueden dificultar que las y los trabajadores humanitarios lleguen al campo.
 
 
 
Los equipos de Médicos Sin Fronteras han comenzado a distribuir 'kits de invierno' con ropa de abrigo, lonas de plástico, colchonetas y mantas a unas 14,500 familias que viven en más de 70 campos para personas desplazadas en toda la región, para ayudarles a mejorar sus condiciones de vida durante el próximo invierno.
 
“Distribuimos principalmente estos artículos de ayuda para proteger a las familias de las fuertes lluvias, porque muchas tiendas de campaña ya tienen láminas gastadas”, dice Abdulrahman, responsable de logística de MSF. "También nos preocupa que se acerque el invierno porque, en los últimos dos años, hemos visto muchas inundaciones aterradoras en los campos”.
 
Los equipos de MSF también han comenzado a rehabilitar 2,275 tiendas de campaña en seis campos al oeste de Idlib. Esto implica instalar pisos dentro y alrededor de las carpas, mejorar el aislamiento térmico de las carpas y construir barreras de ladrillos para protegerlas de las inundaciones.
 
Los equipos de MSF esperan que, además de mejorar las condiciones de vida generales de las personas, los refugios rehabilitados también ayuden a prevenir un aumento de las enfermedades estacionales. “Aunque esta intervención por sí sola no es puramente médica, es difícil trazar una línea entre lo que es médico y lo que no lo es, en una situación de conflicto y desplazamiento prolongado como en Siria”, asevera el Dr. Chen Lim, coordinador de actividades médicas de MSF en el noroeste de Siria. "No podemos hacernos de la vista gorda ante las condiciones de vida y su impacto en la salud de la población”.
 
 
Cada invierno, los equipos médicos de MSF en estos abarrotados campos ven un aumento de las enfermedades respiratorias, problemas relacionados con la inhalación de humo, quemaduras, enfermedades transmitidas por el agua y congelamiento. Para reforzar las actividades de prevención, MSF ha desplegado equipos de promoción de la salud en los campos para difundir mensajes de prevención sobre las enfermedades comunes durante el invierno, evaluar las necesidades de salud de las personas y los desafíos diarios e informarles sobre los servicios de clínicas móviles de la organización.
 
Una evaluación reciente realizada por un equipo de promoción de la salud de MSF en varios campos reveló que, para casi el 70% de las 116 personas entrevistadas, este invierno no será el primero en un campo. Las personas encuestadas expresaron su temor de que los miembros de la familia, principalmente sus hijos e hijas, enfermen durante el próximo invierno.
 
Este año, otra preocupación para las personas en el noroeste de Siria es la pandemia de COVID-19, que continúa teniendo un impacto considerable en la región. Hasta ahora, se han registrado más de 17,000 casos confirmados y algunos temen que el número de contagios aumente significativamente durante el período invernal.
 
“En el próximo invierno, también será más complicado para las y los trabajadores de la salud distinguir entre personas con síntomas de un resfriado y personas con síntomas de COVID-19”, dice el Dr. Lim. "En ese sentido, el invierno traerá desafíos adicionales para todos a la ya crítica situación en el noroeste de Siria”.